Sociedad

Brote de sarampión: lo que necesitas saber

THE NEW YORK TIMES

En Estados Unidos se declaró la eliminación del sarampión en 2000, pero han ocurrido brotes esporádicos en los últimos años. Se han registrado 314 casos individuales confirmados en quince estados en 2019, de acuerdo con el gobierno federal. A continuación, lo que necesitas saber sobre la enfermedad y el riesgo de contagio.

¿Qué es el sarampión?

El sarampión es un virus extremadamente contagioso. Puede causar síntomas respiratorios graves, fiebre y sarpullido. En algunos casos, especialmente en bebés y niños pequeños, las consecuencias pueden ser graves. El sarampión causó la muerte de 110.000 personas en todo el mundo en 2017, la mayoría de ellas eran niños menores de 5 años.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, uno de cada diez niños con sarampión sufre una infección de oídos, la cual puede causar sordera permanente. Uno de cada veinte niños con sarampióndesarrolla neumonía y uno de cada mil desarrolla encefalitis, una inflamación del cerebro que puede generar daño cerebral. Las mujeres embarazadas con sarampión corren mayor riesgo de dar a luz bebés prematuros o con bajo peso al nacer.

(Getty)
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Uno o dos de cada mil niños que se contagie del virus morirá. En países donde la vacunación contra el sarampión no es rutinaria, el sarampión es una causa significativa de muerte, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

¿Cómo se contagia el sarampión?

El sarampión se contagia por pequeñas gotas provenientes de la nariz o boca de una persona infectada. Si estás en una habitación con alguien infectado de sarampión, puedes inhalar su virus cuando esa persona tosa, estornude o incluso cuando hable. Las personas infectadas pueden transmitir el virus del sarampión desde cuatro días antes de desarrollar sarpullido, así que pueden ser contagiosos antes de que se den cuenta de que tienen la enfermedad. Son capaces de contagiar el virus durante alrededor de cuatro días después de que el sarpullido aparece.

sarampión
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El virus también puede subsistir en superficies durante varias horas, y es tan contagioso que, de acuerdo con los CDC, “puedes infectarte de sarampión tan solo con estar en una habitación donde una persona con sarampión ha estado, hasta dos horas después de que esa persona se haya retirado”.

¿Cuáles son los síntomas del sarampión?

De acuerdo con la Clínica Mayo, las personas no muestran síntomas hasta dos semanas después de haber sido infectadas. Entonces, desarrollan síntomas típicos de un resfriado o un virus: fiebre moderada, tos, dolor de garganta, escurrimiento nasal, así como ojos rojos e inflamados.

No obstante, después de dos o tres días de eso, la fiebre se eleva a 40 o 41 grados Celsius y aparecen las reveladoras manchas rojas en la piel, primero en el rostro, después se extienden por el cuerpo.

¿Existe una cura para el sarampión?

No. La vasta mayoría de las personas que se contagian de sarampión no han sido vacunadas, y darles la vacuna del sarampión dentro de las 72 horas posteriores a la exposición al virus puede ayudar —por lo menos a reducir la gravedad y la duración de los síntomas—. La Clínica Mayo dice que las mujeres embarazadas, los bebés y las personas con un sistema inmunitario débil pueden recibir una inyección de anticuerpos llamada inmunoglobulina sérica dentro de los primeros seis días después de ser expuestos al sarampión, lo que puede prevenir o aminorar los síntomas.

¿Qué tan segura y efectiva es la vacuna contra el sarampión?

Extremadamente segura y efectiva. La vacuna sarampión-paperas-rubéola (conocida como MMR o triple viral) no causa efectos secundarios en la mayoría de los niños. Pocas personas pueden experimentar una fiebre moderada, sarpullido, dolor o hinchazón, afirma personal de los CDC. Los adultos o los adolescentes pueden sentir dolor temporal o rigidez en el lugar de la inyección. En raras ocasiones, la vacuna puede causar una fiebre alta que puede generar un ataque convulsivo, de acuerdo con los CDC. Contrario a los rumores que algunos activistas antivacunas siguen repitiendo, la vacuna no causa autismo.

Los niños deben recibir dos dosis de la vacuna: la primera cuando tienen entre 12 y 15 meses; la segunda cuando tienen entre 4 y 6 años. Si los bebés que tienen entre 6 y 11 meses de edad van a viajar de Estados Unidos a otro país, los CDC recomiendan que reciban de antemano una dosis de la vacuna.

Una dosis de la vacuna es alrededor del 93 por ciento efectiva; dos dosis aumentan esa cifra al 97 por ciento, dicen los CDC.

Las personas que no se vacunen corren un muy alto riesgo de contagiar sarampión. “Casi todas las personas que no han recibido la inyección MMR se contagiarán de sarampión si se exponen al virus”, dijeron representantes de los CDC.

Si no estoy vacunado, ¿es demasiado tarde para recibir la vacuna?

No es demasiado tarde. De hecho, si hay casos de sarampión en tu comunidad, es una buena idea vacunarte a menos de que estés seguro de haber recibido previamente ambas dosis de la vacuna MMR; o has padecido las tres enfermedades contra las que te protege la vacuna (lo cual te da inmunidad vitalicia); o si naciste antes de 1957 en Estados Unidos. (La vacuna estuvo disponible a partir de 1963 y en la década previa, virtualmente cada niño padeció sarampión antes de cumplir 15 años, así que los CDC consideran que las personas nacidas antes de 1957 probablemente tuvieron sarampión cuando eran niños).

Si la mayoría de la gente se vacuna, ¿por qué importa si yo no vacuno a mi hijo?

Probablemente estás pensando en el concepto de inmunidad de grupo (o de rebaño), que significa que si un número grande de personas están protegidas de una enfermedad por una vacuna, la enfermedad tiene menos probabilidades de circular, lo que disminuye el riesgo para las personas que no están vacunadas. El umbral para inmunidad de rebaño varía de acuerdo a la enfermedad: para una enfermedad altamente contagiosa, se necesita un muy alto porcentaje de personas vacunadas para llegar a ese umbral.

Debido a que el sarampión es tan contagioso, entre el 93 y el 95 por ciento de las personas en una comunidad necesitan estar vacunadas para lograr la inmunidad de rebaño. Recuerda, algunas personas no pueden ser vacunadas por razones médicas: infantes, mujeres embarazadas y personas inmunocomprometidas.

Durante el brote de Disneylandia en 2015, un bebé de 9 meses cuyos padres planeaban inmunizarlo contrajo sarampión de un niño de mayor edad que no había sido vacunado, dijo Annabelle De St. Maurice, una experta en enfermedades infecciosas en la Universidad de California en Los Ángeles. Así que vacunar a tu hijo no solo lo protege, también ayuda a proteger a otros en tu comunidad.

Un momento… ¿no habíamos eliminado el sarampión?

En el año 2000, el sarampión fue declarado eliminado de Estados Unidos porque el país había superado más de doce meses sin ninguna “transmisión continua de la enfermedad” dentro de sus fronteras. “Eliminada” no significa que la enfermedad fue completamente erradicada, significa que Estados Unidos ya no tiene lugares donde la enfermedad sea endémica o se genere.

Ha habido un número pequeño de casos de sarampión en Estados Unidos desde ese entonces: desde 37 en 2004 hasta 667 en 2014, en gran medida entre personas que no están vacunadas. Hasta el momento durante este año, ha habido cinco brotes (definidos como tres o más casos) en Nueva York, Texas y el estado de Washington, que dan un total de más de 120 casos.

La mayoría de los casos en Nueva York afectaron a comunidades judías ortodoxas en Brooklyn y el condado Rockland. Un niño sin vacunar se contagió de sarampión en Israel, y contagió a los niños sin vacunar. El Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York recomienda una vacuna MMR para cualquier persona que viaje a Israel, donde hay una ola de casos.

La mayoría de los casos en Estados Unidos desde 2000 han sido resultado de las personas que viajan desde o hacia países donde el sarampión es endémico porque hay poca vacunación.

¿Cuántas personas han sido vacunadas?

Un número pequeño en áreas dispersas. La inmunización de sarampión en Estados Unidos es estable y alta —más del 90 por ciento— de acuerdo con el rastreo de los CDC.

¿Quiénes son las personas que no se están vacunando?

Una manera de medir es observar la evaluación anual de vacunaciones de jardines de niños. Esta muestra que Colorado, el Distrito de Columbia, Idaho y Kansas están por debajo del promedio nacional de vacunación del 90 por ciento, aunque en ciertas comunidades el promedio puede ser menor.

Generalmente, aquellos que no inmunizan a sus hijos, en términos demográficos, son más blancos y cuentan con mayor educación, dijo De St. Maurice. “En parte debido al éxito de las vacunas, las personas no están tan familiarizadas con estas enfermedades, así que cuestionan su efectividad”, dijo. A la inversa, cuando la enfermedad reaparece, como lo hizo en Washington, la demanda por vacunas aumenta.

¿Los estados de Estados Unidos no tienen leyes que requieran que los padres vacunen a sus hijos?

Cada estado tiene sus leyes. Tres estados permiten solo excepciones por razones médicas: Misisipi, Virginia Occidental y, más recientemente, California, después del brote de Disneylandia. El resto también concede excepciones por creencias personales, filosóficas o religiosas.

¿Los estados con las leyes más permisivas son los que tienen la mayor cantidad de casos?

No ha habido suficientes casos para requerir una gran encuesta, pero Saad Omer del Centro de Vacunación Emory en Atlanta advirtió que con un número de casos al alza, eso podría cambiar.

