Coronavirus:

La mitad de la población de América Latina y el Caribe ya está vacunada contra el coronavirus

“Afortunadamente, ya tenemos 20 países en las Américas con más del 40% de su población protegida, pero todavía tenemos cinco países que no alcanzaron el 20% que corresponde a los grupos más vulnerables”, el subdirector de la OPS, Jarbas Barbosa.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció que la mitad de los habitantes de América Latina y el Caribe ya recibieron la pauta completa de vacunas contra la Covid-19 y que el número de muertos por la enfermedad disminuyó un 17% durante la última semana.

“Afortunadamente, ya tenemos 20 países en las Américas con más del 40% de su población protegida, pero todavía tenemos cinco países que no alcanzaron el 20% que corresponde a los grupos más vulnerables: los profesionales de la salud, los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas”, detalló en conferencia de prensa el subdirector de la agencia, Jarbas Barbosa.

Además, explicó que se administraron en la región unas 750 millones de dosis de las distintas vacunas contra el coronavirus, aunque recordó que todavía hay una desigualdad muy importante entre las campañas de inmunización de algunos países.

Por su parte, la directora de la OPS, Carissa Etienne, aclaró que Guatemala, Jamaica y San Vicente y las Granadinas son los países con menos del 20% de la población inmunizada, mientras que Nicaragua y Haití tienen registros de un solo dígito.

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Sin embargo, Barbosa indicó que cree “que casi todos los países” de la región pueden alcanzar el 40% de la población vacunada antes de fin de año, el objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En cuanto al propósito de lograr el 70% de la población inmunizada para el final del primer semestre de 2022, Barbosa declaró “que se necesita tener más acceso a las vacunas”, pero remarcó que alcanzar ese registro no garantiza el fin de la transmisión de la enfermedad.

“Es muy importante ampliar la vacunación lo máximo posible para alcanzar no solo el 70%, pero quizás el 80, 85 o el 90% para proteger a todos, pero también es muy importante mantener las medidas de salud pública hasta que la transmisión esté controlada”, alertó Barbosa.

En relación con el balance semanal de la pandemia, la OPS reportó que en la región de las Américas se produjeron durante los últimos siete días cerca de 760.000 nuevos casos de coronavirus y 12.800 muertes.

AstraZeneca anunció un fármaco contra el coronavirus que redujo al 67% los casos graves

La farmacéutica experimentó con pacientes cinco días después de que presentaran los primeros síntomas y el 90% de los participantes eran considerados de riesgo. El grupo estima una inversión de 726 millones de dólares para su producción.

Un cóctel de anticuerpos contra el Covid-19 desarrollado por el laboratorio británico-sueco AstraZeneca dio lugar a una “reducción del 67%” de los casos graves o mortales en ensayos clínicos de fase 3, anunció la farmacéutica en un comunicado.

Los ensayos del fármaco AZD7442, consistente en una combinación de anticuerpos, “dieron lugar a una reducción estadísticamente satisfactoria” de los “casos graves de covid-19 o de las muertes por la enfermedad en comparación con un placebo en pacientes no hospitalizados con síntomas leves o moderados”, explicó AstraZeneca, según consignó la agencia de noticias AFP.

Los participantes recibieron el tratamiento en los cinco días siguientes a la aparición de los primeros síntomas, y el análisis preliminar de los resultados muestra que el “AZD7442 redujo el riesgo de desarrollar covid-19 grave o mortal en el 67% de los casos en comparación con el placebo”, señaló el comunicado.

Un 90% de los participantes pertenecían a categorías de pacientes considerados de alto riesgo de desarrollar formas graves de Covid-19, incluyendo aquellos con comorbilidades.

“Dado que continúan los casos graves de covid-19 en todo el mundo, existe una importante necesidad de nuevas terapias como el AZD7442 para proteger a las poblaciones vulnerables”Hugh Montgomery

“Dado que continúan los casos graves de covid-19 en todo el mundo, existe una importante necesidad de nuevas terapias como el AZD7442 para proteger a las poblaciones vulnerables”, comentó Hugh Montgomery, profesor de medicina de cuidados intensivos en la University College London y uno de los principales investigadores en este ensayo clínico, en el que participaron 903 personas.

AstraZeneca presentará los datos a las autoridades sanitarias y ya presentó una solicitud a la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, la FDA, para que apruebe el fármaco.

El grupo anunció en marzo un acuerdo con Estados Unidos para suministrar hasta 700.000 dosis de este tratamiento con anticuerpos al país este año por un total de 726 millones de dólares.

Una por una: el ranking de precios de las vacunas contra el coronavirus y cuántos años duran las cláusulas de confidencialidad de cada contrato

TN.com.ar elaboró un informe especial con detalles de cada uno de los acuerdos que firmó la Casa Rosada. La información se obtuvo a través de pedidos de acceso a la información pública.

El 8 de julio, durante su informe de gestión ante la Cámara de Diputados, el entonces jefe de Gabinete de la Nación Santiago Cafiero anunció que el Gobierno había llegado a un acuerdo con el laboratorio Moderna por sus vacunas contra el coronavirus y que en tan solo unos días más se firmaría el convenio, lo que finalmente ocurrió el 11 de ese mes.

