Policiales Neuquén

INFORME DE LA AUTOPSIA: Guadalupe murió de una puñalada que le atravesó el corazón

La aseveración se desprende del informe preliminar realizado al cuerpo de Guadalupe. El asesino no pudo ser interrogado debido a que intentó suicidarse y se encuentra en grave estado internado en el hospital de Villa La Angostura.

Guadalupe Curual (21), la joven que fue asesinada el pasado martes en pleno centro de Villa La Angostura, murió de una puñalada en el pecho que le atravesó el corazón, según reveló el informe preliminar de autopsia realizado este jueves, informaron fuentes judiciales.

En tanto, la amiga que convivía con la chica aseguró hoy que 15 minutos antes del femicidio, la víctima le había dicho que, si su exnovio la encontraba, la iba a matar porque ya le había anticipado que la iba a buscar por todos lados.

Por su parte, el padre y los hermanos de Guadalupe se presentaron como querellantes en la causa y aguardan que el acusado de femicidio y expareja de la víctima, Juan Bautista Quintriqueo (32), se recupere de su segundo intento de suicidio para que pueda ser imputado en el expediente

La autopsia practicada al cuerpo de Curual se realizó hoy en la sede del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la capital neuquina y, según el informe preliminar, revelado a Télam por fuentes judiciales, la joven recibió una puñalada en el centro del pecho que le atravesó el corazón y le produjo “un shock hipovolémico” que provocó su muerte.

La víctima también presentaba un golpe en el rostro, que habría recibido durante el forcejeo que mantuvo con el femicida en su intento por huir.

Quince minutos antes de que la maten
Quince minutos antes de que la mate, yo hablé con ella. Me dijo que sí, que la iba a matar si la encontraba. El tipo andaba por el centro buscándola y así fue, porque la estaba esperando, la encontró y la mató”, explicó entre lágrimas Lucía al canal de noticias TN.

Lucía era amiga de Guadalupe y la había invitado a vivir con ella luego de su separación con Quintriqueo y hasta le cuidaba a su beba cuando ella salía a trabajar.

La joven contó que, en las últimas semanas, ambas habían estado aisladas por el coronavirus y que días antes habían sido de alta, por lo que debían regresar a sus trabajos.

“El tipo sabía que nos habían dado el alta y la iba a buscar por todos lados”, relató.

“Guadalupe vivía con miedo todo el día. Había días que, cuando se tenía que ir a trabajar y yo me quedaba cuidando a su hija, me decía que se iba en taxi porque tenía miedo de que el tipo estuviera escondido en la esquina. Cuando volvía, todos los días se tomaba taxi y gastaba plata en taxi, porque siempre tenía miedo”, sostuvo.

Marcha en Villa La Angostura para reclamar por el femicidio de Guadalupe.

Marcha en Villa La Angostura para reclamar por el femicidio de Guadalupe.
Luego, explicó que la última denuncia que realizó Guadalupe contra su agresor “fue hace poco, cuando el tipo se le apareció en el laburo y comenzó a agredirla”.

“Le quería pegar a los otros empleados y a ella. Pensó que se iba a quedar sin trabajo por todo lo que pasó”, agregó.

Los familiares
Por otra parte, mientras aguardan que la Justicia les entregue el cuerpo de Guadalupe para poder velarlo, su padre y sus hermanos se convirtieron hoy en querellantes en la causa.

“Estamos aguardando la evolución de la salud del acusado para formularle cargos por femicidio”, expresó el abogado que representa a la familia de Guadalupe, Marcelo Hertzriken Velazco, en declaraciones realizadas esta mañana a radio Universidad Calf.

El letrado confirmó que Guadalupe había realizado denuncias por violencia de género contra el acusado y consideró que “la situación ameritaba otro tipo de compromiso” por parte de las autoridades.

“Hay presentaciones previas ante el Juzgado Multifueros y ante la Oficina de Violencias”, afirmó Hertzriken Velazco, y agregó que la situación ameritaba otro grado de compromiso y no la imposición de una mera prohibición de acercamiento o rondines”.

Juan Bautista Quintriqueo

Juan Bautista Quintriqueo
Quintriqueo intenta suicidarse
En tanto, Quintriqueo permanecía la noche del jueves en grave estado internado en el hospital de la localidad de San Martín de los Andes, tras un segundo intento de suicidio.

El hombre ya se había intentado quitar la vida cuando se autoinfligió cortes en distintas partes del cuerpo tras cometer el femicidio de Guadalupe, cuando fue perseguido por testigos del hecho que lograron retenerlo y entregarlo a la policía.

Sin embargo, según las fuentes de la investigación, en la noche del miércoles el agresor intentó ahorcarse en el hospital de Villa La Angostura al colgarse con el cable de una máquina que había en la sala de ese centro asistencial.

Si bien su traslado a San Martín de los Andes estaba previsto, ya que en esa ciudad se iba a desarrollar la audiencia imputativa, luego del intento de suicidio se precipitó y ahora Quintriqueo permanece internado en observación.

El femicidio
El femicidio de Curual, madre de una beba, fue cometido la noche del martes sobre la avenida Arrayanes a metros del boulevard Nahuel Huapi, pleno centro de la villa y en momentos en que decenas de turistas paseaban por el lugar.

En ese momento, la joven fue atacada de una puñalada en el tórax luego de ser perseguida e interceptada en pleno centro de la ciudad por su ex, a quien había denunciado al menos tres veces por violencia de género.

Fuentes de la pesquisa explicaron que el sindicado agresor tenía una restricción de acercamiento a la víctima, a quien amenazaba permanentemente mediante mensajes y llamadas telefónicas que se incrementaron en las 48 horas previas al asesinato, según allegados a la joven.