Omer, quien estudia la cobertura de la inmunización y la incidencia de las enfermedades, dijo que la investigación ha mostrado que en los estados que permiten más excepciones se han incrementado los brotes de pertussis (o tosferina).

Los estudios también han demostrado que las personas que rechazan las vacunas están representadas de manera desproporcionada en las primeras etapas de los brotes. “Están aportando la madera que puede iniciar los fuegos de las epidemias”, dijo Omer.

¿Cómo se compara la situación de Estados Unidos con la de otros países?

Los casos de sarampión también se han incrementado en todo el mundo. En el ámbito mundial, hubo un descenso del 80 por ciento en las muertes por sarampión entre 2000 y 2017. Sin embargo, los casos de sarampión reportados han incrementado un 30 por ciento desde 2016, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

El 94 por ciento de los niños en Estados Unidos reciben las dos dosis recomendadas de la vacuna. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de una decena de países llegaron a la marca del 99 por ciento, incluidos Cuba, China, Marruecos y Uzbekistán. Canadá, el Reino Unido y Suiza son algunos de los países occidentales que se ubican por debajo del 90 por ciento.

En Europa, solo alrededor del 90 por ciento de los niños reciben las dos dosis recomendadas de la vacuna. En el ámbito mundial, alrededor del 85 por ciento de los niños reciben la primera dosis, pero la cifra desciende al 67 por ciento para la segunda dosis, según muestran los datos.

¿Esto significa que las paperas y la rubéola también están resurgiendo?

La vacuna MMR también ha reducido en gran medida la amenaza de paperas y rubéola en Estados Unidos. No es tan efectiva contra las paperas, con el 88 por ciento de efectividad, de acuerdo con los CDC, y los casos se han incrementado en los últimos años, de 229 en 2012 a 6366 en 2016.

La rubéola solía causar millones de contagios en Estados Unidos. De acuerdo con los CDC, 12,5 millones de personas tuvieron rubéola en una epidemia entre 1964 y 1965, y la enfermedad causó que 11.000 mujeres perdieran a sus hijos durante el embarazo, que murieran 2100 recién nacidos y que 20.000 bebés nacieran con el síndrome congénito de la rubéola, el cual puede causar daño cerebral y otros problemas graves.

La rubéola fue declarada eliminada en Estados Unidos en 2004, y los CDC dicen que menos de diez casos se reportan cada año. Sin embargo, como con el sarampión y las paperas, todavía existen muchos países donde persiste la rubéola debido a la falta de vacunación, y cada caso desde 2012 ha sido rastreado hasta personas que se infectaron cuando viajaban o vivían en otro país.

Hallaron el cuerpo del joven que se había arrojado al canal de Cordero

Apareció en la reja de la ex Indupa, en Cinco Saltos. Se había arrojado al canal de riego en Contralmirante Cordero el pasado domingo.

Esta madrugada hallaron en la reja de usina de la ex Industrias Patagónicas (INDUPA), de Cinco Saltos, el cuerpo del joven que se había arrojado al agua en el canal de Contralmirante Cordero el pasado domingo.

Desde el Cuartel de Bomberos Voluntarios de Centenario confirmaron que encontraron el cuerpo del adolescente a las cuatro de esta madrugada.

Se trata de Maykol Rodríguez (17), oriundo de Centenario, estaba siendo buscado por Bomberos de Barda del Medio y Centenario como así también por la Policía de esas dos localidades sumadas a las de Cinco Saltos, Cipolletti y personal de Prefectura Nacional y de la Oficina de Asistencia a la Víctima (Ofavi).

Estaba acompañado por su familia cuando se arrojó al agua y no se lo volvió a ver más con vida. Sus allegados mantuvieron cortes sobre el puente de Dique Ballester y Ruta 151, a la altura de Barda del Medio, para que se cierren las compuertas para continuar la búsqueda.

Homenaje Robin Wood, el escritor que creó un “héroe de la historieta” argentina y ahora vive recluido en Paraguay

Es el “padre” de Nippur de Lagash, fue más leído que nadie y hasta elogiado por Umberto Eco. Hoy sufre un mal neurológico que le impide leer y escribir.  

Si el mundo tuviera sentido, Robin Wood no podría dar un paso sin que la gente lo detuviera para sacarse fotos. Pero es probable que el 3 de Defensa y Justicia tenga más demanda de selfies que este autor de historietas legendario, responsable de muchos de los mejores momentos de quienes crecieron en la Argentina de la segunda mitad del siglo XX. Paraguayo de nacimiento, argentino por adopción y ciudadano del mundo por elección, Robin Wood es el padre de Nippur de Lagash y solo eso debería garantizarle un asiento de honor en el Olimpo de la cultura argentina.

Su aporte al patrimonio simbólico de este país nuestro está a la altura de cualquiera de los grandes: fue más leído que nadie y legitimado por admiradores de la talla de Umberto Eco. Y solo su condición de autor de historietas (un arte ninguneado, demasiado popular para ser tomado en serio) obliga a tener que evocar cada tanto quién es y cuál es la dimensión de su legado.

Nippur de Lagash

Nippur de Lagash

Hoy Robin pasa sus días en el Paraguay que lo vio nacer, aquejado por un mal neurológico que ya no le permite leer ni escribir. “Su pluma respeta el silencio al cual la somete”, suele decir su esposa Graciela cuando alguien le pregunta si todavía hay chances de que surja de su imaginación algún nuevo Nippur, un Dago, un Dax, un Pepe Sanchez, un Dennis Martín…. Nombres que no le dicen nada a un millennial, pero que despiertan memorias de lecturas a la hora de la siesta, de tiempos más simples y sin pantallas, a varias generaciones de

El panteón de personajes de Robin Wood está íntimamente relacionado con una Argentina analógica, en la que cada semana los kioskos de diarios despachaban centenares de miles de ejemplares de revistas como El Tony, D´Artagnan, Intervalo, Hora Cero y Rayo Rojo. En ellas, toda una generación de talentosísimos autores, daba vida a fantasías gráficas que competían mano a mano con las mejores producciones del género a nivel mundial. En este país, en ese momento, a las historietas las hacía gente como Héctor G. Oesterheld y Hugo Pratt, por sólo nombrar a dos superestrellas. Y las consumían millones de lectores.

Robin Wood, en una foto de 2012.

Robin Wood, en una foto de 2012.

A esa Argentina en la que reinaba la textura del papel y el olor a tinta fresca llegó, a comienzos de la década de 1960, Robin Wood. Venía de una infancia singular y dura. Nació en una colonia socialista formada por escoceses e irlandeses venidos desde Australia, creció criado por su bisabuela y apenas supo atarse los cordones tomó la decisión de cuidarse solo. “Solo estudié hasta quinto grado de primaria, pero a los ocho años leía a Faulkner, Simone de Beauvoir, Hemingway…”, recordaba en alguna entrevista. “En la selva me aprendí de memoria el Romancero Gitano de García Lorca y otros libros. Tengo una memoria monstruosa, aunque selectiva”.

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En Paraguay laburó de changarín y hachero y al llegar a Buenos Aires se metió en una fábrica para vivir vida de proletario hasta que el destino lo llevó a la escuela de Bellas Artes, donde los dioses de la historieta lo cruzaron con el dibujante Lucho Olivera, en uno de esos instantes imperceptibles que cambian la vida de la gente de una vez y para siempre.

Nippur de Lagash

Nippur de Lagash

Olivera y Wood compartían una extravagante afición por las culturas antiguas de la Mesopotamia y de esa sintonía medio “freak” nació Nippur de Lagash. Robin solía recordar que el primer guión que le compró la mítica editorial Columba equivalía a un año de sueldos de la fábrica. Así que no tuvo muchas dudas acerca de la conveniencia de dejarlo todo y dedicarse a la “literatura dibujada”.

Los relatos de Nippur, el guerrero de la antigua Sumeria, comenzaron a publicarse en 1967 y lo siguieron haciendo de manera más o menos regular (con otros dibujantes y, a veces, hasta con otros guionistas) hasta 1998. Se convirtió en una saga inconmensurable -473 episodios y 5.600 páginas-, plagada de personajes entrañables como el gigante Ur-El de Elamla princesa Nofretamón y la bellísima reina amazona Karien la Roja, el amor de su vida y madre de su hijo, entre tantos otros.

Es altamente probable que Nippur haya sido la obra de ficción más leída de su tiempo y la intensidad con la que sus lectores recibían sus episodios llegó a provocar amenazas de muerte a su autor cuando se producían volantazos en la trama, como aquel en que Nippur queda tuerto y comienza a lucir su icónico parche en el ojo.

En el pico de popularidad de su personaje estrella, Robin le propuso a Columba algo bastante inusual para una época sin correos electrónicos ni Whatsapp: “Les avisé que me iba del país, que les enviaría los guiones por correo y que ellos me girasen el dinero allí donde estuviera. Eran muy reticentes, pues eso jamás se había hecho antes. Tras mucho regateo, aceptaron… pues les dije que de una manera u otra, me iría. Me había pasado ocho años en salas oscuras de fábricas, y quería ver el mundo”. Tras la venia de Columba, Robin armó una mochila y partió en barco con destino a Nápoles donde inició una existencia de trotamundos que lo llevó a rondar las latitudes más insólitas del planeta durante más de 40 años.

