La última cena, los impactantes detalles que no conocías de la emblemática obra de Da Vinci

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La historia bíblica cuenta que el día anterior a su muerte, Jesús cenó con sus 12 discípulos. Entonces, sorprendió con una afirmación: “Uno de ustedes me va a traicionar”. Siglos después, aquel episodio llegó a una pieza invaluable: “La última cena”, una de las obras fundamentales de Leonardo Da Vinci, uno de los genios más grandes de la historia.

Esta pintura de Da Vinci se realizó entre 1495 y 1498 y captura el momento del dramático anuncio de Jesús. La obra se encuentra en el convento de Santa María delle Grazie en Milán.

El mural se destaca porque que capta las reacciones de los discípulos e incluso la del propio Jesús. Habla de cuánto estudio hubo detrás de la obra y, hasta hoy, convergen detalles que pocos conocían.

Los detalles desconocidos de La última cena de Leonardo Da Vinci

En la obra, Jesús aparece en el medio, con un gesto de tranquilidad. Forma con su cuerpo un triángulo, la Santísima Trinidad y el equilibrio. Sabe que va a morir, pero no lo perturba dado que entiende el por qué. Se diferencia en ese aspecto del nerviosismo que trasciende del resto de la obra.

Pedro sostiene un cuchillo en la mano, una anticipación de lo que haría horas después. Cabe recordar que aunque lo negó tres veces, se arrepintió e intentó defenderlo atacando con una espada a uno de los soldados.

Al lado derecho de Jesús está Juan, el más fiel de los apóstoles es a quien más dolido quiso representar: parece abatido. En el extremo derecho llama la atención el gesto de Andrés, que levanta las manos asegurando que él “no tiene nada que ver”.

A la izquierda del Señor, Tomás levanta el dedo en signo de interrogación y, a su lado, Santiago el Mayor abre los brazos incrédulo de lo que está escuchando. En tanto, culposo, Felipe pregunta si será él quien lo traicione. La tríada en el extremo izquierdo muestra a Mateo y Tadeo preguntándole a Simón el Zelote de quién se trata.

El trabajo sobre Judas, el traidor

Judas Iscariote fue el traidor: marcó con un beso a Jesús para que los soldados romanos lo identificaran y arrastraran a su muerte.

En la pintura es difícil de notar porque es el único rostro que no se ilumina, aparece al lado de Juan, con un sombra profunda. Aprieta una bolsa de monedas: las 30 que recibió por traicionar a Jesús.

Otro de los símbolos que se nota en la pintura y se volvió tradición con el tiempo es la sal derramada justo delante de él. Por eso la leyenda dice que cuando la sal se cae sobre la mesa, hay que arrojarla para atrás sobre el hombro: es la manera de alejar la traición.

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