Bonavitta reside en General Madariaga, ciudad a 45 kilómetros de distancia de Villa Gesell, y según los testimonios era quien ordenaba las obras que en los hechos llevaban la firma de otras colegas. En ese sentido, son señaladas María Laura Lagana y Martha Pérez Schneider, de momento libres pero con la prohibición de poder abandonar el pais. La misma medida también pesa sobre Antonio Arcos Cortés, quien compró el Dubrovnik a fines de la temporada de verano pasada, y el resto del directorio de Parada Liniers S.A., la firma bajo la cual se adquirió el complejo sobre Avenida 1 entre Paseo 103 y Avenida Buenos Aires.
Lagana es de Mar del Plata, mientras que Pérez Schneider reside en Villa Gesell, donde actualmente es la delegada del Colegio de Arquitectos de esa ciudad. Además se había desempañado anteriormente como secretaria de Planeamiento del Municipio administrado desde 2004 por el intendente Gustavo Barrera, acaso una pista que permita dilucidar si había connivencia entre la realización de obras clandestinas en el Dubrovnik y el gobierno local que debía controlar las mismas.
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