Los universitarios se readaptan con la crisis para seguir en carrera

La suba de alquileres, transporte, alimentos y fotocopias golpea sus bolsillos. Se reagrupan y arriendan entre varios y buscan changas que afecten sus cursadas. Muchos abandonan.

La suba en los alquileres, transporte, servicios y alimentos golpea a los universitarios que estudian lejos de sus hogares. Para adaptarse, la mayoría opta por compartir vivienda, buscar un empleo que les permita continuar sus horarios de cursada, caminan más y recortan viajes en colectivos.

Distintos referentes de las facultades públicas asentadas en Cipolletti aseguran que los jóvenes cambiaron sus hábitos de vida para poder continuar con sus carreras. Otros directamente abandonaron. (Ver “Son muchos”)

Trilce Bartoliche tiene 27 años y estudia Medicina en la Universidad Nacional del Comahue. Aplicó recortes en los gastos de su vida universitaria y personal. La joven, oriunda de Bariloche, dice que la crisis económica afecta de modo directo en los estudiantes.

“Soy la única que llegó a la universidad”, explica al hablar de su familia. La joven cursa el último año de la carrera y sus ganas por terminar sus estudios la llevan a tener cierto grado de responsabilidad y preocupación.

Hace siete años que vive en Cipolletti y su familia la ayuda desde lejos para que pueda cursar en la universidad pública. Su madre es trabajadora del estado y su padre electricista. Durante este tiempo, Trilce consiguió trabajos que le permiten continuar la cursada. Cuenta con una beca universitaria que antes la usaba a modo de ahorro pero ahora la destina para llegar a fin de mes.

La joven comparte el alquiler con otra universitaria y esto le permite achicar el costo de vida que se eleva a unos 7.000 pesos mensuales “sin contar la comida”, aclara. Como es celíaca, el problema de la suba del costo de alimentos se le agrava.

A lo largo de este tiempo tuvo que realizar restricciones y cambios de hábitos. Dejó de sacar fotocopias y ahora obtiene el material de estudio de manera digital, aunque sea menos práctico para realizar apuntes. Comparte gastos con los vecinos y ya es más difícil viajar de tanto en tanto a Bariloche por la fuerte suba que hubo en los pasajes.

Hasta el momento ella puede seguir alquilando pero explica que una de sus compañeras tuvo que volver a vivir con sus padres por los costos.

Changas

“Trabajamos en las changuitas que podamos conseguir”, explicó respecto a la estrategia que crearon con sus compañeras para cubrirse por las subas.

“El año pasado trabajé cuidando a un adulto mayor y este año estamos buscamos un nuevo trabajo pero la situación está difícil. Es bastante complejo encontrar uno que pueda coincidir con los horarios de la facultad y nos permita seguir cursando”.

La joven dice que la disparada del dólar modificó la vida de los estudiantes.

“Yo me tengo que recibir a fin de año. Estoy haciendo investigación en la facultad y les avisé que el año que viene no puedo seguir pagando un alquiler por la situación de mi familia. Voy a estar dos meses y después me tengo que ir por la realidad económica”, remarcó con preocupación.

Cursan menos

El presidente del Centro de Estudiantes de la facultad de Ciencias de la Educación, Gino Borrini, dijo que muchos estudiantes buscan trabajo para sobrellevar sus gastos y como consecuencia de ello reducen la cantidad de materias a cursar.

“Un estudiante promedio que viene de una ciudad alejada de Cipolletti tiene que costear el alquiler, las fotocopias y ahí se le van hasta unos 3.000 pesos por mes o más”, detalló Gino.

Dijo que el incremento en el transporte es uno de los costos que más los afecta, en especial a los que usan interurbanos para poder llegar a la facultad cipoleña.

El funcionamiento del comedor universitario es un reclamo insistente de los estudiantes. Pese a que el edificio está concluido, los estudiantes no pueden utilizar las instalaciones y eso genera que muchos de ellos tengan que destinar parte de su dinero a la compra de alimentos para pasar el día de cursada.

“Si alguien viene de Roca tiene que pagar 100 pesos por día en pasaje, 100 pesos en comida y todo el material bibliográfico. Gran parte de los estudiantes trabaja y eso implica no poder cursar muchas materias”, remarcó Gino.

