14 de abril de 1912: Un día como hoy, hace 114 años, se hundió el Titanic
La trágica historia del Titanic lo ha convertido en el barco más famoso de la historia. Esta es la exhaustiva historia de su vida: de su construcción a su hundimiento.
Los tres transatlánticos más grandes: Olympic, Titanic y Gigantic
En 1907, los presidentes de la naviera White Star Line, Bruce Ismay, y de los astilleros Harland & Wolff, William Perrie, pusieron en marcha un ambicioso proyecto para construir un trío de transatlánticos que debían ser los más grandes, rápidos y lujosos del mundo. Todo un desafío de la ingeniería de principios de siglo XX.
Decidieron bautizarlos con nombres inspirados en la mitología griega: Olympic, Titanic y Gigantic (cuyo nombre se cambió a Britannic después del hundimiento del Titanic). De entre estos, el segundo se convirtió en leyenda debido a su trágico destino y a que en su momento fue publicitado como un barco casi insumergible. Era el barco más grande y lujoso que se había construido antes, pero naufragó en apenas tres horas durante su viaje inaugural, la madrugada del 15 de abril de 1912.

¿Cómo fue la construcción del Titanic?
Puesto que los barcos debían convertirse en los mejores del mundo, en su construcción se cuidaron todos los detalles, especialmente en el caso del RMS Titanic, el segundo de la triada. Aunque el diseño base era el mismo, la experiencia de los primeros meses de servicio del Olympic llevó a mejorar la siguiente nave en el aspecto técnico.
Todo ello hizo que aumentase el tonelaje del barco respecto a su hermano mayor hasta que se convirtió en “el objeto móvil más grande jamás creado”: 46.328 toneladas de peso, 270 metros de longitud y 53 de altura.
Pero no solo el tamaño y el peso fueron absolutamente excepcionales, sino que la velocidad de este gigante de los mares también sería deslumbrante. Las mejoras en los motores, con 55.000 caballos de fuerza motora, le permitían navegar a una velocidad máxima de 22,5 nudos (unos 42 kilómetros por hora). En definitiva, un portento del mar que además se creó la fama de insumergible (aunque sus creadores nunca afirmaron tal cosa categóricamente) a pesar de su fatídico final.
Esta fama se acrecentó gracias al empleo de los mejores materiales en su construcción y al diseño de un casco de doble fondo dividido en dieciséis compartimentos estancos, de modo que el barco podría permanecer a flote hasta con cuatro de ellos inundados: por desgracia, el choque con el iceberg inundó cinco. De hecho, a pesar de acabar hundido en su primera travesía, el Titanic era realmente uno de los barcos más seguros de su época.
El lujo del interior fue otro ámbito en el que se aplicaron grandes mejoras respecto al Olympic. Los camarotes de primera clase del Titanic fueron diseñados como un hotel de lujo y eran los mejores que jamás había tenido un barco, con algunas suites de lujo que contaban incluso con un pequeño espacio privado al aire libre, algo de lo que carecían el resto de barcos de estas características.
Por su parte, los camarotes de segunda clase podían rivalizar con un hotel y los de tercera, aunque mucho más simples, superaban a los de segunda clase de muchas compañías. Pero donde realmente se dejaba sentir el lujo era en los espacios comunes, especialmente en la famosa Gran Escalera de primera clase que estaba rematada por una espectacular y ostentosa cúpula de cristal por la que entraría la luz a espuertas.
Por si fuera poco, el barco contaba con gimnasio, salón, sala de lectura, diversos comedores y cafés donde los pasajeros podían explayarse y disfrutar. O lo que es lo mismo, El Titanic más que un medio de transporte, se podía decir que era casi un hotel de lujo flotante que, además, te permitía viajar.

¿Cómo se desarrolló el viaje?
El 10 de abril de 1912, el Titanic zarpó del puerto inglés de Southampton en su viaje inaugural hacia Nueva York. Lo que habría de ser un viaje histórico por la grandeza del barco y la ingeniería humana terminó pasando a la historia como una de los hundimientos más famosos jamás ocurrido. Al mando de la nave estaba el capitán Edward Smith, un veterano de la White Star Line.
Este fue elegido tanto porque ya había capitaneado el transatlántico Olympic, que a nivel técnico era muy parecido al Titanic y llevaba un año haciendo la misma ruta, como por su popularidad entre los pasajeros recurrentes en este tipo de travesías. Este iba a ser su último viaje antes de jubilarse, un premio para terminar su carrera por todo lo alto… aunque terminó siendo todo lo contrario.
Antes de adentrarse en el océano Atlántico, el Titanic hizo escala en Cherburgo (Francia) el mismo día y en Queenstown (actual Cobh, Irlanda) al día siguiente para recoger a todos los pasajeros que habían adquirido su pasaje. El viaje prometía ser una travesía tranquila, por la aparente seguridad del barco y porque se tomaron medidas de precaución considerables. El capitán Smith tomó una ruta más al sur de lo habitual para evitar el peligro de los icebergs y durante la noche de cerraban todas las aperturas en el castillo de proa para no entorpecer la visión de los vigías.
El choque del Titanic con el iceberg
Pero tan solo cuatro días más tarde de su partida, el 14 de abril, a pocos minutos para la medianoche, se produjo el fatídico choque con el iceberg que, en pocas horas, hundiría el “barco casi insumergible”. A posteriori se ha especulado sobre cuál fue la causa de este choque y los investigadores continúan lanzando hipótesis al respecto. Sí parece claro que varios factores contribuyeron al desastre: a esa latitud, en principio, no debería haber icebergs; además, la noche sin la luz de la luna y el mar en calma hicieron que el bloque de hielo resultara casi indetectable.
Sin embargo, el vigía de guardia en el momento del choque, Frederick Fleet advirtió al primer oficial William Murdoch, que en ese momento sustituía al capitán al mando del Titanic de la presencia del iceberg.
Este aviso llevó a Murdoch a tomar una decisión que resultaría fatal: intentar esquivar el iceberg virando a babor y deteniendo los motores. Esto provocó que, debido a la inercia del barco, el hielo terminara golpeando y rasgando el casco por estribor, por debajo de la línea de flotación. En minutos los compartimentos de seguridad comenzaron a llenarse a una gran velocidad, creando una inundación que resultó mortal para el barco.