Nippur de Lagash

Nippur de Lagash

Ya sea desde un kibutz en Israel, desde las montañas turcas o en un tren cruzando China, Robin continuó escribiendo guiones que enviaba puntillosamente hacia Buenos Aires todos los meses. Vivió por todos lados (presume de no haber pasado más de seis meses seguidos en ninguna parte) se casó, se separó, tuvo hijos y dio vida a nuevos personajes que no alcanzaron la “beatlemanía” de Nippur pero que gozaron de una tremenda aceptación popular, como Pepe Sánchez -un agente secreto porteñísimo, entrañable y tarambana- y el magistral Dago, cuyas historietas tuvieron un enorme éxito en Europa, particularmente en Italia, donde se la considera un ícono del “fumetto”, el cómic italiano. Dago –su creación más celebrada, después de Nippur- narra el devenir de un noble veneciano en los tiempos del Renacimiento que, tras caer en desgracia, es vendido como esclavo y se convierte en espadachín justiciero, con el trasfondo de las disputas entre musulmanes y cristianos a ambos lados del Mediterráneo.

Nippur de Lagash

Nippur de Lagash

“Dago mi appasiona di piu” (“Dago me apasiona muchísimo”), dijo más de una vez Umberto Eco, semiólogo de fama mundial, autor de best sellers como “El nombre de la rosa” y apasionado analista de la cultura popular y de la historieta, un género al que dedicó numerosos ensayos y una magnífica novela titulada “La Misteriosa Llama de la Reina Loana”. Eco y Robin Wood mantuvieron una amistad cimentada en largas noches de whisky y conversaciones sobre libros, cómics y viajes. El autor de historietas le hizo un precioso homenaje a su compadre en 2006, cuando en uno de los más extensos y famosos episodios de la saga Dago incluyó un personaje inspirado en el monje detectivesco que interpreta Sean Connery en la versión cinematográfica de “El nombre de la rosa”. En la primera página del álbum reza la frase “Para quien dio un nombre a la rosa”, inequívocamente dedicada al gran semiólogo italiano, fallecido en 2016.

Tras darle la vuelta al mundo –en sentido tanto literal como metafórico-, Robin volvió a donde comenzó todo. Hoy vive en una casa desbordante de vegetación, la paleta de colores la selva en la que creció, en un barrio tranquilo de la ciudad paraguaya de Encarnación, sobre el río Paraná. “Tenemos de mascotas dos pavos reales blanquísimos”, cuenta Graciela. “Y una gran piscina en la que Robin nada tres veces al día. Él dice estar feliz, muy feliz”.

El camino secreto de un cadáver llamado Eva

Jorge Fernández Díaz dio inicio a Pensándolo bien leyendo un artículo de Marcelo Larraquy que narra la escalofriante y macabra historia del cadáver de Eva Duarte de Perón.

El 14 de octubre de 1955, casi un mes después del golpe militar, Juana Ibarguren de Duarte pidió al general Eduardo Lonardi, a cargo de la Presidencia de facto, la posesión del cadáver de su hija. Lo hizo a través de una nota en la embajada de Ecuador.

El médico español Pedro Ara Sarriá la embalsamó tras su muerte, el 26 de julio de 1952. Había trabajado cuarenta meses sobre su cuerpo en un laboratorio montado en la sede de la CGT. Le había quitado el rictus de dolor en su rostro originado por el cáncer. El cadáver parecía una escultura de cera. Evita era su obra.

En su apurada huida a la cañonera que lo trasladó a Paraguay, el día del golpe de Estado que lo derrocó, Juan Domingo Perón había dejado el féretro del segundo piso de la sede sindical.

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El cadáver de Eva formó parte de la batalla política.

La Revolución Libertadora, que había derribado sus monumentos, que había saqueado y quemado sus imágenes de los organismos públicos, que prohibió por decreto oficial mencionarla en público, no sabía qué hacer con ese cuerpo embalsamado.

Los generales, pero sobre todo los almirantes, querían provocar en el pueblo peronista una amnesia colectiva para que su memoria, sus realizaciones, quedaran en el olvido.

El cadáver de Eva Perón se transformó en un enemigo de las Fuerzas Armadas desde que asumieron el poder.

Durante más de un año, no supieron qué hacer con ese cuerpo, dónde ponerlo, cómo tratarlo.

Temían que si la enterraban en un espacio de acceso público, su veneración, su poder simbólico, se convirtiera en foco de la resistencia peronista contra el régimen militar.

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El general Pedro Aramburu, que sucedió a Lonardi, prometió a la familia Duarte que Eva tendría una “sepultura cristiana”.

De inmediato convocó al doctor Pedro Ara para que certificara que el cadáver era el de Eva. Ara, que jamás tuvo dudas, le tomó radiografías que aseguró su identidad. Era ella.

Ocho días después de la promesa de “sepultura cristiana”, Aramburu decidió la operación de ocultamiento: el secuestro.

El 22 de noviembre de 1955, el jefe de la inteligencia militar (SIE) Carlos Moori Koenig ingresó con un grupo de oficiales a la CGT, le quitó un rosario enlazado entre sus manos, tapó el ataúd y lo retiró en un camión.

Fue una operación militar, secreta.

A partir de entonces el cadáver se convirtió en una pesadilla para sus captores. La inteligencia militar creía que comandos peronistas clandestinos, artífices de la resistencia, vigilaban los alrededores del edificio de la CGT y habían perseguido al camión.

El camión deambuló durante horas sin destino, con la custodia de los hombres de inteligencia. Lo estacionaron y luego lo desplazaron en forma continua. Hasta que finalmente el cuerpo fue trasladado a una casa del Servicio de Inteligencia del Ejército en el barrio de Belgrano.

Cuando aparecieron velas al pie de los árboles y también en los balcones, los agentes supusieron que los comandos clandestinos la habían localizado y preparaban una operación armada de rescate.

El cadáver tuvo distintos traslados en sedes de inteligencia. Moori Koening quiso llevarlo a su casa, pero su mujer se lo impidió. Entonces el mayor Eduardo Arandía, su asistente, propuso trasladarla altillo de su casa. Una madrugada supuso que alguien entraba en el escondite y mató de dos tiros a su esposa embarazada, que regresaba del baño en la oscuridad.

El cadáver los estaba enloqueciendo.

Después Moori Koenig la guardó en un armario junto a su despacho en Viamonte 1816, la sede del SIE. Pero fue separado de su cargo cuando se supo que manoseaba el cuerpo.

Evita permaneció oculto en el SIE más de un año. No sabían qué hacer con ella. Ara les había asegurado que lo único que podría destruir su obra era el fuego. La Marina, entonces, propuso cremarla, o lanzarla al fondo del mar, con la cobertura de un bloque de cemento. Terminar con sus restos para siempre.

El Ejército, en cambio, era proclive a una sepultura cristiana, pero fuera del país. Una sepultura que evitara que el reclamo por su cuerpo se convirtiera en una bandera de lucha política del peronismo.

Para entonces, el gobierno militar ya había convocado a elecciones para el año 1958, con la proscripción del peronismo. Tras una consulta con Francisco Manrique, jefe de la Casa Militar de la Presidencia, el general Aramburu tomó el control del destino del cadáver y decidió enterrarla en el exterior.

Lo ayudó la Santa Sede.

En enero de 1957, el nuevo jefe de la inteligencia militar, el coronel Héctor Cabanillas, inició el “Operación Traslado”. Un sacerdote de la Compañía San Pablo, Francisco Rotger, con vinculaciones castrenses y relación personal con el papa Pío XII, los orientó para introducirse en el mundo del Vaticano.

La Iglesia les sugirió que debían presentar el caso como un “gesto humanitario de preservación” del cuerpo. Un gesto que buscaba de una “finalidad ética, moral”, para que el cadáver tomara distancia de la posibilidad de una profanación o fuera víctima de las pasiones políticas.

Un oficial de inteligencia, el teniente coronel Gustavo Adolfo Ortiz, viajó a Roma y contactó al superior de la Compañía San Pablo, el padre Giovanni Penco. Comenzaron a obrar los oficios secretos. Al Superior de la Compañía se le ocurrió que Evita debía ser transportada bajo la identidad de una ciudadana italiana fallecida, que tenía la voluntad póstuma de ser enterrada en Italia.

Se le ocurrió también el nombre: “María Maggi de Magistris”.

Entonces contrataron en el cementerio Maggiore de Milán una sepultura por 30 años y anticiparon a las autoridades la llegada del cadáver.

La inteligencia militar argentina se ocupó de inventarle una vida: “Maggi de Magistris” había nacido en Dálmine, provincia de Bérgamo, Italia, en 1910 y había fallecido en 1951 en San Vicente, cementerio en el que estaba enterrada. Todo esto era falso.

Pero los agentes de inteligencia falsificaron la documentación para volverlo real, o verosímil, a los ojos de los procedimientos burocráticos.

Consiguieron un permiso de inhumación del registro civil de San Vicente, hicieron gestiones consulares, solicitaron el visado, y presentaron la documentación en una funeraria.

La contrataron para que se ocupara del servicio de traslado ultramar.

Con la documentación prolijamente ordenada de “De Magistris”, el cadáver de Evita fue retirado del SIE y entregado al cuidado de la funeraria en el centro de Buenos Aires.

El mismo padre Rotger supervisó el operativo, junto a un grupo de inteligencia que realizaba guardia sobre cada movimiento del cadáver de Evita.

El 23 de abril de 1957, el cuerpo partió desde la bodega del barco “Conte Biancamano”. Su destino: Génova.

Un oficial del SIE, Manuel Sorolla, acompañó los restos bajo el nombre falso de “Carlo Maggi”, supuesto hermano de la difunta.