Además del ataque contra Guadalupe, al acusado se le atribuye haber herido con cortes en la cara a la actual pareja de la víctima.


Horror: “Mi tío y mi abuelo me arruinaron la vida”

Lo dijo una joven que sufrió abuso sexual infantil durante 6 años.

POR AGUSTINA BENATTI/ policiales@lmneuquen.com.ar

“Después de que abusara de mí pasaba y me decía ‘acordate que están tus hermanos, nadie te va a creer’. Ellos me arruinaron la vida”, confió con un hilo de voz Jennifer (21), quien sufrió un calvario por parte de su tío policía y su abuelo paterno. Ambos abusaron sexualmente de ella durante seis años cuando era apenas una niña.

El infierno al que la sometieron comenzó en 2002, en Senillosa, cuando ella tenía 6 años. Los aberrantes abusos eran cometidos mientras sus papás trabajaban y quedaba bajo sus cuidados. “Por ahí nos invitaba a mí y a mis hermanos a algún lado y como yo ya sabía lo que iba a pasar, iba con él. Siempre preferí que me pasara a mí y no a ellos”, confió la joven y apuntó que en aquel momento su tío se desempeñaba en la comisaría de Plottier.

Como sus agresores eran parte de su círculo familiar, el mayor miedo de la niña era exponer las atrocidades que vivía y que no le creyeran. Sin embargo, cuando tenía 16, Jennifer no aguantó más y le contó a su mamá, en busca de ayuda.

Una condena que queda chica

Si bien en un principio no quería denunciar, tras conocer a su primera psicóloga decidió hacerlo. Finalmente en 2016, Jennifer denunció a su tío y a su abuelo por abusar de ella durante toda su niñez.

“Me saqué la lotería con mi familia porque siempre me creyeron. Cuando empecé el proceso judicial lo hice por mí, porque ya estaba cansada”, aseguró Jennifer. La joven recordó, además, que tardó en comprender que lo que estaba pasando porque cuando era pequeña “no se veía ni se escuchaba sobre abusos. Empecé a entender ya de más grande”.

Finalmente el miércoles, casi 16 años después, Luis Cauquoz -su tío- fue condenado por un tribunal a 8 años de prisión efectiva. El fiscal Andrés Azar había solicitado una pena de 10 años por abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por el vínculo, por el grave daño en la salud de la víctima y por la convivencia preexistente.

“Yo hubiese esperado que esté toda su vida preso. Desde mis seis años hasta ahora que yo no tuve una vida, no salía sola, me daba miedo”, aseguró la joven. Jennifer confió que durante una audiencia, al médico forense “le preguntaron si los daños eran a corto o largo plazo y el médico dijo que yo iba a tener que convivir con esto. Esto no se terminó”.

En el caso del abuelo, al ser una persona mayor de 80 años, la Justicia aún no ha iniciado el proceso. “Sé que preso no va a ir, pero aunque sea que no viva más acá. Es feo tener que cruzármelo por la calle, Senillosa es chico”, sostuvo la joven.

“Si tuviera que decirme algo a esa edad me diría que hable, por más miedo que tenga. Sé que la condena no me va a limpiar mi cabeza, pero al menos ellos no van a seguir en la calle como si nada”, expresó entre lágrimas Jennifer.

–> Tres momentos clave en 16 años

2002 – Comenzaron los abusos

Desde que tenía apenas 6 años, su tío y abuelo abusaron de ella, amenazándola con herir a sus hermanitos. Se prolongó hasta el 2008, cuando tenía 12.

2012- Pudo contar su calvario

La joven pudo contarle a su mamá lo que había sufrido. Su familia la acompañó siempre, hasta que en 2016 se animó a denunciarlos por abuso.

2018 – Obtuvo una condena el tío

El miércoles, un tribunal condenó a Luis Cauquoz a 8 años de prisión por abuso sexual gravemente ultrajante.

“Yo hubiera querido que los maten, no se merecen menos”

Senillosa

Desde un rincón de la casa, la mamá de Jennifer la mira mientras ella relata su historia. “Uno a veces cree que tu familia, tu hermano, tu cuñado te van a cuidar. Cuando ella nos contó nos enojamos con la vida por no mirar”, confió la mamá de la joven.

En el momento en que su hija pudo revelarle lo que había sufrido, ella fue la encargada de contarle después a su entonces marido, el padre de Jennifer. “Casi me muero, porque no podés creer que pase algo así, que una persona con la que crecés sea tan hijo de mil putas. Yo hubiera querido que los maten, no se merecen menos”, aseguró la mujer.

Cuando Jennifer contó los abusos que había sufrido, su mamá nunca cuestionó si lo que decía era verdad. En este sentido, la mujer cree que es muy importante escuchar a los chicos y creerles.

“Hay padres que tienen que creerles a sus hijos por más que sea tu hermano, tu sobrino, lo que sea”, sostuvo sin dudar y agregó: “Los hijos de puta ahora lo van a tener que pensar dos veces antes de hacer algo así, porque los chicos se animan a hablar. Y hay que creerles”.

Como madre, reconoce que la vida de todos cambió y que nunca dudaron de acompañarla durante todo el proceso a nivel personal y judicial. Sin embargo, el resto de la familia paterna no les creyó: “Hicieron la vista gorda y se olvidaron que ella también es su sobrina”.

“Lo que más me duele es que él era uno más de nosotros. ¿Cómo no te va a doler? ¿Cómo no voy a querer matarlos?”, expresó la mujer. “Ella ya sufrió mucho, ahora les toca a ellos”, concluyó la mamá y puntualizó que recibieron mucha ayuda en el hospital, la escuela y la fiscalía.