La idea fue de un argentino y rápidamente se extendió a otros países
El día de la llegada del hombre a la Luna fue inolvidable para el mundo entero y todos sabían que además de tres amigos que buscaban lograr un sueño, la humanidad toda quería que lo logren.
“Ese día -explicó Febbraro-, todos estuvimos pendientes de la suerte de los tres astronautas. Fuimos sus amigos y ellos, amigos del universo”. y desde ese día comenzó a festejarse el día del amigo en toda Argentina.
Pare este argentino, por encima de la epopeya científica, el alunizaje debía ser también una manera de hacer nuevos amigos en otras partes de nuestro planeta.
“La amistad es la virtud más sobresaliente porque es desinteresada”, decía Enrique Febbraro, un porteño que hizo de todo, y que pasó a la historia como el responsable de que todos los 20 de julio los festejamos con nuestros amigos.
Febbraro fue odontólogo, psicólogo, escritor, profesor y músico, entre otras tantas ocupaciones. Incluso, llegó a ser candidato, en dos oportunidades, al Premio Nobel de la Paz. Había nacido en la ciudad de Buenos Aires y por muchos años residió en Lomas de Zamora, donde tenía su consultorio. Enviudó en dos oportunidades, tuvo dos hijos y cuatro nietos.
Como tantas millones de personas en todo el mundo, el 20 de julio de 1969 Febbraro a sus 45 años, estaba pegado a la pantalla de los viejos televisores que, en blanco y negro, mostraban las primeras imágenes del Apolo XI y el increíble fenómeno de los astronautas caminando sobre suelo lunar. Ahí mismo, según relató en diversas oportunidades, tuvo la idea de promover el 20 de julio como el Día del Amigo. Partía del concepto que la amistad era la máxima virtud por el desinterés que llevaba implícito.
Y así fue como decidió mandar 1.000 cartas a destinatarios de todo el mundo donde explicaba que había vivido el alunizaje como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y que estaba convencido que un pueblo de amigos se transformaría en una nación imbatible.
Decía que todo el planeta estaba pendiente de los tres astronautas. “Fuimos sus amigos y ellos, amigos del universo”. Cerca de setecientas personas respondieron a su iniciativa. Su sueño estaba en marcha.
En 1972 registró su idea en el registro de la propiedad intelectual, que donaría al Rotary Club, del que era miembro. En Lomas de Zamora fue declarado vecino ilustre y gracias a él ese partido fue declarado formalmente Capital Provincial de la Amistad.
En 1979, el Decreto 235 del gobierno de la provincia de Buenos Aires, establecía: “Auspíciase la celebración del Día Internacional del Amigo a realizarse el día 20 de julio de cada año”.
“Un amigo no da consejos, ayuda, acompaña”, destaca el Rotary Club del que Enrique Febbraro era un socio activo. “Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. El me enseña, yo le enseño. Ambos aprendemos y juntos vamos recorriendo el camino de la vida, creciendo. Sólo el que te ama te ayuda a crecer”.
Febbraro falleció el 4 de noviembre de 2008. Y además de ser despedido en su ciudad natal como “un vecino ilustre”, todo un país lo recuerda año tras año en este fecha como un “gran amigo”.
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