Sociedad

¿Por qué la gente compra tanto papel higiénico?

La crisis del coronavirus provocó que algunos artículos como el papel higiénico, pastas, el arroz, o los productos enlatados desaparezcan rápidamente de las estanterías de los supermercados. Argentina no escapó a este fenómenos que se registró en Italia, España y Estados Unidos.

A principios de esta semana, algunos supermercados y tiendas de Madrid, el foco principal del Covid-19 en España, dispararon sus ventas en un 145% de promedio por el coronavirus. Esta situación provocó que algunos productos, como el papel higiénico, se hayan agotado temporalmente (hasta ser repuestos) de las estanterías generando preocupación entre la población.

En ciudades como Buenos Aires y Córdoba pasó algo similar. El propio presidente Alberto Fernández dijo que debemos terminar con la “Argentina de los vivos”. Y admitió que en algunos lugares se vendieron tantos productos “como si fuera Navidad”.

El mismo escenario se está viviendo en países afectados por esta crisis como lo es Reino Unido, donde algunos supermercados están empezando a adoptar algunas medidas.

Este es el caso de Tesco, que ha impuesto un máximo de compra por persona de cinco artículos relacionados con productos antibacterianos, pasta seca y leche.

Compra de pánico: qué dice la psicología

Este tipo de compras, según expertos en sociología y psicología, se denomina “compra de pánico” y atiende a unas reacciones irracionales, aunque comprensibles, como el miedo o la ansiedad individuales que se intensifican en sociedad dando lugar a una histeria colectiva.

La falta de papel higiénico, producto de primera necesidad, no es más que un síntoma de esa histeria colectiva provocada por la incertidumbre de esta situación y que la gente decide resolver aplicando el principio de “por si acaso”.

Según Niki Edwards, científica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Queensland, “cuando la gente es consciente del coronavirus, tiene miedo de perder el control, y el papel higiénico es una forma de mantener el control sobre la higiene y la limpieza”.

Hansa Pankhania, terapeuta y miembro de la Asociación Británica de Asesoramiento y Psicoterapia, cree que esa compra de pánico, que está relacionada con la impotencia, el miedo y la pérdida de control, es un reflejo de las intenciones de cada persona de ayudarse a sí mismas ante esta situación.

“Cuando no tenemos el control sobre el panorama en general, anhelamos el control en nuestro “micro mundo”, nuestro hogar y nuestras rutinas. Y en este caso concreto, la gente lo hace comprando suministros”.

Efectos colaterales

Aunque razonable y entendible, la compra de pánico empeora la situación y no solo porque las existencias se agotan, sino porque otras personas -miembros más vulnerables de la sociedad, por ejemplo-, no pueden acceder a los bienes que necesitan.

Ratula Chakraborty, profesora de administración de empresas de la Universidad de Anglia Oriental, Inglaterra, dijo a HuffPost UK que abastecerse de suministros probablemente sea aconsejable para personas mayores o familias con miembros que tienen problemas de salud subyacentes.

Góndolas vacías por masivas compras. (AP)

Góndolas vacías por masivas compras. (AP)

Sin embargo, esto no es lo que está sucediendo. La gente está haciendo acopio de productos en los supermercados y eso está provocando que otras personas se sientan ansiosas por no encontrar sus cosas, ocasionando un efecto dominó.

Cómo evitar esta situación

Según los expertos, si se necesita hacer la compra, se puede hacer con sensatez usando el sentido común. “No se trata de comprar para seis meses, se trata de asegurarse de que su compra le permita cubrir dos o tres semanas”, sentencia Chakraborty. Para evitar esta situación, los expertos aconsejan nutrirse de información veraz y contrastada procedente de organismos oficiales.

Otra recomendación es limitar las charlas grupales sobre nuestros miedos y ansiedad. Esto no quiere decir que no podamos comentar nuestras inseguridades a nuestro círculo más cercano y poderles preguntar cómo están o cómo se sienten ante esta situación.

Por último, otra herramienta que podemos utilizar es la de no hacer planes a futuro y vivir el día a día. “Tener un plan inmediato disminuye la ansiedad”, dice Nick Blackburn.

Braian Toledo murió en un accidente de tránsito

El atleta olímpico argentino Braian Toledo, de 26 años y especialista en lanzamiento de jabalina, falleció esta madrugada producto de un accidente en moto cerca de la ciudad bonaerense de Marcos Paz, de la que era oriundo.

“Hemos perdido a una gran persona, nuestro querido Braian Toledo. Extraordinario deportista, humilde, generoso siempre solidario con los demás. Querido Braian QEPD, te extrañaremos mucho. Rezaremos por ti. Mis condolencias a toda la familia en este desgarrador y triste momento”, publicó en su cuenta de Twitter Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), confirmando la noticia.

El trágico accidente ocurrió sobre la ruta 40 donde el deportista iba con su moto y al pasar por una loma de burro perdió el control del rodado. De inmediato, salió despedido y su cuerpo dio contra una palmera. A pesar de que Toledo tenía puesto el casco el fuerte impacto le ocasionó la muerte.

Toledo, una de las grandes esperanzas de la Argentina en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, obtuvo la medalla de plata en lanzamiento de jabalina en el Campeonato Mundial Junior de Barcelona, en 2012, y participó de los Juegos Olímpicos de Londres el mismo año, y también en los Río 2016.

En Río llegó hasta la final, un logro que ningún argentino había alcanzado en el lanzamiento de jabalina desde que lo hiciera Ricardo Heber en Helsinki 1952.

Con el objetivo de llegar lo mejor preparado posible a Tokio, Toledo estaba radicado desde hace meses en Finlandia, donde se encuentran históricamente los mejores especialistas de esa disciplina atlética.



El trauma que llevó a Cary Grant a abandonar su carrera para ser el mejor padre para su hija

Por Valeria Martínez

Fue el referente masculino de toda una generación cinematográfica. Cary Grant era el ejemplo de la elegancia personificada, admirado por la industria y el mundo en general. A primera vista cualquiera diría que lo tenía todo: dinero, éxito, romances, belleza y aplausos. Sin embargo su historia personal guarda una tragedia que lo definió toda su vida. Tanto que fue la clave esencial que lo llevó a abandonar su carrera de forma definitiva para dedicarse a su logro más importante: su hija. Fue el momento que puso punto final a una agonía personal que sufrió durante más de 50 años.

(RadialRP, GTRES)
(RadialRP, GTRES)

Pocos han hablado de ello. De que un hombre todavía en la cima y de los más exitosos de la historia del cine decidiera dejarlo todo para ser un padre presente. Recuerdo haber leído al pasar en algún que otro artículo que se retiró a los 62 años tras el nacimiento de Jennifer Gray pero nunca encontré que algún medio lo destacara como historia. Así que me dispuse a confirmar esta noción a través de diferentes artículos y documentales sobre su vida -ya que él siempre fue reacio a hablar con la prensa y existen muy pocas entrevistas suyas- encontrando la confirmación definitiva en Becoming Cary Grant (2017) gracias a las declaraciones de su única hija.