El hundimiento del Titanic se ha mostrado en una serie de películas.
La primera fue Saved from the Titanic, una película estadounidense de Etienne Arnaud protagonizada por Dorothy Gibson, superviviente del naufragio. Estrenada en 1912, no queda ningún rastro después del incendio sufrido en los estudios donde se había almacenado en 1914.
En el mismo año salió In Nacht und Eis, una película muda alemana de Mime Misu, la cual mostraba una historia bastante alejada de la realidad. En el año 1915 también se realizó la producción Titanic, una película muda italiana de Pier Angelo Mazzolotti con Mario Bonnard, Giovanni Casaleggio y Luigi Duse. En 1929 se filmó Atlantic, basada en el hundimiento del Titanic, aunque se cambió el nombre del buque para evitar disputas legales.
En 1943, Joseph Goebbels ordenó la filmación de Titanic, como una superproducción destinada para propaganda nazi, dirigida por Herbert Selpin y Werner Klingler, con Sybille Schmitz y Hans Nielsen entre otros. La película se rodó en el Cap Arcona —un transatlántico alemán bombardeado en 1945 por aviones aliados en la bahía de Lübeck, cuyo hundimiento provocó más de 4000 víctimas mortales—. Está marcada por el encarcelamiento y la muerte de su primer director, Herbert Selpin.
En 1953 se produjo Titanic, una película estadounidense de Jean Negulesco, con Barbara Stanwyck y Robert Wagner. En el año 1958 tuvo lugar la llegada a las pantallas de la película británica La Última Noche del Titanic, de Roy Ward Baker, con Kenneth More y Ronald Allen. Adaptada del libro A Night to Remember del historiador Walter Lord, fue realizada con la ayuda de algunos supervivientes del naufragio, por ejemplo, el cuarto oficial Joseph Boxhall, por lo que es una de las películas más próximas a la realidad.
En 1966, el primer capítulo de la serie de TV El Túnel del Tiempo fantasea con posicionar a los doctores Tony Newman (James Darren) y Douglas Phillips (Robert Colbert), en la cubierta del Titanic en la tarde del 14 de abril de 1912, intentando advertir al capitán Smith -infructuosamente- sobre el inminente desastre.
En 1979 se realizó S.O.S. Titanic, una película para televisión anglo-estadounidense de William Hale, con David Janssen, Cloris Leachman y Susan Saint James. La película está inspirada en el libro The Loss of S.S. Titanic del superviviente Lawrence Beesley, quien fue interpretado por David Warner en el filme (actor que también interpretó un papel en la película Titanic de 1997). Al año siguiente salió Rescaten el Titanic, película estadounidense de Jerry Jameson, una adaptación de la novela de Clive Cussler, con Jason Robards y Richard Jordan.
En 1996 se produjo Titanic, una película para televisión estadounidense de Robert Lieberman con George C. Scott, Peter Gallagher y Catherine Zeta-Jones.

Pero sin duda la película más famosa es Titanic, de James Cameron, estrenada en 1997. Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, la película ganó 11 Premios Óscar incluyendo mejor película y recaudó, ajustado a la inflación, 1 845 034 188 dólares de taquilla en todo el mundo, lo que la convirtió en la película más taquillera de la historia hasta el año 2009.


Del naufragio a la eternidad: cómo el Titanic volvió a vivir en el cine y la música
Décadas después, su historia volvió a cobrar vida con la película Titanic (1997), dirigida por James Cameron, acercando esta tragedia a nuevas generaciones.
Pero fue la canción “My Heart Will Go On”, interpretada por Céline Dion, la que terminó de inmortalizar su historia en la música.
El tema se convirtió en un éxito mundial, ganando premios como el Óscar a Mejor Canción Original y el Grammy a Grabación del Año, convirtiéndose en una de las canciones más reconocidas de todos los tiempos.
Desde entonces, cada vez que suena esa melodía…
no solo se recuerda una película,
se revive una historia que el tiempo no logró hundir.
