Copa América: Argentina antes del debut, en un clima distendido para aflojar los músculos y bajar la presión

Copa America Brasil 2019 San Salvador de Bahia Entrenamiento de la seleccion argentina en el Esporte Clube Vitoria Foto Juano Tesone / enviado especial Scaloni

El termómetro marcaba 28 grados, pero la sensación térmica en el campo de juego del estadio Manoel Barradas del club Vitoria pasaba largamente la barrera de los 30. Curiosamente, el cielo -en el mediodía de este viernes- se mostró despejado y eso le permite al sol atacar sin piedad. Ahí, en el césped, la Selección va finalizando su último entrenamiento antes del estreno en la Copa América, este sábado a las 19 contra Colombia, en el estadio Arena Fonte Nova.

No hay ejercicios de velocidad. No hay fútbol formal. Ya hubo trabajos de pelota parada y algunos ajustes tácticos finales después de la mala noticia de la baja de Esteban Andrada, con el equipo que será titular en el arranque de la competencia: Armani; Saravia, Pezzella, Otamendi, Tagliafico; Lo Celso, Guido Rodríguez, Paredes; Messi, Agüero y Di María.

La multitud de periodistas fue ingresando para ver los 15 minuto de cierre. Y allí se permitió ver algo de la intimidad de un grupo que espera con ganas el debut y trata de aflojar tensiones.Con esa idea, desde el cuerpo técnico dispusieron un tramo de juegos con una red de tenis -ubicada un poco más elevada para que la dificultad sea mayor- y dos mesas de Fut-pong.

Aflojar los músculos y bajar el nivel de presión fue la consigna en el último ensayo aquí, en Salvador de Bahía. Y el cuerpo técnico también participó de las actividades. Scaloni y Ayala formaron el equipo con Saravia en el fútbol-tenis y enfrentaron a Pizarro, Foyth y Marchesín. A un costado nada más, la imagen de Pablo Aimar, capaz de estallar en una carcajada cuando el DT intentó hacer una maniobra y cayó desarmado al piso dieron cuenta del clima distendido.
Ahí nomás, las dos mesas de Fut-pong estuvieron a pleno. Lautaro Martínez y Funes Mori se batían a duelo contra Walter Samuel y el preparador físico Luis Martín ante los ojos del resto. Gritos y festejos en cada punto ganado. En la otra mesa, el grupo de sparrings se mezcló con Dybala, Casco y De Paul. Risas y cargadas, no sin la concentración absoluta a la hora de apuntar bien el cabezazo para que la pelota no se vaya a ningún lado.

Antes ya habían pasado Messi, Agüero y compañía. Del otro lado del portón, ya con el micro en marcha, un fanático brasileño con la camiseta del Barcelona y con su hijo (llamado Lionel) en brazos los despidió con un grito desesperado: “¡Messi!”. El 10 de la Selección, que iba sentado contra la ventanilla, le regaló una sonrisa y un saludo con la mano. El torcedor lloró, su hijo Lionel -de unos 3 años- lo miró algo raro. Es que apenas entiende lo que acababa de pasar. Su papá se fue feliz y emocionado; y el plantel argentino, entre sonrisas, ya espera el puntapié inicial.
Fuente Clarin



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