Este documental de Mark Kidel (precioso por cierto, si quieren buscarlo), revela que Cary encontró la estabilidad con el nacimiento de Jennifer junto a su cuarta esposa, Dyan Cannon. Y decidió que los meses de rodaje que exigían sus películas no eran compatibles con la vida paterna. Él quería estar presente y Jennifer se convirtió en el propósito principal de su existencia. Aunque la pareja se divorció, Grant se mantuvo cerca de su hija, quien confiesa que en lugar de ir a eventos y galas, solían quedarse juntos viendo televisión, jugando a las cartas, nadando o escuchando música clásica.

Mi vida cambió el día que Jennifer nació” dijo Grant en declaraciones publicadas en el libro Cary Grant: A class apart (Graham McCann,1997). “He llegado a la conclusión que la razón por la que estamos en la tierra es para procrear. Dejar un legado. No películas, porque no creo que mis películas duren mucho tiempo una vez me haya ido. Pero otro ser humano. Eso es lo importante”. Y así pasaron 20 años unidos hasta la muerte de Cary a los 82 en 1986. Pero había mucho más detrás de esta decisión: un pasado plagado por el trauma del abandono de sus padres. Algo que evidentemente no quería repetir con su propia hija.

Cary Grant sufrió el abandono de sus padres cuando era un niño de 9 años. Nació en Bristol, Inglaterra, como Archibald Alec Leach el 18 de enero de 1904 en el seno de una familia que lo marcaría para siempre. Su madre sufría de depresión tras la muerte del hijo mayor de meningitis tuberculosa cuando todavía era un bebé. Ella se culpaba y era muy infeliz, pero aun así era una madre sobreprotectora y fue quien enseñó modales y ese saber estar elegante tan característico de Cary Grant. Pero todo cambió el día que ella nunca volvió. Le dijeron que se había ido de vacaciones y poco después, cuando llegó a los 11, su padre lo dejó al cuidado de su abuela paterna y se marchó a otra ciudad a formar otra familia. Pasó hambre y muchos años con preguntas que no tenían respuestas.

A los 14 se sumó a un grupo de acróbatas y se marchó a recorrer el mundo, quedándose encandilado con Nueva York en donde asentó su base para comenzar una carrera como actor. Y así,  poco a poco, fue labrándose una carrera que lo terminaría convirtiendo en el galán por excelencia de Hollywood.

Los años pasaron y el éxito fue llegando a su puerta, pero aun así el trauma lo perseguía. Su última esposa, Barbara Harris, revela lo que muchos aseguraron en ocasiones y es que Cary Grant sufría de desconfianza hacia las mujeres. Los celos y la necesidad de seguridad constante dañaron la mayoría de sus relaciones adultas, siendo el abandono de su madre la raíz de sus miedos.

Tras el último episodio en Las Grutas, recomiendan alejarse de los acantilados

Luego de los episodios que tuvieron lugar en las costas rionegrinas, el área provincial de Protección Civil hizo una serie de recomendaciones para la gente que sigue insistiendo en utilizar a los acantilados como resguardo del sol y el viento. La mala costumbre se suele observar en varios balnearios de la región, como Las Grutas o El Cóndor.

En algunas playas de Viedma, por ejemplo, se encuentra a simple vista una importante cartelería alertando a los asistentes; sobre todo en la zona de El Espigón y de Playa Bonita, donde son más frecuentes este tipo de accidentes.

Durante esta temporada el gobierno provincial solicitó a los veraneantes que respeten los carteles indicadores del peligro de derrumbe ubicados en el acceso inmediato a los balnearios.

A través de la Secretaría de Protección Civil, dependiente del Ministerio de Seguridad y Justicia de Río Negro, se remarcó la importancia de que los visitantes tomen conciencia y no se acerquen a la zona de los acantilados al momento de disfrutar de la playa.

Sobre este aspecto, el ministro de Seguridad y Justicia, Gastón Pérez Estevan, hizo referencia al accidente de enero pasado dando cuenta de que ocurrió en un lugar señalizado, por lo tanto “le pedimos a la sociedad su colaboración, respetando las indicaciones y evitando acercarse a los lugares que actualmente tienen peligro de derrumbe, de esta manera podremos prevenir futuros accidentes”.

La caída de rocas son producto del accionar de las mareas y la erosión del viento. En el accidente de enero, se presentó un volumen aproximado de 40 metros cúbicos de material entre placas grandes, material mediano y particulado, deslizándose desde una altura de entre 15 y 20 metros, abarcando una superficie de 10 metros desde la base del acantilado hacia el mar.

Los derrumbes del acantilado están latente durante todo el año y pueden ser fatales si no se toman precauciones, indicó Protección Civil. El Espigón se encuentra a 15 kilómetros de El Cóndor y a 45 de Viedma. Se trata de una bajada al mar donde son habitues los pescadores deportivos y jóvenes que practican surf.
El comunicado del municipio de San Antonio

Nuevamente se produjo un desprendimiento del acantilado en Las Grutas, en esta oportunidad en el sector de la bajada “Los Acantilados”, por este motivo hacemos hincapié en extremar las medidas de precaución y recordar que se encuentra prohibido acampar al pie del acantilado, en este sentido, existe cartelería ubicada a lo largo de la playa, la cual turistas y residentes deben tener en cuenta y respetar sus indicaciones por seguridad.

Recordemos que hace un par de horas nada más, se produjo otro desprendimiento entre la Cero y la Primera Bajada, el cual fue reportado por el Cuerpo de Guardavidas.

FUENTE RIO NEGRO

02/02/2020: este domingo será uno de los 55 días “capicúa” que tiene el milenio

Los días que se leen igual de izquierda a derecha no son muy comunes y para el mes entrante se dará este suceso.

  • este domingo será una fecha capicúa, una de las 55 que tiene el milenio.
  • La última había sido el 21/02/2012.

El 2 de febrero del 2020 se leerá en los dispositivos como 02/02/2020 o 02022020, es decir igual de izquierda a derecha como de derecha izquierda.

Este dato particular fue comentado por un usuario a través de Twitter y rápidamente generó curiosidad en cientos de personas que preguntaron qué tan seguido ocurren estos días.

El último día “capicúa” fue el 21 de febrero del 2012, es decir el 21/02/2012, y el próximo después de este 2 de febrero, será el viernes 12 de febrero del 2021.

