¿Por qué la gente compra tanto papel higiénico?

La crisis del coronavirus provocó que algunos artículos como el papel higiénico, pastas, el arroz, o los productos enlatados desaparezcan rápidamente de las estanterías de los supermercados. Argentina no escapó a este fenómenos que se registró en Italia, España y Estados Unidos.

A principios de esta semana, algunos supermercados y tiendas de Madrid, el foco principal del Covid-19 en España, dispararon sus ventas en un 145% de promedio por el coronavirus. Esta situación provocó que algunos productos, como el papel higiénico, se hayan agotado temporalmente (hasta ser repuestos) de las estanterías generando preocupación entre la población.

En ciudades como Buenos Aires y Córdoba pasó algo similar. El propio presidente Alberto Fernández dijo que debemos terminar con la “Argentina de los vivos”. Y admitió que en algunos lugares se vendieron tantos productos “como si fuera Navidad”.

El mismo escenario se está viviendo en países afectados por esta crisis como lo es Reino Unido, donde algunos supermercados están empezando a adoptar algunas medidas.

Este es el caso de Tesco, que ha impuesto un máximo de compra por persona de cinco artículos relacionados con productos antibacterianos, pasta seca y leche.

Compra de pánico: qué dice la psicología

Este tipo de compras, según expertos en sociología y psicología, se denomina “compra de pánico” y atiende a unas reacciones irracionales, aunque comprensibles, como el miedo o la ansiedad individuales que se intensifican en sociedad dando lugar a una histeria colectiva.

La falta de papel higiénico, producto de primera necesidad, no es más que un síntoma de esa histeria colectiva provocada por la incertidumbre de esta situación y que la gente decide resolver aplicando el principio de “por si acaso”.

Según Niki Edwards, científica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Queensland, “cuando la gente es consciente del coronavirus, tiene miedo de perder el control, y el papel higiénico es una forma de mantener el control sobre la higiene y la limpieza”.

Hansa Pankhania, terapeuta y miembro de la Asociación Británica de Asesoramiento y Psicoterapia, cree que esa compra de pánico, que está relacionada con la impotencia, el miedo y la pérdida de control, es un reflejo de las intenciones de cada persona de ayudarse a sí mismas ante esta situación.

“Cuando no tenemos el control sobre el panorama en general, anhelamos el control en nuestro “micro mundo”, nuestro hogar y nuestras rutinas. Y en este caso concreto, la gente lo hace comprando suministros”.

Efectos colaterales

Aunque razonable y entendible, la compra de pánico empeora la situación y no solo porque las existencias se agotan, sino porque otras personas -miembros más vulnerables de la sociedad, por ejemplo-, no pueden acceder a los bienes que necesitan.

Ratula Chakraborty, profesora de administración de empresas de la Universidad de Anglia Oriental, Inglaterra, dijo a HuffPost UK que abastecerse de suministros probablemente sea aconsejable para personas mayores o familias con miembros que tienen problemas de salud subyacentes.

Góndolas vacías por masivas compras. (AP)

Góndolas vacías por masivas compras. (AP)

Sin embargo, esto no es lo que está sucediendo. La gente está haciendo acopio de productos en los supermercados y eso está provocando que otras personas se sientan ansiosas por no encontrar sus cosas, ocasionando un efecto dominó.

Cómo evitar esta situación

Según los expertos, si se necesita hacer la compra, se puede hacer con sensatez usando el sentido común. “No se trata de comprar para seis meses, se trata de asegurarse de que su compra le permita cubrir dos o tres semanas”, sentencia Chakraborty. Para evitar esta situación, los expertos aconsejan nutrirse de información veraz y contrastada procedente de organismos oficiales.

Otra recomendación es limitar las charlas grupales sobre nuestros miedos y ansiedad. Esto no quiere decir que no podamos comentar nuestras inseguridades a nuestro círculo más cercano y poderles preguntar cómo están o cómo se sienten ante esta situación.

Por último, otra herramienta que podemos utilizar es la de no hacer planes a futuro y vivir el día a día. “Tener un plan inmediato disminuye la ansiedad”, dice Nick Blackburn.

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