La imagen dura menos de un minuto pero es impactante. Los investigadores que participaron del procedimiento para rescatar a la joven venezolana que denunció haber sido drogada y violada por el hombre que la contactó para una entrevista laboral en una casa de uniformes contaron que al ingresar, la víctima estaba en el fondo del comercio y el acusado estaba vistiéndola y poniéndose los pantalones.
La madre de la chica abusada manifestó ante los medios que pensó que su hija “estaba muerta” cuando fue a buscarla al local ubicado en el barrio porteño de Balvanera, a donde había ido ella más temprano en busca de un trabajo. La sacaron en una silla de ruedas, semiinconsciente y quebrada en un llanto sin fuerzas pero continuo.
En tanto, el presunto abusador intentó escapar pero fue detenido por efectivos de la Policía de la Ciudad que además secuestraron en el lugar, entre otras cosas, un blíster con pastillas.
Este jueves por la mañana hay una movilización frente al comercio donde ocurrió el hecho, ubicado en Paso 693, para pedir justicia y que el imputado sea detenido, ya que si bien lo demoraron apenas ocurrió el hecho después se le otorgó la excarcelación.
El comerciante acusado por abuso sexual con acceso carnal, de 35 años, quedó en libertad el pasado lunes por orden de la jueza Karina Zucconi, titular del Juzgado N°15.
La defensa del hombre aseguró que tenía arraigo en un domicilio fijo en la zona de Mataderos donde vive con su hermana “desde hace más de 14 años”, que no tiene antecedentes penales ni condenas anteriores, “trabaja en forma digna en su comercio”, que “ha dado trabajo siempre a mujeres y jamás tuvo problemas de este tipo en el que involuntariamente se encuentra involucrado desconociendo el porqué”.
Con estos argumentos solicitó una caución juratoria, “ello atento a que el imputado no posee bienes o fortuna”, y la Justicia le otorgó el beneficio. La fiscal del caso, Silvana Russi, apeló la decisión.
El hecho ocurrió el sábado pasado cerca de las 14, cuando la joven fue citada para realizar una entrevista laboral que había coordinado días antes por la red social Facebook.
Aparentemente, el acusado le pidió cenar el viernes para así “poder hablar sobre el trabajo”, propuesta que fue rechazada por la joven, quien finalmente arregló presentarse el sábado por la mañana en el mencionado local de la calle Paso.
Según el relato de la denunciante, el acusado, identificado por la Policía como Irineo Humberto Garzón Martínez, le ofreció varias veces “un vaso de gaseosa o de jugo” que finalmente aceptó cerca del mediodía.
De acuerdo con su relato ante los investigadores, tras beber un vaso de agua comenzó a sentirse mareada, por lo que le envió un mensaje a su hermana explicándole la situación.
“Creo que el dueño de donde trabajo me drogó porque me siento mareada”, expresó la joven en el mensaje que le envió a través de WhatsApp y agregó la dirección en dónde se encontraba.
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