El otro oficial era el coronel Hamilton Alberto Díaz, presentado como “Giorgio Magistris”, el viudo. En el puerto los esperaba el coronel Cabanillas. Giuseppina Airoldi, laica de la Compañía de San Pablo, se ocupó de realizar los trámites de inhumación en Milán.

El operativo fue exitoso.

El cadáver de Evita fue enterrada el 14 de mayo de 1957 en la sepultura 41 del sector 86 del cementerio Maggiore, en el barrio Mussoco de Milán.

Durante 14 años Airoldi llevaría flores y rezaría frente a la tumba de “María Maggi de Magistris”.

El coronel Cabanillas, jefe del SIE, guardó la documentación confidencial en una caja de seguridad en Uruguay.

En la Argentina, el cadáver de Evita era un enigma. Los sucesivos gobiernos no tuvieron información sobre su destino.

Un artículo de la revista Panorama de enero de 1966 informaba que la inteligencia militar había enviado tres ataúdes para enterrarla en Europa (Bélgica, Alemania e Italia). En uno de ellos estaba el cuerpo de Evita.

El peronismo no la había olvidado. El cadáver de Eva seguía generando ritos, veneraciones, y el reclamo de su paradero. En la Plata, un rumor popular indicaba que había sido enterrada en la iglesia San Francisco, la misma iglesia en la que Eva se había casado con Perón en 1945.

En mayo de 1970, cuando Montoneros secuestró al general Aramburu, y lo trasladó a Timote, lo interrogaron sobre el cadáver. Aramburu respondió que Eva tenía sepultura cristiana, y estaba protegida por el Vaticano, pero no dio precisiones.

Montoneros realizó acciones de inteligencia en Europa para recuperar el cuerpo. Tenía la voluntad de entregárselo a Perón. El rescate de Evita significaría la recuperación de su mensaje y la apropiación de su legado.

La inteligencia militar sospechaba también que el jefe de la CGT, José Rucci, trabajaba sobre la misma pista que Montoneros: había viajado dos veces a Milán en busca de información sobre Eva.

Cuando Lanusse, presidente de facto desde marzo de 1971, decidió la restitución del cuerpo de Eva a Perón, en el marco de una negociación política, toda la maquinaria de inteligencia invirtió el procedimiento para la exhumación.

El padre Rotger anticipó la novedad al nuevo superior de la Compañía San Pablo, padre Giulio Madurini (Penco había muerto en 1965), y dos oficiales de inteligencia lo visitaron a fines de agosto de 1971 durante un retiro espiritual.

Los agentes eran Cabanillas y Sorolla.

Con la documentación de “María Maggi de Magistris”, “Carlos Maggi” (Sorolla) contrató un servicio fúnebre en Milán para el traslado del cadáver a España.

Les tomaría dos días llegar a Madrid para consumar la cesión al general exiliado.

El viaje también fue accidentado.

El chofer italiano Roberto Germano condujo el féretro engañado por la inteligencia argentina. Germano creía que trasladaba el cuerpo de María de Magistris. Cuando el coche estaba cerca de Madrid, lo apartaron del volante, y se dirigieron a la casa de Perón. Varios autos vigilaban el traslado.

El 3 de septiembre de 1971, a las 20.50, ingresaron a Puerta de Hierro.

En la residencia estaba Jorge Rojas Silveyra, embajador argentino en Madrid y quien mantenía la negociación con Perón, para efectivizar la entrega del cuerpo, que había sido ocultado por casi 16 años.

Perón había convocado al doctor Pedro Ara, quien la había embalsamado, para confirmar, otra vez, que se trataba de ella. También estaba el padre Elías Gómez, confesor de Perón, para asistirlo espiritualmente. Luego arribaron a Puerta de Hierro las hermanas de Evita, Blanca y Herminda. El secretario de Perón, José López Rega y el entonces delegado político Jorge Paladino, además del personal doméstico, fueron testigos del hecho.

López Rega no quería que se firmara el acta de devolución hasta que no se corroborara la autenticidad del cadáver.

Perón se cortó cuando intentó abrir el féretro. Las manos comenzaron a sangrarle.

Eva estaba dentro de una caja de zinc, en el interior de una caja de madera.

Perón la vio pálida, amarilla. Parecía que la hubiesen quemado.

Ara advirtió que había un aplastamiento en la nariz provocado por la presión del cristal de la tapa, además de dos ligeras marcas en la frente, del lado derecho, por la misma razón. Las mejillas, los labios, el mentón conservaban la misma forma. La túnica mortaja era más corta. Ahora se podían ver los pies. Pero las puntas de los dedos estaban maltratados a causa de roces o presiones. Los brazos mantenían la misma postura, como lo había dejado en 1955. Pero en la parte superior habían quedado huellas de los choques del cuerpo con los costados de la caja.

Isabel, con las hermanas de Eva, le cambiaron la ropa. Le pusieron un vestido nuevo y la colocarla en una mesa del primer piso de la residencia, cubierta con una sábana blanca.

Victoria y Rosario, dos de las empleadas domésticas, le llevaban flores frescas cada mañana.

Los primeros días Perón pasaba muchas horas junto a ella.

López Rega también. Le insistía a Isabel que la presencia del cadáver en la casa la ayudaría a afirmar su personalidad, y podría valerse por sí sola cuando el General no estuviera. Ésa era la misión que se había impuesto desde que la había conocido en 1965: que Isabel tuviera una personalidad avasalladora, como la de Evita.

El cadáver permaneció desde ese 3 de septiembre hasta que se decidió trasladarla a Buenos Aires.

El 17 de noviembre de 1974, después de la muerte de Perón, en un operativo secreto coordinado por López Rega, que sorprendió a los sindicalistas, el cadáver de Evita llegó a la base de Morón y luego, en un avión militar, aterrizó en Aeroparque. La custodia del entonces ministro de Bienestar Social, miembros de la Triple A, con ametralladoras a la vista, rodeó el auto fúnebre que trasladaba el cuerpo de Eva para dar seguridad al traslado.

Una multitud saludaba el paso del auto.

El cadáver fue colocado en una pequeña cripta en la residencia de Olivos, junto al de Perón.

Habían pasado 19 años de su secuestro del segundo piso de la CGT. Después, apenas usurpara el poder, en octubre de 1976 el general Jorge Rafale Videla ordenó que se la llevaran.

Eva fue trasladada al cementerio de la Recoleta, donde hoy descansan sus restos.

Medidas de seguridad para circular de manera segura por calles y rutas

Verificar el auto, cumplir los límites de velocidad, alcohol cero, usar el cinturón y el casco.

El gobierno de la provincia del Neuquén, a través del ministerio de Salud, considera importante que la comunidad comprenda que las medidas de seguridad al conducir se deben respetar durante todo el año para evitar eventos de diversas magnitudes.

Algunos consejos para llegar seguro, y  disfrutar de todo el viaje, desde que se planifica hasta que se llega a destino, son: verificar el auto, cumplir los límites de velocidad, alcohol cero, usar el cinturón y el casco son algunas de ellas.

Recomendaciones

Las principales medidas de seguridad para evitar lesiones y viajar seguro son:

  • Verificar el estado de su vehículo periódicamente. Ver el estado y presión de los neumáticos, frenos, y limpiaparabrisas.
  • Usar siempre el cinturón de seguridad, tanto el conductor como el pasajero.
  • Los menores de 12 años deben ir sentados con cinturón en el asiento de atrás.
  • Los niños menores de cuatro años deben ubicarse atrás en las sillitas.
  • Se debe evitar el consumo de bebidas alcohólicas antes y mientras se conduce.
  • No usar el celular mientras se maneja y otros elementos de distracción.
  • Transitar a una velocidad adecuada, respetando las señalizaciones.
  • Mantener las luces bajas encendidas durante todo el día.
  • Evitar maniobras bruscas.
  • Siempre es preferible viajar de día disfrutando del paisaje.
  • Si viaja de noche sea precavido.
  • No olvidar ningún tipo de documentación del rodado, personal y de los suyos.
  • Disminuir la velocidad en caminos de ripio para evitar patinar.
  • Cuidarse de los animales que a veces se cruzan o se sitúan en las rutas.
  • Llevar matafuego, críquet, llave (para los neumáticos), baliza, botiquín, linterna y auxilio.
  • Llevar una llave de repuesto del vehículo y una botella plástica con agua.
  • Si viaja con mascotas recordar que deben ir sujetas para su propia protección y para evitar distracciones.
  • Si viaja en moto o bicicleta usar cascos y protecciones correspondientes.
  • Ante un incidente vial o emergencia médica, comunicarse al número 107 o acercarse al centro asistencial más cercano. Otros números útiles son: Bomberos 100; Policía 101; Defensa Civil 105; Prefectura Naval 106; Seguridad Vial (0299) 449-5800; y Dirección Provincial de Vialidad 0810-333-7882 (Ruta).

Además, es muy importante llevar la documentación necesaria para circular:

  • Licencia de conducir vigente y habilitante para el tipo de vehículo.
  • Documento Nacional de Identidad.
  • Cédula de Identificación de Vehículos (conocida como Cédula Azul o Verde).
  • Oblea y Certificado de la Revisión Técnica Obligatoria (según legislación donde se encuentra radicado el vehículo).
  • Comprobante vigente de la póliza de seguro obligatoria.
  • Ambas chapas patentes colocadas visibles, sin alteraciones, en buen estado y en lugar correspondiente.
  • Comprobante de pago del impuesto a la radicación del vehículo (patente).
  • Comprobante y oblea vigente para el caso de vehículos que posean GNC.

