La “estrella culona” y “Batatita”: hallazgos virales en el fondo del mar argentino
Una expedición científica liderada por el CONICET en el Cañón Submarino de Mar del Plata logró lo impensado: convertir criaturas marinas en celebridades virales. A través de transmisiones en vivo desde el buque Falkor (too), el proyecto Talud Continental IV mostró en tiempo real especies inéditas, paisajes abisales y hasta residuos humanos a más de 3.000 metros de profundidad.
Pero dos hallazgos se robaron el corazón (y las risas) de miles de espectadores: una estrella de mar apodada “estrella culona” y un pepino marino bautizado como “Batatita”.
Una estrella con personalidad
La “estrella culona” apareció en pantalla con cuerpo rojo brillante, disco central abultado y una forma que muchos usuarios compararon con glúteos humanos. El apodo nació al instante y se viralizó en redes, con memes, comparaciones con Patricio Estrella (de Bob Esponja) y hasta propuestas para declararla patrimonio nacional.
Desde el punto de vista científico, se trataría de una estrella del género Hippasteria, posiblemente Hippasteria phrygiana. Su forma peculiar se debe al disco central, donde se ubica la boca, y a sus brazos cortos. Según especialistas, podría estar “gordita” por alimentación o por gametas.
Además del humor, el hallazgo permitió divulgar datos fascinantes: estudios recientes indican que las estrellas de mar expresan genes relacionados con la cabeza en todo su cuerpo, lo que sugiere que perdieron estructuras como torso o cola durante su evolución.
Batatita: la batata del abismo
Cuando el furor por la estrella comenzaba a calmarse, apareció otro protagonista: un pepino de mar púrpura, alargado y de textura blanda, que fue apodado “Batatita” por su parecido con una batata flotando en el lecho oceánico.
Los pepinos de mar, o holoturoideos, son equinodermos como las estrellas. En algunas culturas asiáticas son considerados un manjar y se les atribuyen propiedades medicinales. El ejemplar fue recolectado por el equipo para su estudio, como parte de la misión que busca documentar la biodiversidad marina argentina.
La transmisión en vivo por YouTube permitió que miles de personas se conectaran con el fondo marino como nunca antes. Además de las criaturas simpáticas, también se registraron residuos humanos como bolsas plásticas y redes de pesca, recordatorio de que la huella humana alcanza incluso los rincones más profundos del planeta.
La expedición Talud IV continuará hasta agosto, combinando investigación rigurosa con divulgación accesible. Y si algo quedó claro, es que en tiempos de redes sociales, hasta una estrella con forma de cola y una batata marina pueden convertirse en íconos nacionales.