Mientras que el último del milenio en tanto, sería el 29 de septiembre del 9.092, es decir, el 29/09/9092. El cálculo de los 55 días “capicúa” que quedan en el resto del milenio lo hizo otro usuario de la red social.

Violencia de género Casi 9 de cada 10 mujeres sufrieron violencia laboral: la mitad no hizo denuncias

Son los datos que arroja una encuesta de Bumeran, en exclusiva para Entremujeres. El miedo a ser despedidas atenta contra las posibles acciones de las víctimas.

El 86% de más de mil mujeres dijo haber sufrido algún tipo de violencia en el ámbito laboral durante el último año, según una encuesta de Bumeran realizada on line en exclusiva para Entremujeres Clarín, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre). Acosos, amenazas y humillaciones se acumulan en la enorme mayoría de las experiencias vividas, mientras un 11% dijo haber vivido violencia sexual y un 5%, violencia física. Mientras los jefes aparecen como los principales perpetradores de la violencia, el miedo adquiere un protagonismo central: más de la mitad de las víctimas dijo no haber denunciado el hecho violento por miedo a perder el trabajo. En el relevamiento, además, las mujeres que sí expusieron el hecho de violencia (ya sea en recursos humanos, con sus compañeros o, incluso, con la persona que ejerció violencia) dijeron que ese relato tuvo consecuencias negativas: a más de la mitad la echaron del trabajo.

Estos datos tienen coincidencia con el último Informe Estadístico sobre Violencia Laboral (OAVL, primer semestre, 2019), el 63% de los casos son mujeres que denuncian situaciones de violencia o acoso en el lugar de trabajo. En su mayoría, el tipo de violencia que manifiestan es de tipo psicológica (85%), seguidos por la sexual (9%) y la física (6%) y por lo general los casos son producidos por un acosador varón.

En términos de desigualdades, el 36% de las mujeres encuestadas aseguró experimentar en su trabajo desigualdad económica (brecha salarial de género, desigualdad salarial ante igual tarea, entre otros) y el 25%, violencia simbólica (estereotipos que reproducen desigualdad o discriminación). Además, un alto porcentaje de hombres e identidades no binarias mencionan, también, haber sufrido principalmente violencia psicológica. En todos los casos, el jefe directo y su superior son los más mencionados en relación al perpetrador de la violencia.

Casi 9 de cada 10 mujeres encuestadas sufrieron violencia en el trabajo. Foto: Shutterstock.

Casi 9 de cada 10 mujeres encuestadas sufrieron violencia en el trabajo. Foto: Shutterstock.

El accionar violento aún silencia a las mujeres

El 44% de las mujeres violentadas dijeron que hicieron algún tipo de acción luego de la situación violenta: casi cuatro de cada diez hablaron con la persona que ejerció violencia, tres de cada diez lo comentaron con su entorno de compañeros y otras tres de cada diez hicieron la denuncia en el departamento de recursos humanos de su empresa. Finalmente, un 3% hizo la denuncia en la policía.

Resulta preocupante que más de la mitad de las que se animaron y decidieron exponer el hecho violento cuentan que hubo consecuencias negativas a partir de su accionar: al 56% de ellas la echaron, al 34% la aislaron laboralmente y al 10% amenazaron con despedirla. Además, el 33% de las que compartieron lo vivido dijo que no hubo consecuencias (ni positivas ni negativas) y, finalmente, la menor proporción fue para las resoluciones positivas, con un 13% (apoyo de los compañeros, ámbito de mayor compañerismo y tratar el tema internamente a modo preventivo, se repartieron uniformemente las respuestas).

Lamentablemente, esta oscura realidad en la que mayormente se describe algún tipo de “castigo” por hablar reafirma el temor de aquellas otras mujeres que decidieron callarse y no hacer nada frente a la situación violenta, que son la mayoría: casi seis de cada diez mujeres (56%) que sufrieron algún tipo de violencia no hicieron ningún tipo de acción o denuncia, principalmente, por miedo a perder el trabajo (63%), a sufrir otro tipo de represalias (28%), a que no le creyeran (6%) y por temor al qué dirán (3%).

“Consideramos importante visibilizar y trabajar la problemática de género desde nuestras encuestas a usuarios y a partir de la difusión de informes. Los resultados demuestran que, a pesar de la lucha por eliminar las desigualdades de género, aún queda un gran camino por recorrer en esta tarea”, afirma Lucía Benavente, responsable editorial de Bumeran.

Quebrar la lógica machista

Celebramos el empoderamiento femenino y el cambio de las lógicas machistas y patriarcales que sumían a las mujeres a la invisibilidad y a la sumisión y, con ello, que las temáticas y problemáticas de género hayan adquirido mayor visibilidad, pisando fuerte en las calles y marchas masivas, en las mochilas de las jóvenes, en la ampliación del vocabulario y el cuestionamiento del lenguaje, en los vínculos sororos que contagian fuerza. Pero, a la hora de la experiencia concreta en los trabajos, y más en un contexto de crisis, ¿se perciben cambios frente a estas situaciones? El 65% de todas las mujeres encuestadas asegura que no notó diferencias en el último tiempo y el 84% dijo que en su trabajo no se aborda esta temática. Los números son similares entre los hombres y las identidades no binarias.

Aunque representan una minoría, entre los encuestados que sí mencionan un abordaje de género en sus empresas, se destacan las alternativas de comunicación para hacer denuncias, las políticas y protocolos de actuación.

Las grandes empresas y corporaciones empiezan a contar con protocolos, y las especialistas coinciden en que la incorporación de este tipo de procedimientos formales y claros colabora a quebrar la lógica del silencio, que perjudica y aísla a la víctima. Cintia González Oviedo, psicóloga experta en diversidad y directora de la consultora Bridge The Gap, dice a Entremujeres Clarín que, “sin un marco institucional desde la empresa u organización, es muy difícil ‘ir contra el sistema’. La oficina de recursos humanos debe tener una persona responsable para recibir estas denuncias, de manera anónima, y los procedimientos deben estar documentados y protocolizados”.

Esa es la gran trampa: la mujer no denuncia las situaciones de violencia en las familias porque tiene miedo de perder su situación familiar y, en el trabajo, se tiene miedo a perder el empleo”, dice la abogada Cecilia Garau, directora de Protección e Igualdad Laboral, del Ministerio de Producción y Trabajo.

Cómo evitar la violencia de género en las organizaciones. Gentileza Grow.

Cómo evitar la violencia de género en las organizaciones. Gentileza Grow.