Aquellos interesados en acceder a información sobre destinos turísticos, actividades para realizar, condiciones del clima, ocupación hotelera, entre otros, pueden visitar la página web de turismo http://neuquentur.gob.ar/es/ ; y para consultar el estado de las rutas navegar la web de la Dirección Provincial de Vialidad http://www.dpvneuquen.gov.ar/

Los bancos no abrirán sus puertas el martes

Se celebra el Día del Bancario y no habrá tareas administrativas. Se podrá operar a través de la red de cajeros o por homebanking.

La medida afectará las tareas administrativas y solo se podrán hacer operaciones por cajero automático o homebanking.

Los bancos permanecerán cerrados el martes ya que se celebra el Día del Bancario. El festejo recuerda el 6 de noviembre como el día en que se creó la Asociación Bancaria gremial en 1924.

Como un compensatorio, desde hace un tiempo, los empleados de la entidad financiera cobran un adicional por el aniversario que los representa.

Por otro lado, en abril la Bancaria acordó un 15% de aumento que se abonó en dos veces, un 10% hasta abril, y el 5% restante desde mayo. Luego, en julio, el gremio y Adeba fijaron un 5% adicional, con lo que la mejora anual llegó a 24,43 %.

A 51 años de la muerte de Ernesto Guevara: la increíble historia del documental prohibido del Che

Poco después de la muerte de Ernesto Guevara en Bolivia -el 9 de octubre de 1967- el periodista italiano Roberto Savio recorrió América Latina y filmó el primer documental -y el más completo- sobre la vida del guerrillero argentino-cubano. Una decisión de la Radio y Televisión Italiana demoró treinta años su estreno

Corre el año 1970 y el sol cae en la Quebrada de Yuro, el lugar donde fue fusilado Guevara. El campesino Herrera, que conoce muchos secretos sobre esa muerte, cuenta una y otra vez los billetes del fajo antes de guardarlo en un bolsillo.

Es hombre de pocas palabras y esas palabras tienen el precio que acaba de pagarle el periodista italiano Roberto Savio en un gesto cargado de simbolismo: 5.000 pesos bolivianos.

Savio ha buscado durante una semana a Herrera para poder entrevistarlo y en esa búsqueda casi siempre se ha topado con un muro de silencio. Nadie quiere decirle dónde está y, a esa altura, más que un hombre le parece un fantasma. Finalmente, cuando el periodista casi ha perdido las esperanzas, el fantasma aparece. Y exige un precio por su testimonio.

Ernesto Che Guevara en Bolivia (Foto de Hulton Archive/ Getty Images)

Ernesto Che Guevara en Bolivia (Foto de Hulton Archive/ Getty Images)

Esos 5.000 pesos son el precio que exigió para relatar cómo, tres años antes, el 8 de octubre de 1967, le indicó a una partida de Rangers la quebrada donde se ocultaba la golpeada columna guerrillera que comandaba Guevara.

Esos 5.000 pesos que ahora le paga Roberto Savio para que lo cuenteson la misma suma que un oficial del ejército boliviano le pagó para que delatara al Che.

-Yo no estoy con nadie. No soy comunista ni anticomunista. Yo hago lo que me mandan – dice Herrera mirando a la cámara, después de contar los billetes.

A principios de los ’70, Roberto Savio era jefe de noticias para América Latina de la Radio y Televisión Italiana. Tres años antes, Ernesto Guevara había pagado con la vida el fracaso de su intento foquista en la selva boliviana. El hombre había muerto pero el mito crecía vigoroso, desplegándose como una bandera que parecía estar pintada con los colores del futuro. A Savio lo inquietan los mitos contemporáneos, y mucho más éste, cuya eficacia amenaza con influir de manera decisiva sobre la historia.

Roberto Savio

Roberto SavioSavio es un periodista inquieto. Fundador de la agencia de noticias Inter Press Service (IPS) en 1964, concibe al periodismo con un servicio una de cuyas misiones es, como deja sentado en el acta fundacional de la agencia, “dar voz a los sin voz”.

En busca de esas voces, durante más de un año recorrerá América con una cámara y una idea: obtener testimonios de primera mano, desentrañar los hechos que están siendo aplastados por los discursos, reconstruir la historia, desandar el camino de Ernesto Guevara para encontrar al hombre antes de que sea definitivamente tragado por el mito. Roberto Savio es periodista.

El documental prohibido

Savio regresa a Italia con cientos de metros de celuloide y se encierra febrilmente a editarlos. El resultado, Che Guervara – Reportaje sobre un mito (Che Guevara – Inchiesta su un mito), es un viaje de casi cuatro horas de duración por la ruta de Guevara: de Buenos Aires a Bolivia y Perú y Ecuador, la experiencia de Guatemala en llamas, el contacto con los exiliados cubanos, México, el Granma –el barquito del desembarco en la isla-, Cuba, África, Bolivia, la muerte..

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Cuando termina de compaginar está agotado pero satisfecho. Sólo le queda esperar la fecha para ponerlo al aire. Pero antes, claro, debe mostrarlo ante quien corresponde. Son cuatro horas de silencio en una sala llena de expectativas y humo de cigarrillos. Cuando se encienden las luces, el director de la RAI se le acerca:

–Lo felicito, Savio, hizo un gran trabajo –elogia, pero el periodista tiene el suficiente oído para intuir que hay algo más.

–Gracias… –responde y espera.

–Lo que no entiendo es para quién hizo este documental –y lo que Savio espera, llega–. No es para los norteamericanos, indudablemente; tampoco para los soviéticos, ni para los cubanos. ¿Para quién lo hizo?

Savio no cuenta qué le responde: tal vez haya dicho que simplemente estaba haciendo su trabajo, periodismo. Es decir, dejar que los hechos surjan como chispazos de la confrontación de los testimonios, de sus mismas contradicciones, del descubrimiento de la intencionalidad y de los fallidos de los discursos de los protagonistas y los testigos. Y tal vez haya agregado que los hechos, afortunadamente, tienen la caprichosa cualidad de no ser unívocos. Como se dice comúnmente, también los hechos surgen del color del cristal con que se los ve.

La foto icónica de Ernesto Guevara tomada por ASlberto Díaz (Korda) en 1960

La foto icónica de Ernesto Guevara tomada por ASlberto Díaz (Korda) en 1960La discusión, si es que hubo, queda zanjada con un premio que es una nueva misión. Savio aborda un avión hacia Japón para preparar, en dos meses, un informe sobre, precisamente, las antípodas. En Tokio recibe un telegrama. Lo firma el compaginador del documental: “Están haciendo otra película con tu material. No van a proyectar la tuya”, le escribe. Nada que hacerle. Savio sabe que el material es propiedad de la RAI. Que lo sienta suyo –que sea suyo– es otra cosa. “Hagan lo que quieran –escribe ahora él, no a su compaginador sino al director de la cadena–, pero no autorizo a que le pongan mi nombre”.

Allí podría haber terminado la historia (apenas una más sobre la larga lista de enredos entre cronistas y editores) si no hubiera mediado un delito: el compaginador –una noche, tarde, es posible suponer– se llevó a su casa las cintas editadas por Savio. Y no las devolvió. Corría 1973.

Treinta años de espera

Treinta años después, una tarde de noviembre de 2003 –el tiempo preciso para que vencieran los derechos legales que la RAI tenía sobre el material de Savio– el documental, dividido en tres partes, salió de las sombras por primera vez en el mundo y única en la Argentina y se desplegó ante las miradas de poco más de 200 personas reunidas en el Centro Cultural General San Martín.

Guevara en 1958 con un bate de béisbol en Sierra Maestra ( AFP PHOTO / CENTRO DE ESTUDIOS CHE GUEVARA)

Guevara en 1958 con un bate de béisbol en Sierra Maestra ( AFP PHOTO / CENTRO DE ESTUDIOS CHE GUEVARA)La elección de la Argentina para el estreno mundial no se debió solamente a los orígenes de Ernesto Guevara sino que Savio, nacido en Roma, tiene además la nacionalidad argentina. Aquí fundó y fue presidente de la desaparecida Alma Mater Indoamericana, una ONG argentina para la promoción de la educación de niños en las zonas pobres del país.

En Che Guevara – Reportaje sobre un mito, los testigos hablan como si hubiera ocurrido ayer (y a principios de los 70 era precisamente ayer, el documental tiene esa luminosa inmediatez que fue imposible de recuperar por las investigaciones posteriores).

Savio, fuera de cámara –sólo a veces aparece un fugaz perfil con gruesos anteojos que terminan simbolizando su personalidad a partir del rasgo–, pregunta. Pregunta cómo se debe preguntar: primero abierto (casi dubitativo, impreciso, desde el mejor lugar del no saber) para no condicionar la mirada del testigo, para no restringirlo, y después preciso, a fondo, implacable, para extraer aquello que no se quiere o no se puede decir, para desnudar las contradicciones, para que los silencios muestren toda su elocuencia.

Guevara antes del Che

Y los testigos hablan, casi milagrosamente hablan: un funcionario de la Reforma Agraria del presidente Víctor Paz Estenssoro, que conoció fugazmente a Guevara en la convulsionada Bolivia de 1953, cuando tenía apenas 23 años y viajaba con su amigo Alberto Granado en una moto a la que bautizaron La Poderosa.

“Era un muchacho prolijo y reservado”, cuentan en el documental quienes lo conocieron

“Era un muchacho prolijo y reservado”, cuentan en el documental quienes lo conocieron“Era un muchacho prolijo, reservado, siempre correctamente vestido. Trabajó unos veinte días con nosotros”, dijo Paz Estenssoro a Savio en 1970.

