Historias

Un abuso, un boom televisivo, un divorcio peculiar y una lucha contra el cáncer: las mil vidas de Fran Drescher, creadora de La Niñera

La creadora de The Nanny, una de las sitcoms más exitosas de los años noventa, tuvo una vida llena de golpes y de éxitos. Sufrió un abuso sexual, superó un cáncer y fue un ícono de la comedia norteamericana. A los sesenta quiso adoptar un hijo, pero finalmente desistió. Ahora, prepara la versión teatral de La Niñera.

Era una noche a mediados de los años ochenta. Sucedió en Los Ángeles. Francine Drescher y su marido, Peter Marc Jacobson, estaban cenando en su departamento junto a una amiga. Ella por entonces no era conocida, apenas una actriz en busca de un destino: había actuado en algunas series y participado con un papel menor en Fiebre de sábado por la noche, en 1975. Pero no bajaba los brazos.

Entonces sucedió: dos ladrones entraron a su casa armados, destruyeron el lugar, robaron lo que encontraron y abusaron sexualmente de Fran y de su amiga. Fue sin dudas un hecho traumático en su vida, y fue ella misma quien lo contó. Tuvieron que pasar muchos años. Sucedió en 1985 y no se supo hasta 1996, cuando quiso contarlo a través de su primer libro: Enter Whining (Entra llorando). Fue una elección consciente: Fran estaba en el pico de su éxito y quiso que su experiencia ayudara a otras mujeres.

“Fui víctima de un crimen violento 10 años antes de The Nanny, y no había trabajado esa situación. Tuve que lidiar con eso cuando me volví famosa y salió a la luz, ¡gracias a Dios que estaba haciendo terapia! Honestamente amaba ir al trabajo y ser Fran Fine, porque ella era totalmente divertida y liviana, y mi vida era una especie de desastre. Creo que por esto estaba tan delgada”, agregó un tiempo después en una entrevista.

Pero volvamos en el tiempo, para recordar cómo empezó aquel éxito que fue The NannyComenzaban los años noventa. Fran había protagonizado sin éxito una serie cómica que quedó en el olvido: Princesses. Ocho episodios y cancelación. Fran no se rindió: llamó a un directivo de CBS y le dijo que debían reunirse porque tenía una idea brillante. El directivo le dijo que apenas estuviera por Los Ángeles lo fuera a ver. Con la cita concertada, le quedaba lo más difícil: tener esa idea brillante. (Cuenta ella misma que aquel llamado fue en busca de una reunión, pero en rigor no tenía un proyecto entre manos).

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Esa idea le llegó durante una visita a una amiga en Londres. Mientras paseaba con ella, notó la infinidad de diferencias culturales que había entre los estadounidenses y los ingleses y pensó que eso debía ser una premisa. Lo fue: el señor Sheffield efectivamente es un personaje de origen británico, un productor de teatro que contrata a Fran Fine para cuidar a sus tres hijos. El detalle: Fran Fine no es una niñera sino una vendedora de cosméticos que llegó por error a esa casa pero, dado el enredo, igual acepta el trabajo.

El productor compró la idea y en 1993 comenzó la sitcom que la llevaría al estrellato absoluto y duraría seis exitosas temporadas, recorrería el mundo, y dejaría momentos memorables en la historia de la televisión norteamericana. La voz nasal de Fran Drescher, desde entonces, basta solo escucharla un segundo para reconocerla.

Pero no se trata de la historia de The Nanny esta nota sino de su protagonista. Puertas adentro del set, Fran sufría en silencio. “Vuelvo a mirar algunos episodios y recuerdo lo que estaba pasando detrás de escena, y no era nada lindo. Cuando vendí el programa, en 1993, pesaba 64 kilos, y cuando estábamos en la quinta temporada, pesaba, quizá, 49 kilos. Estaba quemando la vela de ambos lados”, contó.

En 1996 ella y su marido decidieron separarse. Siguieron casados hasta 1999, pero ya no fueron pareja. ¿El motivo? La sexualidad de Peter Marc Jacobson. No hubo mayores problemas, simplemente él un día asumió su homosexualidad y la pareja se terminó. Siguieron siendo amigos, y de hecho muchos años después ella volvería a la televisión con él como socio del proyecto con una comedia que duró tres temporadas y contaba la historia de una mujer que se divorciaba porque descubría que su marido era homosexual.

