Mafalda es recordada tras su paso por Zapala
Quien no leyó a Mafalda alguna vez, salvo los chicos jóvenes de hoy, a quienes no hay que explicar mucho de nuestra Mafalda y algunos vuelven a leerla, y con más facilidad, ya que la historieta se encuentra en la web y es más fácil de ubicar cada capítulo de nuestra mítica Mafalda.
Según Quino, dijo
alguna vez en un reportaje que
Mafalda habría nacido el 15 de marzo de 1960 o el 15 de marzo de 1962.
Aunque su cumpleaños, a decir de Quino, ha de celebrarse el día en que la tira
apareció publicada por primera vez, 29 de septiembre de 1964.

Joaquín Salvador Lavado Tejón, o Quino así lo llaman sus
colegas y amigos, fue rebautizado como
Quino para diferenciarlo de otros 'Joaquines' que había en su familia. Nació en
Guaymallén Mendoza el 17 de julio de 1932.
A sus 86 años el papá de Mafalda, según relato en un
reportaje, creó la tira
en 1964 y dejó de escribirla en 1973. El autor es considerado un
ícono cultural de Argentina dentro y fuera de sus fronteras.
Desde hace unos años, Quino suele aparecer muy poco en la
vida pública por problemas de salud y de su visión. Aunque cada tanto, hace lo posible para
asistir a homenajes y firmar libros de
su autoría.

Las historias de Mafalda, la niña contestataria y luchadora social, amante de
los Beatles, la democracia, los derechos de los niños y la paz, y detractora de
la sopa.
Sus irónicos mensajes, sin tiempo en pro de un mundo mejor, la
hicieron inmortal e incluso paso más allá de las fronteras. Hoy alcanzó un éxito
mundial y la historieta se escribe en más de una decena de idiomas y como siempre una Mafalda inclusiva donde se
puede leer en formato braille y en
guaraní.
Sus reconocimientos fueron más allá de lo literario y recibió
galardones, como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y
la Medalla de la Orden y las Letras de Francia.
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El Origen de Mafalda
Para conocer y entender a Mafalda debemos remontarnos a los
tiempos de los años 60. Los dibujos de Quino comenzaron en 1954 con una longeva carrera publicando sus dibujos
caracterizados por un penetrante sentido del humor que tras la risa, escondía
siempre una profunda reflexión filosófica.
Realizando un recorrido por los trabajos de Quino, es solo para recordar que su obra no se limita
solo en Mafalda. En un siglo con tantos contrastes y temblores, como lo fue el
siglo XX, los años 60 serían clave en la historia de la niña contestaría.
En el 1962, Miguel
Brascó presenta en sociedad a Quino a la “Agnes” una empresa publicitaria. Con el fin de crear
una serie de historieta para promocionar la marca de electrodomésticos
Mansfield. En estas tiras debían aparecer algunos de los productos de esta
marca y los nombres de algunos personajes debían comenzar con la letra “M”. Por
eso, Quino decidió llamar a la protagonista principal, Mafalda.
El origen del nombre se debe a una película Argentina llamada
“Dar la cara” donde aparece una beba llamada Mafalda y adopto el nombre porque
le pareció alegre. Entonces Quino creo unas tiras protagonizada por una familia
compuesta por un matrimonio y sus dos hijos. La idea es que esta tira
apareciera con publicidad encubierta y
de esta manera promocionar los electrodomésticos de Mansfield y así aparecer en
los medios gráficos impresos.
La propuesta fue
presentada inicialmente al diario Clarín, pero por desgracia, la estrategia de
la publicidad fue descubierta y dicha
campaña, no se llevó adelante. Quino conservo estos personajes, sin saber que más
adelante le serian útiles.
En el año 1964, Quino acuerda con el director del diario
“Primera plana” para que la tira apareciera publicada, pero esta vez Mafalda,
lejos de cualquier propósito publicitario, se vuelve irreverente y presenta la
clase de personalidad que la haría famosa.
El 29 de septiembre del 1964,
se publicó oficialmente la primera tira de Mafalda, y la misma
aparecería en el diario, dos veces por semana. Estas primeras tiras estaban protagonizada
por Mafalda y su padre. Posteriormente
el 6 de octubre del 1964, aparece por primera vez la madre de Mafalda. La
mecánica en estas primeras tiras era bastante simple. Mafalda, se planteaba un
cuestionamiento, entraba en debate con sus padres y finalmente realizaba su
comentario. Pronto este recurso comenzó agotarse, y Quino tuvo que
recurrir a otros personajes, de esa forma Felipe, el mejor amigo de
Mafalda, aparece el 19 de enero del 1965. Pero la estadía de Mafalda, en “Primera
Plana” seria breve, ya que la última tira en ese medio se publicaría el 9 de marzo del 1965, y luego
de esa fecha Quino abandona el diario por diferencias creativas.
Gracias a la ayuda de Miguel Brascó, Quino consigue que
Mafalda sea publicada en el diario El Mundo, el 15 de marzo del 1965, este
diario era el de mayor circulación en la Argentina y desde aquí empezaría la
popularidad del personaje, llegando incluso conquistar América del Sur, y luego
Europa.
Atreves de Mafalda y sus amigos, Quino reflexionaba con humor
crítico e inteligente sobre la economía, la política, y la sociedad en general.
Según Quino, Mafalda es un resultado de una contradicción, “A uno de chico le enseñaban una cantidad de
cosas que no deben hacerse porque están mal. Pero resulta que uno abre los
diarios y se encuentra con que los
adultos perpetran esas cosas prohibidas a través de masacres, guerras, etc.” “Ahí se produce el conflicto” ¿Por qué los
adultos, no hacen lo que dicen?

