Un soldado en la mira por el homicidio de Pablo Córdoba: “Sabe mucho más de lo que dice”

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La Justicia imputó a otro soldado por encubrimiento. Tenía valiosas filmaciones en su celular de la víctima cuando agonizaba y las borró.

La Justicia Federal imputó a un soldado por el homicidio de Pablo Córdoba, quien murió el primero de junio pasado en el hospital de Zapala, luego de haber sido encontrado con dos disparos durante una guardia nocturna, en el puesto del Grupo de Artillería 16, del Ejército Argentino.

No sabemos si se encubre a sí mismo o encubre a otras personas, pero estoy segura que sabe mucho más de lo que dice“, expresó Natalia Uribe, la mamá de la víctima, en diálogo con LMNeuquén.

El soldado que imputaron por encubrimiento era compañero de Pablo. Declaró varias veces ante la Justicia Federal, y en una de sus declaraciones, dijo haber filmado a la víctima mientras agonizaba, y que tales imágenes eran claves para esclarecer los momentos previos.

“El juez federal de la causa -Hugo Greca- no le pidió en ese momento el teléfono, lo hizo después. Y cuando lo hizo, el joven manifestó que ya no lo tenía, se lo habían robado. La Policía lo encontró en la casa de la chica que supuestamente se lo había sacado. Pero ya había borrado el video y reseteado el celular“, contó la madre de Pablo.

Dijo que conoce al imputado porque fue a declarar como testigo varias veces y era compañero de curso de su hijo.

En las imágenes que borró, el arma que fue hallada en el lugar habría estado en otra posición. “No estaba encima de mi hijo, si no al costado. Pero lamentablemente esas imágenes se perdieron porque a los dos días formatea el celular y esta evidencia se pierde”, agregó la mujer.

Indicó también que el imputado declaró haber compartido el video con una tía. Pero llamativamente a ella se le arruinó su teléfono celular. “Muy raro todo”, consideró la madre de Pablo.

Confesó que “son días muy difíciles” para la familia de Pablo. Es que se van a cumplir seis meses de la muerte de Pablo y todavía no saben qué pasó y quiénes son los asesinos. “Todo está tomando un tiempo que a nosotros nos desespera y es un dolor muy grande viendo el mal accionar de quiénes deberían brindar justicia”, manifestó la mujer.

El caso tuvo una primera hipótesis apresurada que apuntó a un suicidio. Ya quedó descartada, luego de demostrar que el fusil utilizado no tenía huellas. La causa tuvo un giro sorpresivo y cambió la carátula de muerte dudosa a homicidio. En ese marco, se siguen varias líneas de investigación. Una de ellas pone un manto de sospecha sobre el soldado imputado.

No descartamos nada. Es muy sospechoso todo el accionar de este joven, desde la primera vez que declaró. Tira mucha data en cada declaración y parecen maniobras para tapar algo más grande”, advirtió.

La imputación por encubrimiento tramita como un expediente aparte de la causa que investiga el homicidio. La madre del soldado fallecido ya se presentó como querellante. “Esperemos que pronto tengamos novedades de los asesinos de mi hijo”, concluyó.

El caso ya toma una dimensión distinta, porque la muerte de Córdoba no ocurrió en un lugar cualquiera. Fue en el mismo cuartel donde en 1994 fue asesinado el soldado Omar Carrasco, un crimen que terminó con un escándalo y el fin del servicio militar obligatorio en Argentina.

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