El clásico entre Brasil y Argentina por las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial Estados Unidos, México, Cánada de 2030 comenzó en medio de un escándalo, cuando los simpatizantes de ambos países se trenzaron en un gresca y la polícia local reprimió violentamente a los argentinos.
Ante está situación, los jugadores de la Selección Nacional se acercaron a la tribuna, donde se llevaba a cabo una pelea cuerpo a cuerpo entre las fuerzas de seguridad brasileñas y los simpatizantes argentinos para tratar de calmar la situación.
Giovani Lo Celso fue uno de los futbolistas que subió a la grada para intentar frenar la violencia, mientras que el arquero Emiliano “Dibu” Martínez se colgó de la tribuna y trató de contener a los policias con manotazos.
“¿Qué hacés vos loco?”, gritaba el Dibu, mientras golpeaba a los integrantes de la fuerza de seguridad.
En medio del escándalo, el capitán argentino, Lionel Messi, retiró el equipo de la cancha, se fue al vestuario y cuando las autoridades dispusieron el comienzo del encuentro, tras contener la violencia, regresó para el comienzo del juego, media hora después de la hora oficial.
Los incidentes comenzaron cuando se entonaban los himnos y se extendieron por varios minutos. Los jugadores de ambos equipos se acercaron al sector de la tribuna para tratar de calmar la violencia policial y ante la continuidad de la agresiones de los responsables de la seguridad contra los argentinos, el capitán de la Selección Nacional, Lionel Messi, retiró el equipo del campo de juego y se fue al vestuario.
El caso anterior es muy reciente. La policía brasileña liberó la zona en la playa para que la barra de Fluminense golpeara y robara salvajemente a los hinchas de Boca que estaban esperando la final de la Copa Libertadores.
Ya había ocurrido por el mismo certamen cuando en el propio Maracaná los fanáticos de Argentinos Juniors fueron agredidos en las tribunas en el duelo de vuelta de los octavos de final, también contra Fluminense.
En años anteriores ocurrió algo similar cuando, por ejemplo, en 2013 fueron amenazados con armas los jugadores de Tigre. Fue la final de la Copa Sudamericana. El equipo que dirigía Néstor Gorosito estaba en pleno partido contra San Pablo, pero los futbolistas argentinos fueron agredidos en los vestuarios y no salieron a disputar el segundo tiempo. Conmebol le dio por ganado el partido al local y los jugadores del equipo brasileño levantaron la copa en una noche Bochornosa.
El Dibu Martínez salió en defensa de los hinchas ante la represión policial. (Foto: Reuters)
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