“Cuando la persona decide manifestar lo que padece se encuentra con factores inhibitorios tanto internos (emocionales) como externos (institucionales). Por eso, es importante comprender que, para quien está atravesando una situación de violencia, el develamiento es el último recurso, porque significa exponer su experiencia ante la organización”, explica a Entremujeres Clarín la psicóloga Natalia López, especialista en violencia de la consultora Grow. “Las personas dudan de ellas mismas, de su trabajo, creen que algo han hecho, se sienten responsables. Cuando finalmente hablan, es porque todas las estrategias previas que implementaron para que la violencia cesara no funcionaron. Y, en ese momento de vulnerabilidad, la institución y el grupo de trabajo duda de su credibilidad, las estigmatiza, se la victimiza, se la re-victimiza. Pasan a ser ‘quilomberas’, se considera que algo quieren obtener. Y lo único que busca una persona que está en situación de maltrato laboral es ejercer su tarea en un espacio libre de violencia”, expone López.

El panorama actual

Además de llamar a la línea 144, se puede realizar una consulta en la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OAVL), a nivel nacional, y en las que se abrieron en varias jurisdicciones (como la que se abrió en la Ciudad de Buenos Aires el año pasado). “Las actuaciones de las oficinas son muy profesionales y hay muy buenas resoluciones, porque se aborda con equipos interdisciplinarios, sin embargo, la atención de los casos es a nivel formal -con personas trabajadoras inscriptas-“, opina Garau.

Existe normativa sobre el tema y, específicamente, se describe la violencia laboral contra las mujeres en el artículo 6 de la ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres (2009). Pero falta una aplicación más efectiva de esta norma.

En junio de 2019, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprobó un convenio (190) y una recomendación sobre violencia y acoso laboral con perspectiva de género. Considera que el acoso y la violencia atentan contra los derechos humanos, y constituyen una amenaza para la igualdad de oportunidades, que afectan de manera desproporcionada a las mujeres. Argentina inició su proceso de ratificación, y ya hay proyectos de ley en el Congreso. “Prevé que los estados miembros sancionen un marco legal adecuado en el que se prohíba la violencia, políticas públicas específicas para prevención y atención, y políticas en el lugar de trabajo (por ejemplo, protocolos internos en las organizaciones) y la generación de un entorno de ‘tolerancia cero’ frente a la violencia y el acoso. También amplía el ámbito de aplicación personal, a todos los sectores, formales o informales, en todos los ámbitos, también pasantes y postulantes. Incluye reconocer los efectos de la violencia doméstica en el trabajo. Presenta grandes desafíos y tareas para todos los actores del mundo del trabajo, y el desafío mayor que es que sea efectivo y se aplique”, detalla Garau.

“Muchas mujeres deciden no revelar una situación de violencia por miedo a perder su fuente de ingresos. Por lo que estas medidas podrían evitar muchos casos de revictimización de quienes están atravesando una situación de violencia de género en el ámbito laboral y, así, fortalecer la autonomía económica de las mujeres”, dice la abogada Kathrin Ecke, investigadora de Grow.

Micromachismos y otras desigualdades

Llamar al delivery, preparar el café o tomar notas en una reunión o comprar el regalo de cumpleaños de un compañero son lo que se llaman “tareas domésticas”, están fuera del foco de la atención y aquellos que las realicen no recibirán felicitaciones ni obtendrán un ascenso. Sí, estas tareas suelen recaer, mayormente, en mujeres. Estas tareas, “feminizadas”, son solo algunos de los micromachismos que empiezan a reconocerse, tras correr un velo cultural (patriarcal y machista) que ocultaba la desigualdad, y las ubicaba en el rol de secretarias, y a los hombres, en roles de jefe o coordinadores de reuniones. Desde hace unos años, estos comportamientos empezaron a tener nombre propio, dando origen a nuevas palabras -muchas aún son términos en inglés- que permiten identificar actitudes que antes no podían ni siquiera nombrarse y, por lo tanto, cuestionar.

En la encuesta que hizo Bumeran, 644 encuestadas mencionaron a las “womenial tasks” -dichas tareas administrativas o serviciales- como uno de los micromachismos más habituales en sus empresas, seguidas por el “hystereotyping” -estereotipos para negar pensar en una mujer como líder, mencionado en 573 casos-, “bropropiation” -cuando un varón toma crédito por la idea de una mujer, por 464 casos-, “el-ja-vu” -cuando un jefe es reemplazado por otro varón, seguido por otro varón y así sucesivamente, por 499 casos-, o “mansplaining” -explicar algo a una mujer de forma condescendiente, cuando ella no lo preguntó, en 429 casos-.

Fuente Clarin

“Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”: ¿Por qué se celebra hoy?

Se conmemora internacionalmente de manera anual, desde 1981, el 25 de noviembre como el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer a raíz de un macabro hecho que ocurrió en 1960 en República Dominicana.

En aquel año, las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, activistas políticas, fueron asesinadas brutalmente por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien gobernó durante 30 años.

En 1981 en el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que se desarrolló en Bogotá, Colombia, se decidió rememorar aquel hecho y establecer el 25 de noviembre como el Día contra la No Violencia de Género. En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó esa fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Día Internacional por la eliminación de la Violencia contra la Mujer: Campaña de la ONU 

Millones de dólares, Menem y pistas falsas: el misterio del elector que se fugó una noche y dejó sin gobernador radical a Corrientes

Corría enero de 1993. El Colegio Electoral de Corrientes debía elegir gobernador en una provincia intervenida por el gobierno de Carlos Menem. Un hombre sería clave en esa votación para que un radical amigo se quedara con el cargo. Pero algo inesperado pasó: el dueño de aquel voto se esfumó.

Hace muchos años en la provincia de Corrientes un hombre huyó una noche. Era la clave para que la elección de gobernador quedara en manos de un amigo suyo. Todo estaba armado, nada podía evitar el resultado de la elección. Salvo lo que sucedió: que el dueño del aquel voto definitorio desapareció. Se esfumó.

Ramón Tabaré Bruzzo era su nombre. En Corrientes, era conocido por su apodo: le decían “El Tari”. Radical de toda la vida y colaborador de Noel Breard, un correligionario que estuvo a un paso de ser gobernador de la provincia mesopotámica.

En enero de 1993, el Colegio Electoral correntino debía elegir gobernador en una provincia intervenida por el gobierno nacional que comandaba Carlos Menem. La intervención de Corrientes estaba a cargo de Claudia Bello, funcionaria de confianza del entonces presidente.

El partido provincial Pacto Autonomista Liberal gobernaba Corrientes. En las elecciones compitió contra el radicalismo y el menemismo: consiguió los votos que le dieron el primer lugar en las elecciones, pero obtuvo 11 electores en el Colegio Electoral. El peronismo (en alianza con la Democracia Cristiana), que salió segundo, obtuvo 12 electores. Y la Unión Cívica Radical, 3.