Ricardo Rojo, ya entonces tan en el papel de amigo del Che: “Fuimos a pie a Perú. Ernesto se indignaba al ver la miseria pero no lo hacía desde una ideología clara. Era más un sentimiento”.

Un ex militante juvenil guatemalteco: “Al principio no confiábamos en él. Decía que era médico pero venía de andarín, vestía desprolijo. Hoy diríamos que parecía un hippie. Yo le presenté a su primera mujer, Hilda Gadea, una exilada aprista”.

La foto de la Agencia Nacional de Información Cubana, del 17 de octubre de 1997, muestra a los soldados llevando el ataúd de Ernesto Guevara al mauseolo en Santa Clara, Cuba, construido para él y los seis camaradas muertos en Bolivia en 1967 (AFP PHOTO)

La foto de la Agencia Nacional de Información Cubana, del 17 de octubre de 1997, muestra a los soldados llevando el ataúd de Ernesto Guevara al mauseolo en Santa Clara, Cuba, construido para él y los seis camaradas muertos en Bolivia en 1967 (AFP PHOTO)El embajador argentino en Guatemala: “Me avisaron que lo andaban buscando, es posible que para matarlo, y le avisé. Le ofrecí el primer asiento en el primer avión pero lo rechazó. Me dijo que había recibido algún dinero desde Buenos Aires y que seguiría su viaje a México”.

Un médico que trabajó con Ernesto Guevara en México DF: “Se bastaba a sí mismo. Ganaba poco pero nunca se quejaba. Trabajaba en el laboratorio, investigaba si algunos alimentos podían causar daño después de ser digeridos. Y para ganarse unos pesos más sacaba fotografías con una mala cámara. Él sabía que sus fotografías eran malas”.

El guerrillero en Bolivia

Después, el testimonio de Mario Monje, secretario general del PC boliviano, el hombre señalado como quien traicionó a Guevara: “Te pido disculpas por haberte engañado, me dijo, no podíamos decirte para qué vendríamos aquí. Él quería hacer un foco guerrillero, nosotros esperábamos las condiciones para una insurrección. No nos entendimos. Si hoy viviera me diría que yo tenía razón, estoy seguro”.

October 10, 1967. El cuerpo de Ernesto “Che” Guevara fue exhibido en Vallegrande, Bolivia. El líder guerrillero había sido ejecutado en La Higuera, a 74 km de la ciudad (AFP PHOTO / MARC HUTTEN)

October 10, 1967. El cuerpo de Ernesto “Che” Guevara fue exhibido en Vallegrande, Bolivia. El líder guerrillero había sido ejecutado en La Higuera, a 74 km de la ciudad (AFP PHOTO / MARC HUTTEN)Antonio Peredo, periodista, hermano de Inti y de Coco, los líderes bolivianos de la guerrilla guevarista: “El PC boliviano lo traicionó. Monje sabía que en Bolivia era imposible tomar el poder sin violencia pero obedeció la posición internacional de Moscú sobre la coexistencia pacífica”.

Un boliviano entrenado en Cuba, junto con Monje, en la guerra de guerrillas (“¿Quién es usted?”, pregunta Savio. “El número Seis”, responde): “No alcancé a incorporarme. Lo delataron antes. Monje lo traicionó porque quería ser el jefe de la guerrilla, pero no tenía las condiciones mínimas. Era pesado, tenía poca resistencia”.

Un funcionario del Pentágono: “Guevara tenía liderazgo, pero militarmente estaba menos preparado que cualquier sargento de nuestro ejército. Su libro sobre la guerrilla es una recreación de un manual soviético de la segunda guerra mundial”.

La maestrita y el fusilador

En su búsqueda, Savio persigue a la maestra de la escuelita de La Higuera, donde Guevara pasó la noche después de ser capturado. La mujer se ha ido, pero el periodista la rastrea y la encuentra en Santa Cruz de la Sierra. La cámara la muestra asomándose por la ranura de una puerta apenas entreabierta, negándose a hablar. Al día siguiente, en un nuevo intento por convencerla, Savio ya no la encuentra: la maestra tenía temor, había huido.

Mario Terán, el sargento que mató al Che Guevara

Mario Terán, el sargento que mató al Che GuevaraA quién sí encuentra es a Mario Terán, el hombre encargado de matar al Che. Lo encuentra oculto tras un nombre falso y lo sorprende, también cámara en mano. El diálogo es tenso y también revelador.

–¿Cómo murió Guevara? – pregunta Savio.

–Desangrado, por las heridas – responde Terán.

–Tenía una herida en el corazón. Tiene que haber muerto al instante.

–Tenía muchas heridas. Una en la pierna. Se desangró.

–Hay versiones que dicen que usted lo fusiló.

–No me consta. Murió por las heridas.

Y así. Una y otra vez….

La decisión de matarlo

En La Paz, un general boliviano se sincera con Savio y le revela que la decisión de fusilar a Guevara fue del gobierno:

-Después de lo ocurrido con (Regis) Debray teníamos que fusilarlo. Si lo teníamos preso no íbamos a poder soportar la presión internacional – le dice sin vueltas.

“Teníamos que fusilarlo, si lo poníamos preso no íbamos a poder soportar la presión internacional”, se sinceró un general boliviano con el periodista Savio  (AFP PHOTO / MARC HUTTEN)

“Teníamos que fusilarlo, si lo poníamos preso no íbamos a poder soportar la presión internacional”, se sinceró un general boliviano con el periodista Savio  (AFP PHOTO / MARC HUTTEN)Los testimonios se multiplican, Savio no deja ninguna arista sin explorar:Salvador Allende -el presidente chileno en 1970 que se quita la vida en el golpe de Estado de Augusto Pinochet– relata su último encuentro con Guevara. Otro general boliviano destaca el coraje del Che, un campesino recuerda una naranja compartida en el medio de la selva, un coronel boina verde explica cómo entrenó a la división de Rangers que lo capturó. Y más…

Son decenas de testimonios confrontados, entrecruzados, sin temor a lo “políticamente incorrecto” para despejar el mito y sacar a la luz al hombre, a Guevara y sus hechos.

El documental de Roberto Savio fue el primero que se hizo sobre la vida y la muerte de Ernesto Che Guevara. Y quizás el más completo. Una decisión editorial hizo que el mundo debiera esperar tres décadas para poder verlo. Por decisión de Savio, hoy está al alcance de todo el mundo en la web.INFOBAE

El ‘teléfono rojo’ entre la Casa Blanca y el Kremlin cumple 55 años

MOSCÚ (Sputnik) — La vía de comunicación directa entre Estados Unidos y la Unión Soviética empezó a operar el 30 de agosto de 1963 tras concluir la crisis de los misiles en Cuba que puso al mundo al borde de una Tercera Guerra Mundial.

La línea directa, bautizada por los periodistas de aquella época como el ‘teléfono rojo’, fue en realidad un teletipo por el que se enviaban todos los mensajes cifrados y por escrito para evitar malentendidos.

La iniciativa partió de Estados Unidos después de que sus agencias tardaran 12 horas en traducir y encriptar un mensaje del líder soviético Nikita Jruschov para solucionar la crisis de los misiles.

El acuerdo para establecer esa vía directa para agilizar la comunicación fue sellado el 20 de junio de 1963.

El cable del teletipo recorría Washington, Londres, Copenhague, Estocolmo, Helsinki y Moscú.

El primer texto de prueba fue enviado desde Washington y decía ‘The quick brown fox jumped over the lazy dog’s back 1234567890’ (Un zorro rápido y pardo saltó sobre el lomo de un perro holgazán 1234567890), un pangrama clásico que usa todas las letras y los números del alfabeto latino y es utilizado por los que practican mecanografía.

Oficialmente la línea directa fue empleada por los estadounidenses en noviembre de 1963 tras el asesinato del presidente John Kennedy.

La URSS usó esta vía el 5 de junio de 1967 cuando empezó la Guerra de Seis Días entre Israel y los países árabes.

El mandatario estadounidense Richard Nixon volvió a utilizarla en diciembre de 1971 al estallar la guerra entre Pakistán y la India.

La vía de comunicación directa también fue usada en 1979 cuando las tropas soviéticas entraron en Afganistán.

El ‘teléfono rojo’ se utilizó en 2003 para condenar la invasión estadounidense a Irak.

En 1985 el teletipo se cambió por un fax y desde 1991 se empezó a utilizar un teléfono físico.

Actualmente, los Gobiernos de los dos países emplean avanzados equipos de fabricación rusa para su comunicación directa.

Los sistemas fueron desarrollados por la compañía Avtomátika, líder del sector de la seguridad informática y del cifrado de las comunicaciones.

El ‘teléfono rojo’ se convirtió en un símbolo de la guerra fría y fue resultado del primer acuerdo entre las dos superpotencias para evitar una guerra nuclear. 

