Médicos argentinos separan con éxito a bebés siameses con una técnica pionera

En una novedosa intervención, participaron 44 profesionales de la salud en la Fundación Hospitalaria. Los niños están bien, independientes uno del otro, jugando, riendo y adaptándose a sus cuerpos.

Parecía un embarazo normal. Felices con la noticia, asistieron a la primera ecografía de control para confirmar la novedad y compartirla con familiares. Sin embargo, Evelyn y Jonatan Figueroa recibieron un duro diagnóstico: tenían gemelos pero estaban unidos, “fusionados por la pelvis” dijeron los médicos. Desde ese momento se consideró un embarazo de alto riesgo. La obra social los derivó a la Fundación Hospitalaria con 17 semanas de gestación.

Luego de interconsultas entre especialistas experimentados, a las 22 semanas de embarazo, la doctora María Junes (MN 98560) le colocó un “pesario de Arabin” (dispositivo intravaginal) a Evelyn para prevenir un parto prematuro y finalizar el embarazo en forma programada y sin complicaciones. Finalmente, el 20 de septiembre nacieron Gianluca y Santino con un peso de 1.800 kgrs. cada uno y con la madurez suficiente para respirar por sí solos.

Durante los meses siguientes, los bebés fueron seguidos semanalmente por múltiples especialistas enfocados en que pudieran crecer y madurar lo máximo posible. En ese contexto, se les practicó un “ostoma” desde el primer día de vida para derivar su contenido intestinal y evitar futuras complicaciones. Se realizó una resonancia preoperatoria para diseñar la operación de separación. En todo momento, la familia Figueroa cumplió al pie de la letra las indicaciones del equipo de salud, logrando los objetivos.

“Nos encontramos con dos bebés unidos por el periné que debían ser divididos disminuyendo al mínimo las posibilidades de complicaciones, con una familia muy contenedora y positiva“, relata la doctora Carolina Millán (M.N. 110893), encargada de mediar la comunicación entre la institución y la familia y, coordinadora de cirugía pediátrica de Fundación Hospitalaria.

Gianluca y Santino estuvieron internados 10 días luego de la cirugía. Siemprepudieron respirar por sus propios medios y sus signos vitales fueron normales en todo momento. Actualmente, pasó un mes de la operación y la familia se encuentra en casa, feliz, pero con un nuevo desafío: atender dos bebés inquietos, independientes uno del otro. Por delante, queda realizarles algunos procedimientos para finalizar la reconstrucción del aparato digestivo y urogenital aunque el mayor desafío, la separación con vida y sin daño permanente, ya es parte del pasado.

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