Marta Báez carga con la dolorosa culpa personal de ser una de las últimas personas que vio con vida a la docente Mónica Jara, antes de su muerte en la explosión en la Escuela 144 de Aguada San Roque, donde también fallecieron el gasista Nicolás Francés y su sobrino, Mariano Spinedi. Su testimonio fue tan duro como conmovedor.
“Fue el primer día para Mónica y el último para mí, hubiera querido ser yo y no Mónica. Nunca más pisé una escuela después de ese día”, dijo la docente con un fuerte llanto, mientras recordaba el trágico martes 29 de junio de 2021.
Y acotó: “No me puedo sacar la imagen de la cabeza, esa es la culpa, Francés nunca me dijo para qué quería entrar a esa habitación. Mónica abrió la puerta y se escuchó el estruendo”.
Báez llegó a la provincia de Neuquén en 1987, pasó por todos los cargos y niveles en la educación y pensaba retirarse llena de felicidad, como ella lo describió, a una profesión “en tiempos donde había más vocación que derechos”.
LMN
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