Durante los primeros días de enero de 1993 el radicalismo había hecho un acuerdo con el Pacto Autonomista Liberal por el cual los electores de ambos partidos iban a ungir al radical Breard como gobernador correntino. Todo estaba encaminado hasta la noche anterior a la votación.

Los electores del peronismo no se presentaron a la elección como habían hecho en 1991, aunque eso no suponía un problema porque entre los radicales y los del Pacto conseguían la mitad más uno que les permitiría sesionar y elegir al radical Breard como gobernador.

A la ausencia de los electores peronistas se sumó la de Bruzzo. El viernes 15 de enero Bruzzo juró, se quedó con su diploma que lo convertía en elector y abandonó el recinto legislativo porque se había decretado un cuarto intermedio para que la votación se realizara al día siguiente.

Pero el hombre de extrema confianza de Breard no apareció. Se fue. No estaba. El escándalo por la huida del elector tomó dimensión nacional. Se señalaba al PJ como el artífice de la fuga de ese radical que tenía a su propio hijo trabajando en el despacho que Breard usaba en la Cámara de Diputados de la Nación.

En enero de 1993, el Colegio Electoral correntino debía elegir gobernador en una provincia intervenida por el gobierno nacional que comandaba Carlos Menem (NA)
En enero de 1993, el Colegio Electoral correntino debía elegir gobernador en una provincia intervenida por el gobierno nacional que comandaba Carlos Menem (NA)

No se pudo elegir gobernador y la provincia que había sido intervenida en febrero 1992, con Francisco Durañona y Vedia como enviado del Poder Ejecutivo. quedó bajo intervención federal hasta diciembre de 1993. El reemplazante de Bello, luego del escándalo de Bruzzo, fue el radical Ideler Tonelli a fines de 1993.

Este cronista fue enviado para intentar hallar a Bruzzo y así conocer los motivos de la fuga. Una tarea un tanto difícil porque el elector se había desvanecido. Bruzzo era una sombra.

Los correntinos lo buscaban. Y todos decían haberlo visto en alguna parte. Según los relatos de entonces pudo haber estado en dos o tres ciudades al mismo tiempo.

Un rumor lo ubicaba en determinada ciudad y allí, según las versiones que circularon, podía haber estado alojado en no menos de seis hoteles a la vez. Pero nadie lo había visto. Nadie habló con él.

En Corrientes capital explicaron por aquellos días que una etapa de su pasado tormentoso fue que lo había llevado a hacer lo que hizo. Las cifras que se barajaron como pago para que Bruzzo huyera variaban según los interlocutores. Se hablaba de un millón, dos millones o tres millones de dólares que había pagado el gobierno nacional para evitar que un radical se adueñara de Corrientes. Eran los años de un peso un dólar.

En aquella calurosa Corrientes de enero de 1993 todas eran versiones. Ante la mirada del que llegaba de afuera nada parecía ser cierto. Nada parecía ser exacto. Todo sonaba tan posible como imposible.

Los dirigentes políticos de los diferentes partidos tenían siempre a mano un argumento distinto y a la vez dudoso sobre lo que había sucedido con Bruzzo.

Ideler Tonelli llegó a fines de 1993 luego del escándalo en el Colegio electoral (Gentileza El Litoral)
Ideler Tonelli llegó a fines de 1993 luego del escándalo en el Colegio electoral (Gentileza El Litoral)

La noche del viernes 15 de enero de 1993, un día antes de la tocata y fuga del elector, alguien lo había visto dialogar en con un enviado del menemismo. Aquel encuentro que se situó en el bar Sir Lancelot, que era el centro de la noche correntina hace 26 años, fue el que dio lugar a la primera sospecha. Así se gestó el intento inicial de explicar por qué Bruzzo se había ido.

Cuenta la leyenda que también aquella noche previa a la votación y huida del elector, Breard y Bruzzo se estrecharon en un abrazo. “No te voy a fallar”, dicen que dijo Bruzzo quien sí le falló, y cómo. Se despidieron y el elector se fue. No votó. Dejó a su amigo sin la gobernación.

El jueves 21 de enero de 1993 Bruzzo dio la cara. Lo hizo mediante un video que envió al programa televisivo Hora Clave que conducía Mariano Grondona, donde se debatían todos los casos de actualidad. Dijo que otro elector radical le propuso pedir al justicialismo 10 millones de dólares de los cuales 5 eran para Breard y el resto lo repartían mitad y mitad entre ellos. También aseguró que un integrante de la fórmula del Pacto le había ofrecido un millón y medio de dólares para dar quórum en el colegio electoral y así elegir al candidato del partido provincial, el autonomista Raúl “Tato” Romero Feris. Nada de todo aquello se comprobó jamás.

Con el elector en retirada, fueron varios los que señalaron entonces que era cantado que Bruzzo iba a traicionar a Breard. Que se iba a vender. Que se sabía con anterioridad que algo rondaba al elector que finalmente se fue sin votar.

Lo cierto es que aquel sábado 16 por la noche, en la Legislatura, el Colegio Electoral estaba reunido y había una silla vacía. Una de las tantas explicaciones que circularon en aquel lejano enero de 1993 señaló que “El Tari” se había subido a un coche blanco. Pero otra persona lo había visto abordar una camioneta blanca con patente del Chaco munido de varias valijas. Vale la pena aclarar que en aquellos años los autos tenían patentes que identificaban su radicación en cada una de las provincias argentinas.

Se dijo que Bruzzo se había ido de Corrientes con su hijo “El Ñato” quien trabajaba con Breard en el Congreso y que compartía departamento en Buenos Aires con el frustrado gobernador.

Baruzzo aseguró en el programa de Mariano Grondona que un integrante de la fórmula del Pacto le había ofrecido un millón y medio de dólares para dar quórum en el colegio electoral y así elegir al candidato del partido provincial, el autonomista Raúl “Tato” Romero Feris (foto). Nada de todo aquello se comprobó jamás (Gentileza El Litoral)
Baruzzo aseguró en el programa de Mariano Grondona que un integrante de la fórmula del Pacto le había ofrecido un millón y medio de dólares para dar quórum en el colegio electoral y así elegir al candidato del partido provincial, el autonomista Raúl “Tato” Romero Feris (foto). Nada de todo aquello se comprobó jamás (Gentileza El Litoral)

Por entonces era imperioso hablar con alguien que pudiera explicar qué había sucedido. La única que dio la cara fue su esposa que había quedado en su casa del barrio Las Tejas. Era curiosa la situación. Mientras la mujer hablaba con este cronista, las versiones aseguraban que ella se había fugado también en un auto lleno de bolsos. Y que se había llevado hasta el perro.

Ni la mujer de Bruzzo ni su perro, un ovejero alemán llamado Malevo, se habían ido. En el garaje de la casa estaban abandonados un Peugeot 404 blanco y una moto. El auto era de Bruzzo padre y la moto, de su hijo.