El referente del Centro de Estudiantes también se refirió al recorte en el presupuesto que afecta al funcionamiento de la facultad de Ciencias de la Educación. Dijo que no hay suficientes aulas en comparación a la gran cantidad de estudiantes y agregó que tampoco una planta docente para cubrir la cantidad de alumnos. “Entendemos que todo esto está enmarcado en el recorte presupuestario”, enfatizó.

“Son muchos los que abandonan”

“El abandono tiene que ver con una variable económica y no académica”, indicó la decana de la facultad de Ciencias de la Educación, Jorgelina Villarreal. Este año las autoridades notaron una baja en la cantidad de estudiantes que asisten a las diferentes modalidades de cursada.

El incremento en los costos de pasajes de larga distancia, el pago de alquiler y hospedajes son algunos de los motivos de las bajas.

La decana coincidió con el análisis de los estudiantes que aseguran que tuvieron que hacer adaptaciones en su ritmo de vida para continuar con la carrera elegida.

Según detalló, aquellos que cursan la modalidad semipresencial deben viajar una vez al mes desde el interior para poder llegar hasta Cipolletti. Muchos de ellos optan por buscar estrategias para amortiguar los gastos de pasajes u hospedaje.

“Vemos que hubo cambios de habito pero también mucho abandono (…) la gente que viaja se organizan para viajar juntas, para coordinar y crean redes de solidaridad para ver donde parar que no sea pagando, ya sea en casas de estudiantes locales o trabajadores de la propia universidad que quedan en contacto. También hay gente que no encuentra una estrategia y abandona”, remarcó Villarreal.

Además de esto, indicó que hubo un crecimiento de “actividades de la economía informal” como la venta de alimentos para poder tener un ingreso económico, más allá de lo que envían las familias desde su lugar de origen.

“Este año se notó mucho que hubo chicos que dejaron de estudiar. Durante el primer cuatrimestre se hizo visible en las distintas modalidades. Es una preocupación que nos llevó a evaluar qué se puede hacer desde los programas de becas o pensar en nuevas estrategias paras lograr contener la situación. Observamos que el abandono tiene que ver con las variables económicas y no con las académicas. Esto se potenció claramente este año”, concluyó la decana de Ciencias de la Educación.

“Noto que cada vez somos más los estudiantes que buscamos trabajo. La situación me da impotencia y trato de reacomodarme”.

Trilce Bartoliche (27 años), oriunda de Bariloche y estudia en Cipolletti.

Gino Borrini, titular del Centro de Estudiantes de Ciencias de la Educación.

“Si alguien viene de Roca tiene que pagar 100 pesos por día en pasaje, 100 pesos en comida y todo el material bibliográfico”.

Los costos de una estudiante

Trilce tiene 27 años. Transita el último año de Medicina, en la Facultad de Ciencias Médicas de Cipolletti.

40 pesos por día destina 
para el pasaje de colectivo, ya que cursa en Neuquén, en el hospital Castro Rendón.

Comparte el alquiler y los servicios para aminorar los costos.

Bariloche es su ciudad de origen. 1.800 pesos le cuesta el pasaje.

7.000 pesos gasta por mes.

Su familia ayuda a distancia. Trilce trabaja en lugares 
que surjan y le permitan continuar con los horarios de cursada.

En Bienestar tratan de que permanezcan

“Los estudiantes no están al margen de los cambios que surgen en la economía del país”, remarcó la secretaria académica de la facultad de Ciencias Médicas, Susana Sánchez. Desde Bienestar Estudiantil generaron estrategias para asegurar la permanencia de ellos y evitar que generen gastos innecesarios durante la cursada.

Sánchez explicó que se ven perjudicados por los costos del transporte y el pago de alquileres e indicó que la universidad tampoco cuenta con una posibilidad de mejorar la cantidad de becas porque el presupuesto es acotado y no les permite brindar mejores respuestas.

La facultad implemento una serie de estrategias para garantizar la permanencia en las cursadas y los jóvenes eviten gastos innecesarios. Además, adaptaron los espacios edilicios para que puedan permanecer gran parte del día –sin la necesidad de volver a sus hogares–.

“El hecho de que tengamos estudiantes del interior de Neuquén y Río Negro y de otras provincias y el extranjero obliga a la secretaría de Bienestar a trabajar con talleres que puedan fortalecer la permanencia desde lo académico”, remarcó Sánchez.

FUENTE RIO NEGRO 

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