Lo que por entonces la Casa Rosada no reveló es que las dosis de ese laboratorio norteamericano serían las más costosas de todas las adquiridas por el país: U$S 22,5 cada vacuna. Exactamente U$S18,5 más que las dosis de AstraZeneca, la más barata de las que adquirió el Ministerio de Salud, con un precio de cuatro dólares. Estos valores fueron revelados por TN.com.ar en una serie de notas que tenían como objetivo sacar a la luz lo que el Ministerio de Salud de la Nación mantenía oculto.

Este medio también publicó en exclusiva cuánto tiempo duran las cláusulas de confidencialidad de cada uno de los contratos por vacunas, un requisito que impusieron todos los laboratorios. La de la compañía china CanSino, que produce la única vacuna monodosis que hasta el momento adquirió el país, es la más extensa de todas ya que dura 10 años a partir de que se termine el vínculo entre ambas partes. La sigue la de Sinopharm, que también se extiende por una década pero desde el momento de la firma del acuerdo.

Una por una: el ranking de precios de las vacunas contra el coronavirus y cuántos años duran las cláusulas de confidencialidad de cada contrato

TN.com.ar elaboró un ranking en el que muestra el precio de cada vacuna y la duración del convenio. De la más cara a la más barata. De la que mantendrá sus secretos por más tiempo a la que menos años de confidencialidad posee. Los detalles:

El precio de cada vacuna contra el COVID-19

  • Moderna – U$S21,5
  • Sinopharm – U$S20 (primero de los contratos)
  • CanSino – U$S17
  • Sinopharm – U$S15 (segundo contrato)
  • Pfizer – U$S12
  • Sputnik V – U$S9,95
  • Sinopharm – U$S9 (últimos envíos del segundo contrato)
  • CovidShield – U$S4.
  • AstraZeneca UK Limited – U$S4.
Una por una: el ranking de precios de las vacunas contra el coronavirus y cuántos años duran las cláusulas de confidencialidad de cada contrato

En varios de estos contratos, el Ministerio de Salud de la Nación debió pagar adelantos para recibir los primeros lotes de vacunas. TN.com.ar reveló que en el caso de Moderna se emitió un adelanto de $12.404.640.000 por las vacunas que comenzarán a llegar en 2022.Otro ejemplo de esto es lo que ocurrió con CanSino, por el que se abonaronunos $47 millones en concepto de reserva.

Cuántos años duran las cláusulas de confidencialidad de cada vacuna contra el coronavirus

De acuerdo a datos oficiales a los que accedió TN.com.ar a través de un pedido de acceso a la información pública, cada contrato establece una extensión diferente de las cláusulas de confidencialidad. Además, el contenido resguardado bajo estas es distinto según cada trato. Los datos fueron entregados por la Secretaría de Gestión Administrativa del Ministerio de Salud de la Nación.

El ranking de las cláusulas de confidencialidad. De la más extensa a la más acotada:

  • CanSino: la confidencialidad se mantendrá durante el contrato y una vez finalizado el mismo, se mantendrá por 10 años más.
  • Sinopharm: 10 años desde la firma del contrato.
  • BioCubaFarma: el 14 de mayo se firmó un acuerdo de confidencialidad por 10 años.
  • AstraZeneca UK Limited: 5 años después de terminado el contrato.
  • Sputnik V: cinco años de confidencialidad desde la firma del contrato o hasta que se rescinda.
  • CovidShield: cinco años de confidencialidad desde la firma del contrato o hasta que se rescinda.
  • Pfizer: cinco años desde la firma del contrato
  • Moderna: el ministerio no lo informó aún.
Una por una: el ranking de precios de las vacunas contra el coronavirus y cuántos años duran las cláusulas de confidencialidad de cada contrato

Los convenios que se firmaron con los laboratorios CanSino y AstraZeneca UK Limited presenten una particularidad: ambos establecen que la confidencialidad se mantendrá durante un determinado período de tiempo incluso después de la finalización del contrato. Sin embargo, el Ministerio de Salud de la Nación no especificó en sus respuestas cuánto dura el acuerdo entre ambas, por lo que es difícil establecer a partir de cuánto comenzarán a regir esos años de secretos.

En el caso del laboratorio Pfizer, los detalles del contrato podrán comenzar a conocerse a partir de 2025, mientras que en el caso de Sinopharm desde 2031. También se deberá aguardar hasta este año para conocer los detalles de la negociación con el laboratorio BioCubaFarma, que desarrolla el suero denominado Abdala, que según ese Centro de Ingeniería y Biotecnología mostró una eficacia del 92,2% en tres dosis durante la tercera fase de ensayos.

“Debemos señalar que Abdala, Soberana 2 y EpicVacCorona actualmente son consideradas candidatos de vacunas. Hasta ahora no han publicado sus resultados en revistas científicas arbitradas”, afirmaron desde Salud.