Arreciaban los intentos por denigrar a Bruzzo. Sus detractores decían que “estaba aterosclerótico” o que “tenía problemas de plata” y que “toda su vida fue fracaso”. La mujer explicó esa tarde de enero de 1993, para contrarrestar aquellas descripciones, que “mi marido estaba deprimido”. En su defensa se había sumado también Florencia, la hija mayor de Bruzzo: “No les crean a los que dicen que mi papá está enfermo. Mi padre no se vendió, tampoco tenía deudas de juego como dicen. Lo que hizo mi padre fue como suicidarse por amor”.

Una de las tantas interpretaciones que se hicieron de aquella misteriosa huida sin dejar rastros fue que solo pudo hacerse con la participación de un político con muchos contactos en la zona. Y se señalaba al dirigente peronista que intervino el PJ correntino por aquellos turbulentos años: Vicente Joga, quien era el gobernador de Formosa cuando aún no había llegado al poder para quedarse Gildo Insfrán.

Aquella alegada participación de Joga -nunca probada, por cierto- hizo deducir que Bruzzo había encontrado refugio en Paraguay, un país a donde llegaban las influencias del gobernador formoseño. Uno de los destinos posibles de Bruzzo fue, a partir de la pista paraguaya, Asunción, la capital.

Pero el itinerario imaginario de Bruzzo tuvo tantos puntos como personas que lo contaron. Se dijo que se había encaminado hacia Resistencia, Chaco, junto a los electores peronistas que se fueron para no dar quórum. Lo situaron inclusive en el sótano del Hotel Covadonga en la capital chaqueña y relataron que allí mismo había recibido el inestimable agradecimiento menemista.

El desafío periodístico de entonces era hallar a Bruzzo. Para eso hubo que seguir un muy débil indicio que indicaba que el elector radical se había ido a Paraguay. En los mentideros políticos de Corrientes aseguraban que estaba alojado en una pequeña y coqueta hostería situada en un barrio de clase alta de Asunción. Se llamaba Bavaria y era atendida por alemanes.

En la recepción del hotel una empleada dijo conocer a Bruzzo a partir de ver una foto, recurso indispensable en una búsqueda periodística previa a la era digital. Había que llevar obligatoriamente una imagen papel del elector para lograr que lo identificaran.

El entusiasmo generado por la certera afirmación de la empleada de la hostería duró tan solo unos segundos ya que la misma persona agregó que ese hombre estaba alojado allí con su mujer, una hija y un hijo. Pero el elector había fugado sólo con su hijo. Y la mujer estaba en Corrientes donde había sido entrevistada.

Los escándalos del empate y los electores fueron un caso emblemático para el estudio de las elecciones indirectas en todo el mundo (Gentileza El Litoral)
Los escándalos del empate y los electores fueron un caso emblemático para el estudio de las elecciones indirectas en todo el mundo (Gentileza El Litoral)

La dueña del hotel, una mujer de unos 50 años que mezclaba alemán con guaraní, fue terminante: negó que Bruzzo fuera su huésped. Al otro día hubo que insistir porque la nueva y endeble pista aseguraba que Bruzzo efectivamente estaba alojado en la hostería germánica y que lo habían ocultado. Se había agregado un dato: el huésped de la habitación 14 era Bruzzo.

No había amanecido en Asunción cuando hubo que reclamar para que despertaran al pasajero alojado en la habitación 14. Lo hicieron y semi dormido contestó un señor austríaco que vacacionaba en Asunción. No era Bruzzo, por cierto, era un turista a quien un equipo periodístico le había arruinado los planes de dormir hasta el mediodía.

La dueña de la hostería hizo un esfuerzo y en un español dificultoso dijo que el austríaco “Me mandó a la puta”. La frase quedó incompleta pero se entendió perfectamente. No había cómo explicarle al austríaco que lo habían despertado al alba porque creyeron que era un elector correntino que había abandonado su puesto para una votación crucial en una provincia de un país vecino.

La misión periodística había fracasado con todo éxito. No se pudo hallar a Bruzzo. Paraguay, Uruguay y Brasil fueron tres de los lugares en los que se dijo que Bruzzo se había establecido. Inclusive que su familia lo había acompañado.

Pasaron muchos años hasta que se conoció algo de aquel misterioso elector que había abandonado su provincia. Fue en 2007 cuando murió de cáncer en la ciudad correntina de Goya.

Nadie pudo jamás explicar qué había sucedido.


Historia de un naufragio, una misteriosa desaparición y un regreso inesperado

La protagonizó un reconocido dirigente político neuquino en 1929 cuando todavía era un adolescente. Miedos y destinos, entre Zapala y el Medio Oriente.

Por Mario Cippitelli – cippitellim@lmneuquen.com.ar

El Principessa Mafalda era por aquel entonces un barco italiano moderno que había sido construido en 1908 y tenía la capacidad de unir Europa con Argentina en tan solo dos semanas. Todos hablaban de esa hermosa nave que cada tanto aparecía en los muelles de Buenos Aires y de otras capitales de Sudamérica y que reemplazaba a una similar que se había hundido un año antes el mismo día que la botaron, por un error de diseño.

Pese al perfeccionamiento en la construcción de este nuevo barco, la tragedia ocurrió nuevamente, pero durante un viaje a Río de Janeiro y con 1.200 personas a bordo.

La noche del 25 de octubre de 1927 la embarcación naufragó poco antes de llegar a Brasil por un desperfecto en las máquinas. Varias naves acudieron a su auxilio, pero apenas lograron rescatar a poco menos de la mitad de los pasajeros. Fue una tragedia similar a la ocurrida con el Titanic. El mundo quedó nuevamente impactado con esa noticia. Indudablemente, los barcos no eran el medio más seguro para viajar.

Dos años después de aquel desastre, Elías Sapag cursaba la carrera de leyes en la Universidad de Beirut. Había llegado a Neuquén junto a sus padres en 1913 -10 años después que lo hiciera su abuelo Habib- y la familia se había asentado en la localidad de Zapala para realizar distinto tipo de emprendimientos comerciales.

Durante muchos años, el Líbano sufrió la ocupación del Imperio Turco Otomano.

Durante muchos años, el Líbano sufrió la ocupación del Imperio Turco Otomano.

Los Sapag tenían sus raíces en un pueblo llamado Mayrouba, de religión cristiano-maronita, perteneciente a la provincia de Keserwan, en inmediaciones de Beirut, donde durante años se dedicaron al comercio y a la construcción.

Una gigantesca plaga de langostas africanas, en 1912 que arrasó las plantaciones de la región y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en la que el Imperio Turco Otomano endureció la mano para gobernar el Líbano, fueron los motivos que provocaron lo que se denominó “La gran diáspora”.