Pero antes de eso llegó un golpe duro a la vida de Fran. En el año 2000 le diagnosticaron cáncer de útero. Afortunadamente, fue agarrado a tiempo y se recuperó. Su lucha la contó en su segundo libro, Cancer Schmancer (del 2007), y desde entonces asumió un lugar público en la lucha contra el cáncer (de hecho el ex presidente George W. Bush la nombró Diplomática por la Salud de las Mujeres en 2008). Fue producto de la enfermedad que estuvo un tiempo sin hacer televisión. Volvió con algunos proyectos fallidos: la comedia Living with Fran (duró solo un año), y un talk show llamado The Fran Drescher Show que duró apenas unas semanas.

Entonces sí, en el 2011 llegó Happily Divorced, la sitcom en la que cuenta la vida de Fran Lovett, una mujer que se separa de su marido cuando éste le confiesa que es homosexual. La serie duró 34 episodios y tuvo relativo éxito.

Fran Drescher junto a su primer ex esposo y actual amigo, Peter Marc Jacobson.

Fran Drescher junto a su primer ex esposo y actual amigo, Peter Marc Jacobson.

Fran Drescher y Shiva Ayyadurai, su última pareja conocida.

Fran Drescher y Shiva Ayyadurai, su última pareja conocida.

Mientras tanto, ¿qué pasaba en la vida de Fran? En el 2014 se volvió a casar. Esta vez con Shiva Ayyadurai, un científico de origen indio con quien -confesó tiempo después- consideraron adoptar un hijo. Ella tenía casi 60 años -hoy tiene 62- y pensó en ser madre. Finalmente no lo hicieron, y hace dos años la pareja se separó.

Hoy Fran vive en su casa de Malibú, en el Estado de California, y está preparando un desembarco esperado por muchos: el regreso de la Nana Fine. La sitcom volverá en forma de un musical en Broadway pero no será ella la protagonista sino una actriz cuyo nombre todavía no se reveló. Habrá que esperar para saber cuál será el nuevo episodio en la vida extraordinaria de Fran Drescher. Una vida que podría resumirse con sus propias palabras: “Mi vida entera fue convertir los cambios negativos en positivos”.

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Desde los Valles Calchaquíes: la historia detrás de las fotos de Delfina y su Cabildo

Para el 25 de mayo, esta niña de tres años que vive entre los cerros de Salta, conmovió a la Argentina con su creación.

En pleno aislamiento social preventivo y obligatorio, los alumnos de todo el país deben seguir entregando sus trabajos a través de la internet. Es así el caso de Delfina, una nena de tres años cuyas fotos con un cabildo hecho a mano recorrieron las redes, emocionando a gente de todo el país.

Delfina es de San Carlos, asiste a la Escuela 4.596 General Martín Miguel de Güemes, y por la conmemoración del 25 de mayo envió las conmovedoras fotos de su cabildo terminado a su maestra, desde la inmensidad de los Valles Calchaquíes, en el corazón de Salta.

(Radio Cafayate)

(Radio Cafayate)

Junto a su mamá, trabajaron arduamente para cumplir con la tarea, y luego la expusieron en el patio de su casa, con las impresionantes montañas de los valles de fondo. El trabajo fue parte del proyecto “El 25 de mayo en el Jardín”, y enviaron los resultados a través del celular a la seño Sandra. Otros alumnos con fotos destacadas fueron Ludmila, Gael y Daniel, alumnos de las salitas de tres, cuatro y jardín.

(Radio Cafayate)

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Las imágenes inspiraron a personas de todo el país, demostrando que el querer es poder: en la zona, los celulares y las notebooks de Conectar Igualdad se cargan con paneles solares.

En el acto escolar por la Revolución de Mayo, los protagonistas fueron los alumnos y sus familias. Algunos asistieron a la escuela para participar, mientras que el resto enviaron sus trabajos a través de videos y fotografías.

(Radio Cafayate)

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La mamá de Delfina es ama de casa, cría cabras en el paraje Irasonza, y el año pasado terminó el secundario. Contó en Radio Cafayate que hicieron el cabildo con unas cajas de lavandina y de unos parlantes, la cruz es de madera, el techo está armado con el hilo de oveja que usa ella misma para sus artesanías, la copa del cabildo la hicieron con una botella de gaseosa cortada, y armaron el balcón con cartón. Las rejas también las hicieron con lana, las puertas con papel glasé, y pintaron todo con témpera amarilla.

En la construcción participó toda la familia, incluyendo un primo que vive con ellos y estudia una carrera terciaria online. El poblado en el que viven no tiene electricidad, y se quedan sin luz cuando se nubla. Además, la internet se corta constantemente y tiene poca velocidad, lo que hizo que muchos alumnos no pudieran mandar sus tareas.

(Radio Cafayate)

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