Fuente mundo.sputniknews

25 de agosto: Día del Peluquero

¿Porqué se celebra esta fecha como el Día del Peluquero? bien lejos, mucho años atrás, incluso siglos tenemos que remontarnos para encontrar el motivo, Resultado de imagen para rey Luis IXsituarnos en Francia, durante el mandato del rey Luis IX, quien sería santificado un 25 de Agosto, y sería este rey quien designaría a su peluquero como hombre libre y elevando su jerarquía social, que por esas épocas se separaba en rangos muy marcados, donde a partir de ahora sería igual que los nobles caballeros, dejando de lado su estatus de hasta entonces plebeyo como el resto de los peluqueros

 

 


Historia de la peluquería
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Edad Antigua

Egipto

Cleopatra, modelo del ideal femenino egipcio y de la La referencia más antigua que se tiene sobre la existencia de cuidados cosméticos en el pelo nos remite a Egipto, donde se empezaron a realizar los cambios más significativos en cuanto a la cosmética capilar.
En esa nación tan grandiosa culturalmente, el pueblo -como ocurría en muchos otros- se pelaba la cabeza, aunque no así los sacerdotes y los miembros de la elite gobernante, que se dedicaba a cuidar su cabello jugando con diferentes peinados y tonalidades. Las pelucas también tuvieron su auge, y predominaban las tradicionales de pelo lacio, con flequillo, cortado muy parejo en un largo que llegaba a los hombros.
Pero otro gran aporte de los egipcios fue en cuanto a la coloración, ya que descubrieron la utilidad de la henna, que les permitió obtener colores rojizos y caobas.

Grecia

A las mujeres griegas les encantaba arreglarse el pelo.El maravilloso desarrollo griego -que hasta el presente nos resulta asombroso- también abarcó el cuidado personal. Los griegos hicieron del culto a la belleza algo fundamental: así cultivaban su cuerpo en búsqueda de un ideal físico, y también su rostro y pelo.
Los peinados tenían muchos detalles, de los que tenemos referencia gracias a las estatuas, que nos muestran mechones cortos que rodeaban la frente, o melenas largas recogidas y mucho, pero mucho, movimiento expresado a través de la ondulación del pelo (en esto, los griegos se diferenciaron bastante de los egipcios).
Por primera vez, aparecen las escuelas de peluquería. Sin embargo, eran los esclavos los encargados de mantener lo más hermosamente posible esas cabezas, tan pensantes como coquetas.

 

 

Roma

La tierra de Rómulo y Remo fue heredera directa de los gustos griegos. Así fue que también adopó el concepto de la belleza física y, por ende, la preocupació por ver cómo lucían sus cabellos.
Un impacto para las mujeres romanas ocurrió cuando vieron a las cautivas que trajo Julio César de las Galias, quienes lucían unos hermosos cabellos rubios, a los que quisieron imitar. A partir de allí, se realizaron muchas pruebas para aclarar el tono del pelo, predominando el compuesto de sebo de cabra y ceniza de haya, pese a que no resultaba demasiado saludable para el castigado cabello.
Los peinados fueron variando, y esto es natural teniendo en cuenta la larga duración del imperio romando y la influencia que fue recibiendo al contacto con los diferentes pueblos que iba conquistando. De todas maneras, se pueden agrupar los más habituales como el cabello rodeando la cabeza, la melena con rulos y el cabello recogido y trenzado.
Ya en esta época, se practicaba la peluquería en forma permanente, surgiendo especialidades según qué se realizara: peinado, color, postizos, etc.

Edad Media

(del siglo V al siglo XV)
Edad MediaEsta época nace cuando finaliza la larga dominación de Roma sobre el mundo. La invasión de los bárbaros termina con ese imperio que había dominado durante varios siglos e impuesto su cultura a gran parte del mundo occidental y, al mismo tiempo, el Cristianismo comienza a imponerse en los diferentes estados, triunfando la austeridad por sobre los afeites y la coquetería en sí.
Poco avanzó durante la Edad Media lo que sería, luego, la poderosa industria de la belleza. Como la actitud era muy recatada (es la época de los cinturos de castidad, de las Cruzadas y los caballeros), las mujeres se limitaban a usar sus cabellos con una sencilla raya al medio, y con trenzas -muchas veces postizas- que rodeaban sus cabezas. No se buscaba demasiado el cambio en el color del pelo porque no era muy bien visto. Además, existía la costumbre de usar túnicas que cubrieran totalmente la cabeza, lo que también impidió un desarrollo considerable de la peluquería en esa época.

Renacimiento

(del siglo XV hasta el siglo XVIII)
Como su nombre lo indica, en este período renacen ciertas costumbres de la Edad Antigua, y con ella ciertos gustos que eran muy afines a los griegos y a los romanos, como era el culto a la belleza y el arreglo personal.
A diferencia de la Edad Media, en el Renacimiento las cabelleras femeninas comienzan a ser el centro de la creatividad de los peluqueros que “juegan” con ella con peinados mucho más sofisticados y numerosos accesorios: redecillas, coronas, trenzas postizas, joyas entrelazadas. También, la cosmética facial toma un impulso importante, y son numerosas las cremas y los ungüentos, muchos de los cuales son traídos de países lejanos.
Por primera vez, se puede hablar de una moda bastante extendida por Europa, y que es impuesta por las venecianas: el gusto por el pelo rojo, se extiende sorprendentemente fuera de Italia. Para conseguir ese tono se realizaban mezclas de sulfuro negro, miel y alumbre. Luego, los cabellos eran expuestos al sol para que actuara la mezcla sobre los mismos.
Pero no sólo se limitaron a este color. La mujer ya podía elegir, según sus gustos, entre otras tonalidades: el rubio ceniza, el “hilo de oro” (uno de los más codiciados), y el azafrán.

Siglos XVII y XVIII

París es la ciudad que se convierte en el centro de todas los gustos y estilos de belleza que se imponen en el resto del mundo. Las exigencias de los hombres y mujeres franceses son tan grandes con sus peinados que es en esta época cuando el arte de la peluquería adquiere un gran impulso.
Se imponen las famosas pelucas blancas, que iban acompañadas de accesorios complicadísimos que incluían hasta maquetas, difíciles de transportar a la hora de trasladarse de un lugar a otro. Con una mezcla de talco y almidón, estas pelucas se empolvaban para que lucieran lo más blancas posibles, y para enrularlas, los peluqueros entrollaban sus mechas en cilindros que calentaban en hornos de panadería. Así nace la permanente en caliente. Este método no se podia utilizar en el cabello natural, que quedaba oculto bajo esos postizos inseparales.

Siglo XIX

Es un siglo fundamental en la evolución de la civilización de Occidente. En 1789 se produce la Revolución Francesa, por lo que este período posterior a ese gran acontecimiento, estará regido por su filosofía, que destacaba la sencillez, en contraposición a las costumbres nobles que despreciaban los revolucionarios.
Así es que la larga tradición de las pelucas es dejada completamente de lado, empezando todos a lucir su pelo natural. Pero surge algo que conmocionará, también, a la peluquería y es el agua oxigenada (1867), mucho menos agresiva de lo que se venía usando desde los antiguos griegos.
Los peluqueros incrementan las visitas a domiclio, como forma de trabajo.

Siglo XX

Es un siglo que podríamos clasificar como muy cambiante, pero que está unido por algo: el nacimiento definitivo de la moda. Cada década tendrá su estilo; el culto a la imagen -acompañada por el nacimiento de los medios de comunicación masivos- se impondrá en todo orden. Se tratará de identificarse con ideales femeninos o masculinos que se verán en las grandes pantallas o en la televisión, y en las revistas del espectáculo.
Nacen, definitivamente, los salones. En los primeros años, el pelo a lo garçon para la mujer fue una gran característica, y esto se debió a que ella necesitaba estar cómoda, peinarse rápidamente, ya que, gracias a la revolución industrial, la mujer se había incorporado al mercado del trabajo, y no tenía tanto tiempo para el arreglo personal.
Luego, el pelo creció un poco, con ondas hermosas, rulos profundos o cabelleras lacias, para las muejres, según el gusto. En el caso de los hombres ocurre una cosa muy novedosa: después de haber sufrido dos guerras mundiales en las que el estilo militar impuso la forma de cortarse el pelo a la “media americana” (estilo soldado), se encuentra que en los años 60 y 70, con el surgimiento de los Beatles y los hippies, logran liberarse de los cortes rígidos y dejan crecer su cabellera hasta obtener largos antes impensados en ellos.
Ahora, en el inicio del siglo XXI, ya no se habla de moda sino de tendencia, es decir, que se intenta sugerir más que imponer. Y que la gente tiene la libertad de elegir el color, la textura, el largo que más le plazca, ya sea hombre como mujer. Esta forma de pensar y de actuar tiene de positivo que les permite a los peluqueros desplegar toda la creatividad que deseen para elaborar verdaderas obras de arte, siempre pensando en el cliente actual, más exigente que ninguno cliente de otras épocas…

 

El Origen Trágico del Dia del Niño en Paraguay

POR:   Francisco Tete Romero

Hoy se conmemora en Paraguay el día del niño. Porque se rememora el trágico hecho de la batalla de Acosta Ñú, del 16 de agosto de 1869, hacia el final de la Guerra de la Triple Alianza, en la que 3.500 niños de entre 6 y 15 años -sus rostros tiznados con carbón para simular la edad que no tenían-, enfrentaron a 20 mil hombres del ejército imperial del Brasil, sólo acompañados por un puñado de sus madres y del resto de un batallón de veteranos. Sólo sobrevivieron poco más de setecientos.
Al término de esa guerra infame, al cabo de 5 años de heroica resistencia, el 90 por ciento de la población masculina paraguaya había sido exterminada y con ella la experiencia soberana de un país sudamericano. Los intereses del imperio británico se impusieron. Pero sólo lo pudieron lograr por la participación genocida de las oligarquías que gobernaban Argentina, Brasil y Uruguay.
Paraguay fue entonces una Matria, porque sólo sobrevivió por el coraje de sus mujeres.
Comparto con ustedes, a modo de homenaje a esos niños combatientes, a sus madres y a ese pueblo paraguayo, fragmentos del segundo capítulo –tercera parte- de mi novela La próxima lluvia.