Desde fines del siglo XIX y principios del XX, más de 600.000 habitantes del 1.500.000 que componía la población migraron hacia distintas partes del mundo. Muchos de ellos llegaron a la Argentina y un numeroso grupo lo hizo a Neuquén, como los Sapag.

Para poder salir de su país, los libaneses viajaron con pasaporte del Imperio Turco Otomano, igual que los sirios. Por este motivo fue que a su llegada al continente fueron bautizados como “turcos”, toda una afrenta, teniendo en cuenta que sus territorios estaban dominados por aquel imperio.

En tierras neuquinas los Sapag se dedicaron al comercio. Su primer asentamiento fue en proximidades de Picún Leufú, luego se fueron a la recién fundada capital del territorio, posteriormente a Covunco y finalmente se establecieron en Zapala.

En esta pequeña localidad Elías pasó siete años de su infancia y todo hacía parecer que en ese paraje inhóspito se criaría ayudando a su familia, aprendiendo el oficio de los ganaderos o dedicándose al comercio, como tantos inmigrantes que habían llegado a esas tierras. Pero el orden político mundial volvería a cambiar su vida.

El fin de la Primera Guerra y el derrumbe del Imperio Turco Otomano motivaron a sus padres a pensar que las tierras de origen podrían ser un buen lugar para que el pequeño se capacitara y recibiera una buena educación, teniendo en cuenta la poca oferta académica que había en ese entonces en la Patagonia.

Elías en el Líbano, junto a su abuelo Habib y su tío Eshaía.

Elías en el Líbano, junto a su abuelo Habib y su tío Eshaía.

Así fue que cuando tenía 9 años, Elías regresó al Líbano junto a su abuelo Habib para emprender una nueva vida. Y una vez más sufrió el destierro. Dejó el campo y los animales que tanto le gustaban, igual que los paisajes patagónicos tan mágicos como imponentes y se despidió de sus padres con una gran tristeza, tratando de cumplir el mandato que le habían encomendado: estudiar y capacitarse.

El Collège Saint Joseph en Antoura, la escuela francesa más antigua de Oriente Medio, Elías completó el período primario y secundario. Allí aprendió a hablar el árabe y el francés.

La prestigiosa institución, creada por sacerdotes lazaristas en 1834, era realmente el lugar ideal donde Elías podía capacitarse, para luego continuar con la carrera de leyes en la Universidad de Beirut.

Con dedicación y entusiasmo, el joven Sapag avanzaba en sus estudios y soñaba con convertirse finalmente en un prestigioso abogado. El esfuerzo de su padre y la motivación de su abuelo habían dado realmente buenos resultados, por lo que cuestión de hacer un poco más de sacrificio para recibir ese título tan ansiado.

Sin embargo, el destino tenía otros planes para el aplicado estudiante.

La Gran Depresión de 1929 generó un crack en la economía mundial y provocó que se desplomaran los mercados de materias primas internacionales, entre ellas la lana, producto que Canaán comercializaba en la Patagonia y que constituía su principal fuente de ingresos.

Sin mayores herramientas para sobrevivir, ese mismo año el patriarca le envió una carta a su hijo para que regresara a Zapala y lo ayudara a mantener la familia, en un intento desesperado por salir adelante. Después de todo, el joven había recibido la educación necesaria, por más que hubiera tenido que interrumpir sus estudios universitarios.

“Necesito que venga urgente y nos ayude”, fueron las palabras de Canaán.

Elías, en su juventud.

Elías, en su juventud.

Elías leyó la carta de su padre y quedó apesadumbrado no sólo por las malas nuevas que llegaban de la Patagonia, sino porque además, su regreso pondría fin al proyecto universitario con el que tanto se había ilusionado. Como si fuera poco, su partida también significaba un corte a una relación amorosa que había comenzado con una joven llamada Carmela y a quien quería mucho.

Pero los mandatos eran muy fuertes y así como su familia había tenido tanta generosidad para que pudiera recibir una adecuada educación, ahora le tocaba a él retribuir ese gesto a sus padres. No sabía cómo, pero tenía que volver.

Con profunda tristeza, Elías envió una carta confirmando que se tomaría un barco y que llegaría la Patagonia en una fecha determinada. Si bien se trataba de un viaje largo, las nuevas y modernas embarcaciones hacían que las distancias se acortaran mucho más. Era cuestión de esperar como mucho tres semanas para volver a pisar tierras neuquinas.

Lo que no contaba el joven Sapag es que su querida novia había entrado en un profundo pozo depresivo, al enterarse de la partida de su amado. Carmela no paraba de llorar y su situación emocional era tan precaria que la familia había comenzado a preocuparse por su salud.

“Tienes que concederme un favor. No te vayas ahora. Quédate un poco más hasta que Carmela asimile este golpe tan duro”, le suplicó el padre. Elías dudó, pero finalmente lo aceptó. Después de todo, él también estaba afectado con esa separación y le vendría bien estar un poco más al lado de ella. Tendría tiempo de planificar algún eventual regreso al Líbano para reencontrarse con su novia o hallar alguna forma de mantener la relación, aunque la situación económica fuera difícil y las distancias que los separaban, tan largas.

Nazira y Canaán, los padres de Elías.

Nazira y Canaán, los padres de Elías.

Mientras tanto, en Zapala, la familia Sapag estaba ansiosa por la llegada de aquel joven que se había ido con tan solo 9 años y ahora se había convertido en un adulto con la instrucción necesaria para enfrentar la vida y la capacidad suficiente para ayudar al clan que ya había echado raíces en Neuquén. Para ese entonces, Canaán y su esposa Nazira Jalil tenían 6 hijos más.

“Debería llegar la semana que viene a más tardar”, comentaban con ansiedad en el entorno familiar.

El regreso de Elías era por ese entonces lo más esperado y era prácticamente el único tema de conversación alrededor de la mesa que unía a los Sapag cada mediodía y cada noche en su casa de Zapala.

La expectativa crecía a medida a medida que pasaban los días hasta que finalmente llegó la fecha aproximada que había dado el joven a su familia. Pero Elías no apareció.

“Tal vez se haya demorado un poco”, le dijo Canaán a su esposa, para tranquilizarla. “Seguramente la próxima semana estará acá”, intentó convencerla, tratando de esconder su propia preocupación.

Pero la semana se cumplió y las cosas no cambiaron. Y tampoco hubo novedades en las siguientes. ¿Qué había sido de la vida de Elías? ¿Dónde estaba? Era un verdadero misterio.

En el pueblo, todos se habían enterado del tan esperado regreso del joven Sapag y a medida que pasaban los días y no había noticias de él comenzaron a tejerse numerosas especulaciones.

