Le prohíben tener a su hijo en la carnicería familiar

Inspectores municipales le labraron un acta. La próxima la multarán.

El colmo de las inspecciones municipales hizo estallar de bronca a los comerciantes cipoleños cuando hace pocos días, un inspector del departamento de Calidad Alimentaria notificó a la dueña de una carnicería, ubicada en la calle La Esmeralda al 1400, de que no debe tener niños menores de 5 años en el establecimiento por las maquinarias que utiliza y el rubro en el que se desempeña.

En ese momento, la comerciante se encontraba con su hijito, quien la acompaña en su horario laboral y está bajo su cuidado y responsabilidad porque no puede pagar a una niñera.

Esta vez, el inspector la notificó en un acta de comprobación. Pero, ante una eventual inspección, lo que por ahora es una observación puede llegar a ser una multa; y así se lo hizo saber a la mujer cuando visitó el comercio.

Desde la Cámara de Industria y Comercio local repudiaron el hecho por considerar que los inspectores se están tomando atribuciones que no les corresponden. “Esto es una locura, una invasión a la intimidad. Acá se trata de inspeccionar por inspeccionar y recaudar más dinero. Este niño está bajo la responsabilidad de su mamá, en su negocio y a quien no le da para pagarle a otra persona”, sostuvo enérgicamente la vicepresidenta de la CIC, Natalia Chemor, a LM Cipolletti, y agregó: “Por ahora es un acta de comprobación, pero si la llegan a ver de nuevo con su hijito le van a hacer una multa”.

Para la CIC, el caso revela cabalmente hasta qué punto se exacerban los controles con fines meramente recaudatorios sobre las pymes de Cipolletti, tanto a nivel municipal como provincial y nacional. A las multas se agrega la lista interminable de impuestos y obligaciones que tienen que pagar. Tanta es la carga que los comerciantes denunciaron estar pagando hasta dos y tres veces el mismo impuesto.

La mujer asegura que no tiene con quien dejar a su hijo ni plata para pagarle a alguien que lo cuide. Desde la Muni dicen que no puede estar allí por las máquinas.

Chemor advirtió, por ejemplo, que les cobran dos veces el impuesto inmobiliario porque la tasa municipal también se basa en el importe de la valuación catastral. Algo parecido también ocurre con Edersa, indicó, ya que la distribuidora les cobra un porcentual de alumbrado público que a la vez se deduce de los retributivos municipales.

“Nos estamos desangrando para pagar todos los impuestos. Y la gran incógnita que tenemos es saber en qué se gasta la plata el Estado. Por eso hay que exigirle que muestre los números”, expresó Chemor.

“El Estado se lleva el 80%”

La vicepresidenta de la CIC, Natalia Chemor, dijo que “después la gente se queja del precio final de las ventas, pero lo que no sabe es que en cada uno de los eslabones de comercialización el Estado se lleva el 80% de la rentabilidad de las pymes, que tenemos más vencimientos a pagar que días laborables en el mes, que tenemos más de 103 impuestos para pagar y 60 mil regulaciones”. A esto sumó los “tribucurros”, como la obligación de tributar a Abasto un porcentaje por los kilos de mercadería que ingresan. “Pagás la habilitación comercial, pagás la introducción de mercadería y una tasa por alcohol, todo se mezcla y cada rubro tiene sus bemoles”, advirtió.

Fuente La Mañana del Neuquen


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