“Fui soldado del ejército paraguayo a los diez años, pero eso no importa. Tampoco importa demasiado contar cómo entré en él ni como él entró en mí. No tuve opción. Tampoco la tuvo el Paraguay que éramos. Sentía terror y temblaba al principio. Mi madre, María Amanda, me dijo al despedirse de mí que me seguiría y se convertiría en mi sombra protectora, que acamparía, como otras madres, cerca de donde anduviéramos y que mi destino era el suyo. Yo ardía de odio cada vez que recordaba que mi padre había muerto por defender su tierra en la batalla de Abaí, el 11 de diciembre de 1868. Más tarde también murieron mis tíos. En el invierno de 1869 yo era el único varón que quedaba en mi familia.
En enero Asunción había sido ocupada, completamente saqueada e incendiada por el enemigo, nuestras mujeres violadas y la población masacrada. De ella sólo quedaban ruinas y miseria. Nuestro ejército ya estaba en retirada. El Mariscal Francisco Solano López no quiso rendirse, rechazó categóricamente las intimaciones extranjeras y los pedidos y consejos de sus camaradas. Prometía continuar luchando hasta el final. A escondidas, no pocos rumoreaban que estaba loco y nos llevaría a todos al suicidio.


Ese fue el fin de nuestra infancia. Como la mayoría de nuestros padres, tíos o hermanos mayores estaban muertos o prisioneros, llegaba así el tiempo en que debíamos dejar de ser niños y luchar junto a las mujeres, nuestras madres y hermanas, en el ejército para seguir resistiendo la inminencia de una derrota que sabíamos ya que significaba nuestra destrucción como pueblo.
Cada vez que vuelvo a este último momento de la batalla de Acosta Ñú, congelado e intacto para siempre en mi memoria, regreso a ese campo grande y me veo y nos veo al borde de ingresar en ese abismo de la verdad de uno mismo que es muy difícil de soportar, porque allí ante lo que es capaz o no de hacer un hombre a otro hombre, cada uno de nosotros encuentra su propia medida, la talla exacta de la que está hecho. Después, si se sobrevive, hay que aprender a vivir con eso que se descubrió.
Veo a los niños más grandes entrar en combate, sus rostros crispados, desencajados por una mezcla siniestra de miedo, espanto, súbita furia y valentía. Veo a Ramón, el más alto de nosotros, perder un brazo, a José luchar con bravura contra dos brasileños. Veo miembros arrancados por todas partes, piernas y brazos, de niños que yacen ahora como carne gimiente atrapada en un solo grito que tapa el ruido de los disparos, de los cascos de los caballos, los insultos en portugués y en guaraní.

Veo a los niños más pequeños correr aterrorizados cuando la infantería se lanza sobre nosotros. Veo a Andrés, de seis años, llorar y aferrarse a las piernas de un soldado brasileño rogándole que no lo mate. Veo cómo ese hombre lo degüella. Veo esta escena repetirse y multiplicarse a mi lado e inmovilizarme. Veo a un grupo de madres salir de la selva en la que estaban escondidas siguiendo con angustia indecible el desarrollo de la batalla. Escucho sus gritos desgarrar el aire y extenderse en un tiempo sin tiempo para imponerse a cualquier ruido, a cualquier otro grito. Las veo tomar las lanzas y correr hacia donde estamos nosotros, mirarnos a los ojos, decirnos sin palabras o con ellas que iban a enfrentar a la muerte, putearlos a nuestros enemigos con la lengua que nos enseñaron, comandar con sus cabelleras ahora al viento este ejército de mendigos que se resiste a ser carne de cuervos o esclavos. Veo a mi madre entre ellas, pero no busca comandar ningún ataque. Me busca a mí. Veo cómo los niños más grandes siguen a esas mujeres y se enfrentan con su solo coraje irredento ante lo imposible. Veo de pronto cómo un soldado a caballo está a punto de alcanzarme con su bayoneta, pero no sé cómo mi mamá llega antes con su lanza y se la clava en medio del pecho. Veo cómo se arroja sobre mí, me tumba al suelo que hiede a sangre, bosta y pólvora, me abraza fuerte, segundos antes de que una columna entera de jinetes pase sobre nuestras cabezas.

Cuando la muerte termina de pasar por encima de nosotros, veo que todo está concluido y están haciendo prisioneros a los niños que sobrevivimos. Mi madre me arrastra de un tirón y huimos hacia el interior de la selva. Cae la tarde sobre Acosta Ñu. Las madres que sobreviven y las que siguen saliendo de la selva, tratan ahora de rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer a los sobrevivientes. Entonces descubrimos que en la guerra el mal no tiene ningún límite. El Conde D’eu, príncipe francés, ordena incendiar la maleza “para exterminar de esta tierra maldita hasta el feto del vientre de la mujer paraguaya”. Veo a niños como yo convertidos en llamaradas vivientes correr y lanzar gritos que jamás pensé que podían provenir de persona alguna. Veo sus cadáveres calcinados. Veo arder también a sus madres y veo la mano de mi madre taparme la boca para que el grito de horror que está ascendiendo como fuego líquido por mi garganta se ahogue dentro de mí y se vaya muriendo abriéndome un tajo que me rompe el corazón.
Pero todavía nos estaba reservado un castigo aún más cruel, porque el Conde manda a sus hombres a cercar el hospital de Peribebuy, mantener en su interior a los enfermos, en su mayoría niños y jóvenes, y ordena incendiarlo. Veo a lo lejos el hospital en llamas cercado por los soldados brasileños. Los veo empujar a punta de bayoneta, hacia las llamas, a los pocos enfermos que logran salir del fuego. Escucho sus gritos, escucho los gritos de mis compatriotas cuya carne está ardiendo en este infierno del que mi mamá busca salvarme. Todavía los escucho. Me salva la vida. Ahora que lo pienso mejor, debo escribir que me la vuelve a dar. Después, sólo veo mis pies y sus pies descalzos internándonos en el vientre abovedado de la selva.
Supe después que el general Caballero y los pocos hombres que sobrevivieron con él lograron escapar en medio del fragor del combate, confundidos entre esa maraña de cuerpos y uniformes bañados de sangre.
Supe también, meses después, cuando bajando hacia el sur llegamos con mi madre a las afueras de Asunción, tras recorrer más de setenta kilómetros, que según los aliados y el gobierno títere, de facto, que se había instalado en la que fuera nuestra ciudad capital, en la batalla de Acosta Ñú sólo habíamos sobrevivido setecientos paraguayos mientras el enemigo sólo había sufrido cincuenta bajas.
Vimos de lejos los cadáveres todavía sin sepultar, exhibidos como macabro recuerdo y amenaza. Vimos a los cuervos sobrevolar esas calles y alimentarse de ellos. Vimos a mendigos, mujeres y niños que también parecían cadáveres o que pronto lo serían.

Supe en toda esa travesía tierra adentro lo que no hubiera querido saber jamás, las ejecuciones de más de cuatrocientos paraguayos que el Mariscal López había y estaba ordenando. Lo supimos de bocas angustiadas de mujeres que también escapaban de los restos del ejército que nos quedaba. Escuché que esto sucedía desde los comienzos mismos de la guerra, con el arresto y hasta la muerte de los oficiales que fracasaban en las misiones que se les encomendaban, con la persecución cruenta a ciertos generales y oficiales sospechados de conspiración, con la creciente sospecha que fue incubándose en el alma del Mariscal de que estaba rodeado de traidores, lo que lo llevó incluso a creer que su propia madre y hermanos y su cuñado, ministro de relaciones exteriores, complotaban contra él y a decidir sus arrestos. Supe tiempo después, ya en Argentina, que su madre fue perdonada tras varias semanas de encierro y sus hermanos desterrados. Pero que su otro hermano, Benigno López, junto a su cuñado ministro, su otro cuñado el general Vicente Barrios y muchos otros oficiales y funcionarios fueron ejecutados a fines de 1869. Y en el camino hacia las cordilleras los soldados que aún nos quedaban mataron a más de cien compatriotas, entre ellas las esposas de oficiales de nuestro ejército. Otros tantos, murieron encerrados en nuestras cárceles.
Y supe en todo ese penoso errar con mi madre por selva, ríos, caminos polvorientos y fangosos, lo que es el hambre y la sed, la intemperie ante el sol, la lluvia y la tormenta, pero por sobre todas las cosas supe que la voluntad de mi madre por salvarme era inquebrantable. A los pocos días de nuestra huida de Acosta Ñu, agotado de tanto caminar, con fiebre, hambre y sed, me senté bajo la sombra de un árbol en plena siesta. Vi a mi madre sentarse a mi lado, vi sus pies lastimados, su rostro surcado por arrugas, ajado, pero todavía hermoso a sus treinta años. Vi su cuerpo flaco, pero aún fuerte, vi cómo sacaba sus pechos fuera de la camisa que alguna vez había sido blanca, vi sus pezones hinchados brillando por el resplandor de un rayo de sol que se posó en ellos y vi como tomaba mi cabeza y la inclinaba contra sus pechos llenos de la leche que no había podido darle a mi hermano que había nacido muerto hacía dos meses. Y me vi con la boca y los labios resecos aferrados ahora a los pezones de mi madre buscar desesperadamente la vida que se me estaba escapando. Supe entonces, mientras su leche bajaba por mi garganta, que esa mujer merecía que viviera y me convirtiera en un hombre libre”.

Francisco Tete Romero