El hundimiento del Principessa Mafalda tuvo un fuerte impacto en todo el mundo.

El hundimiento del Principessa Mafalda tuvo un fuerte impacto en todo el mundo.

“Le mandó una carta a su padre confirmándole que llegaría. Si no vino es porque algo le pasó”, eran los comentarios que hacían los vecinos cada vez que veían a Canaán caminando apesadumbrado, o a Nazira, con esos gestos de tristeza imposibles de esconder.

¿Pero qué era lo grave que podía haberle pasado a un joven que estaba viviendo en el Líbano y lo único que tenía que hacer era tomarse un barco para regresar a América? ¡El barco…!

Nadie sabe bien cómo fue que comenzó a correr el rumor, pero en el pueblo todos recordaron el trágico naufrago del Principessa Mafalda, dos años antes, y los desastres navales que habían ocurrido en los últimos años, incluido el del Titanic. “Seguramente el barco se hundió”, conjeturaban.

Sólo algunos sostenían que si hubiese ocurrido una tragedia de esas características, tendría que haberse conocido a través de los diarios, pero sabían que también era posible que Elías hubiese tomado una embarcación menor cuyo hundimiento no tendría demasiado impacto en la opinión pública. Además, en aquella época las comunicaciones eran muy pobres y las noticias tardaban en llegar, especialmente de un continente al otro.

El rumor finalmente llegó al hogar de los Sapag, que también se imaginaron la posibilidad de un accidente, aunque ni siquiera se animaban a hablar del tema.

Sin embargo, con el correr de los días, la familia terminó resignándose a las pocas evidencias que tenían: Elías dijo que llegaría tal fecha y no lo hizo. Nunca mandó otra carta. Había pasado mucho tiempo. Tal vez naufragó el barco que lo transportaba o sufrió una grave enfermedad, mientras viajaba. Lo más probable era que hubiera muerto.

Sin más esperanzas de encontrarlo, cierto día se realizó una ceremonia para despedir al hijo que nunca había regresado. Fue una suerte de velorio, sin el cuerpo presente, pero con la lógica tristeza que se siente en este tipo de situaciones. Hubo sentidas oraciones, palabras de despedida, elogios al niño que había dejado su tierra para capacitarse en el Líbano. Luego la vida continuó.

Canaán siguió trabajando y tratando de revertir la crisis económica que cada vez lo golpeaba con más fuerza y Nazira vistió el luto de rigor, atendiendo a su numerosa familia, con el corazón destrozado. Intentaba no demostrar delante de sus hijos más chicos la enorme pena que tenía y cuando las lágrimas eran inevitables, buscaba la soledad para llorar y descargar su angustia.

Todos los días la mujer se levantaba temprano para barrer la vereda y miraba la estación del tren que estaba frente a su casa, con la esperanza de su hijo apareciera. Era cuestión de que la locomotora se hiciera presente para que ella dejara de hacer sus quehaceres rutinarios y se asomara para ver quién se bajaba. Luego retomaba su tarea, resignada, al ver que entre la muchedumbre no había nadie parecido a Elías.

Elías, en la Argentina.

Elías, en la Argentina.

No se sabe bien cuánto tiempo transcurrió desde aquella ceremonia triste de despedida, pero un día, mientras Nazira cumplía con su rutina de ama de casa escuchó -como tantas veces- el silbato del tren que llegaba a Zapala y salió para ver a los pasajeros que arribaban a la estación.

Observó con detenimiento una y otra vez hasta que notó que entre los viajeros que descendían de los vagones sobresalía un joven, muy bien vestido, con un impecable traje oscuro y un sombrero al tono, que apenas la vio, abrió los brazos y le regaló una sonrisa emocionada. ¡Era Elías que había regresado y estaba vivo! Nazira se desmayó.

La inesperada noticia comenzó rápidamente a correr por el pueblo. Que el barco no se había hundido, que no había pasado nada grave, que cómo podía ser, que seguramente era un milagro… ¡que el chico no había muerto!

Recuperada de la emoción, la familia celebró la buena nueva como si se tratara del nacimiento de un nuevo hijo. Y durante varios días escuchó de boca de Elías las noticias de los parientes que habían quedado en el Líbano, de la experiencia que vivió cursando sus estudios y hasta del amor trunco que había dejado en aquellas tierras lejanas y que motivó la demora de su regreso y todas las trágicas especulaciones.

Poco tiempo después, el joven Sapag se puso a disposición de su padre para afrontar de la mejor manera la crisis económica que estaba golpeando a todo el mundo con fuerza.

Comenzaría una nueva vida en la Patagonia con una carnicería en Zapala y otra sucursal en un lugar cercano a Plaza Huincul que se llamaba “Pueblo Nuevo” y que luego sería bautizado como Cutral Co. Allí formaría su propia familia, con Alma, una joven que conoció y con quien tendría 8 hijos.

Elías y Felipe Sapag.

Elías y Felipe Sapag.

La irrupción en la vida política llegaría en muy poco tiempo, en ese mismo terruño, como presidente de la Comisión Municipal y sería el inicio de una larga carrera que protagonizaría junto a su carismático e inseparable hermano Felipe.

El resto –se sabe- es historia conocida.

Especial agradecimiento al doctor Jorge Sapag por su colaboración para el presente informe


Gauchos arriaron como vacas a veganos que irrumpieron en La Rural para protestar

Un grupo de activistas se presentó con carteles para manifestarse contra la explotación animal en medio de una doma de caballos en el predio central. Mirá el video.

Un grupo de veganos, irrumpió ayer por la tarde en el predio central  La Rural para manifestarse contra la degradación animal. Mientras se desarrollaba el concurso de doma de caballos, aparecieron con carteles en los que rezaban distintas consignas escritas contra la explotación y comercialización animal. Esto provocó el accionar de algunos jinetes quienes los arriaron hasta sacarlos de la pista. 

Alrededor de cincuenta activistas agrupados en distintas organizaciones que defienden los derechos animales, se presentaron en pleno evento. La sorpresiva medida generó un clima de tensión entre los presentes, que duró apenas algunos minutos. Fue entonces cuando, algunos participantes que estaban a caballo, avalados por el público que demostró el repudio a la interrupción, desalojaron a los veganos. 

Por su parte, la Rural emitió un comunicado mediante el que “repudió” todo hecho violento y explicó su posición. “Hoy, un grupo de activistas irrumpió en la pista alterando el desarrollo del concurso que se venía realizando. Algunos participantes, que se prepararon durante un año para competir, reaccionaron para desalojarlos. La Sociedad Rural Argentina rechaza cualquier accionar violento”.

https://twitter.com/SociedadRural/status/1155629312286089218