Por esos años, la Argentina se encontraba bajo el gobierno de Arturo Illia, se fortalecía el movimiento tercermundista. Los Beatles, arrasaba en los ranking musicales, el movimiento Hippie estaba en su apogeo, se ensanchaba la lista de países al bloqueo estadounidense contra Cuba, se daba a conocer la versión oficial sobre el asesinato de Kennedy, y otras cosas más.
A lo largo de la historia se produce hechos históricos en
el mundo. Mundo que sería blanco reflexionados por Mafalda y su padres
serán acosados constantemente por las preguntas de su pequeña hija.
Tanto como la madre y
el padre de Mafalda, son muy pacientes. Hay momentos en que aparecen como algo
inocentes y, quizá también, infantiles. Ambos tienen un par de debilidades en
común, son sus hijos Mafalda y Guille.
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La niña crece siendo
parte de una clase trabajadora y en el seno de una familia de clase media. De
esa clase media, ya extinta por los
tiempos en que vivimos.
Su papá, un trabajador
de oficina (trabaja en una compañía de seguros) aunque nunca se
supo el nombre.
Se la pasa haciendo cuentas para llegar a fin de mes,
procurando en todo momento la mesura en el gasto familiar. Su otra gran
preocupación es cuidar celosamente su auto, un Citroën.

Es amante de las plantas de interior, por lo que las hormigas
son su peor enemigo, sosteniendo una lucha en la cumbre. Confiado, cree en el
mundo en el que vive, pero no comprende bien los avances y retos que plantean
las nuevas generaciones. Y las dudas que le plantea su hija con respecto a los
males del Mundo lo ponen en entredicho en más de una ocasión.
Su mama “Raquel”, Según Quino en homenaje a la
panadera de su barrio quien les regalaba a los chicos las raspadita de grasa
después de jugar a la pelota en el potrero.
La mamá de Mafalda, es una joven ama de casa de los años '60, que vive un poco angustiada por el remordimiento de no haber terminado su carrera. Preocupada hasta la histeria por lo que pasa dentro de su microclima hogareño, se siente esclava de su casa. Cocina, lava, plancha, hace las compras, y padece el dilema diario de pensar qué va a hacer de comer. Dejó sus estudios para formar una familia, cosa que Mafalda le reprocha cada vez que puede; es por eso que, a veces, se siente condenada a vivir sin ilusiones propias. Sin embargo, no requiere complicaciones para ser feliz, y da lecciones de humildad y sacrificio a su pequeña hija inquieta por las adversidades del Mundo.
-Mafalda en su viaje a Zapala

Según cuentan, Mafalda un día recibe la alegre noticia de que toda la familia
emprenderá un viaje, pero este viaje no será a la costa como siempre estuvo
acostumbrada la familia, esas vacaciones gasoleras que solo duraban un fin
de semana. Esta vez, seria emprender una aventura y aún más conmovedora, porque
sería un viaje en tren.
El tren que los llevaría a recorrer la línea sur de nuestro
país, el tren Roca. Aquellos que
recordamos haber viajado desde Zapala a Bahía Blanca, a Buenos Aires o viceversa. El viaje cargado
de interminables horas plagadas de historias y paisajes, pasando por ciudades y
pueblos, algunos hoy ya olvidados tras la desaparición del tren de pasajero.
Historias de una argentina pujante y con sueños propios.
Los que seguíamos la
tira a través de la publicación del Diario Rio Negro, veíamos como Mafalda disfrutaba de sus
vacaciones hasta que un día de 1980
Mafalda y su familia desembarcan en Zapala, no era una historia más.
¡Mafalda conocía Zapala! estábamos en el mapa nuevamente. Esta
estación que tantos sueños trajo con sus inmigrantes y que sirvió de nexo a la
entrada de la Patagonia, era punta de rieles.
Acá se terminaba el recorrido para emprender el viaje en mochila, a dedo o en colectivo, a estos bellos lugares que
tenemos los Neuquinos.
La Mafalda de hoy
Desde hace unos días
atrás, se emplazó en el andén de la vieja estación de trenes, esta escultura
que recuerda el paso de Mafalda por nuestro pueblo. La misma fue forjada de la
mano del reconocido escultor, Martín
Pugliese. Hoy es parte de nuestra historia, cada mañana al pasar por el ferrocarril, veo a turistas y vecinos sacándose una foto con
nuestra Mafalda.
La Mafalda que alguna
vez visito nuestra ciudad. La Ciudad que hoy le regala su monumento.
Espero que los vecinos
de nuestra ciudad, sepan reconocer en Mafalda un cachito de nuestra historia y
sobre todo un poquito de nuestra niñez. Donde no nos hacía falta celulares, ni
computadoras y en donde cualquier baldío servía como potrero. Infancia donde
esperamos cada domingo el diario para
desarmárselo al viejo, buscando las historias de “Aunque usted no lo
crea” de Ripley, “El Cabo Savino” y de nuestra “Mafalda”. Esa niña de las preguntas sin respuesta,
hoy tiene su lugar. Un lugar al
final de la Avenida San Martín en el
andén de la estación, tal vez esperando ese tren de pasajeros que jamás
regresara.
Disfrutemos de nuestra Mafalda después de todo. Todos somos parte de un poquito de su historia
Fuentes consultadas:
Todohistorietas.com.ar
Diario Clarin
Mafalda en la Patagonia
El humor de Quino