Qué aspectos protegen las cláusulas de confidencialidad

  • El contenido de las negociaciones
  • Información comercial o financiera del convenio
  • Documentos técnicos sobre la vacuna
  • Propiedad intelectual
  • Información científica sobre la vacuna
  • Cronograma de entrega de las dosis
  • Aspectos comerciales
  • Planes de negocios

Por qué el Gobierno se niega a entregar los contratos de las vacunas contra el COVID-19

Pese a varios pedidos de acceso a la información realizados por este medio para intentar dar con los contratos celebrados por vacunas, el Ministerio de Salud de la Nación rechazó las solicitudes bajo el argumento de que la ley de vacunas (27.573) facultó al Poder Ejecutivo Nacional a incluir en los contratos cláusulas o acuerdos de confidencialidad acorde al mercado internacional de vacunas.

El Gobierno respondió que “poner a disposición del solicitante el contrato requerido implicaría la violación de la cláusula de confidencialidad que integra el mismo”, lo que representaría un incumplimiento por parte del Estado Nacional. Y agregaron: “Comprometiendo de este modo no solo la responsabilidad internacional del Estado, sino que además se pondría en grave riesgo la provisión de vacunas”.

Entre otras cuestiones, la cartera de Salud esgrime que de entregar el contrato podría verse afectado el suministro de vacunas y se perjudicaría la celebración de futuros convenios.

“En definitiva, sin dejar de reconocer el principio por el cual los actos del Gobierno se presumen públicos, se advierte que existen diversos intereses en juego, entre los cuales deben primar aquellos vinculados al derecho a la salud y a la vida de todos los habitantes de la Nación”, concluyeron.

FUENTE TN

Catorce lecciones para enfrentar la próxima pandemia

Les pedimos a médicos, científicos, expertos en sanidad pública y defensores de la salud que examinaran el año que llevamos de pandemia y les preguntamos: si pudieran hacer algo otra vez ¿qué sería?

¿Qué debe repensarse? Pedimos a médicos, científicos, expertos en sanidad pública y activistas de la salud que nos hablaran de los errores, oportunidades perdidas y descuidos y que nos dijeran cómo prepararnos mejor para la siguiente pandemia. Las respuestas han sido editadas para mayor claridad.

Debemos vencer nuestro fracaso colectivo para la imaginación. La COVID-19 nos tomó por sorpresa. Pasamos décadas planeando para una pandemia que se pareciera a los virus que ya conocíamos. No habíamos planeado para mascarillas faciales, realizar pruebas a escala masiva, órdenes de quedarse en casa, toma de decisión politizada o disparidades raciales devastadoras. De cara al futuro, debemos prepararnos para un rango mucho más amplio de amenazas.

LAUREN ANCEL MEYERS, EPIDEMIÓLOGA EN LA UNIVERSIDAD DE TEXAS, AUSTIN

La ciencia en primer lugar

La información imprecisa y las acciones indecisas por parte del gobierno de Estados Unidos llevaron al país a un fracaso catastrófico. Desde el principio de la pandemia, el presidente Donald Trump dijo que el virus se iría y que no necesitábamos tomar precauciones. Se ridiculizaron las mascarillas y el distanciamiento social. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) distribuyeron cartillas incorrectas que retrasaron los primeros esfuerzos. Y la restricción estricta de las pruebas —que solo se realizaban a quienes habían viajado a China— demoraron significativamente la detección. Los hospitales tuvieron que tramitar aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés) para sus protocolos de testeo incluso si seguían exactamente el protocolo de los CDC. Los reactivos para las pruebas pronto se agotaron en todo el país. Para prepararse para la próxima pandemia, el gobierno debe poner la ciencia y los datos por encima de todo lo demás.

AKIKO IWASAKI, PROFESOR DE INMUNOBIOLOGÍA EN LA UNIVERSIDAD DE YALE

El problema con China

Está claro que el gobierno de China sí reservó información sobre el virus y que los funcionarios no querían que la información se difundiera. Necesitamos realmente tener una conversación más amplia, más allá de China, sobre el trabajo en conjunto como una comunidad global para brotes futuros. La nacionalización de las respuestas, creo, ha sido increíblemente dañina.

ANGELA RASMUSSEN, VIRÓLOGA EN LA UNIVERSIDAD DE GEORGETOWN

El gobierno necesita tratar como un problema de seguridad nacional la fabricación en el extranjero de equipo de protección personal (EPP). Este fue un virus bastante leve. Imaginemos si la tasa de mortalidad hubiera sido del 20 por ciento y China y México hubieran recortado su oferta de EPP. Todo el suministro de mascarillas habría colapsado.

MIKE BOWEN, COPROPIETARIO DE PRESTIGE AMERITECH, FABRICANTE DE MASCARILLAS N95

Decidir quién recibe tratamiento primero

Plantear anticipadamente tus planes sobre cómo distribuir la vacuna y desplegarla a los estados para que puedan actuar de inmediato. Los CDC plantearon sus recomendaciones en diciembre, apenas días antes de que las vacunas fueran autorizadas. Pero desde agosto, cuando se dio a conocer el plan de distribución ideado por las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina, han sobrevivido dos principios generales de la estrategia: cuando la oferta de vacunas es limitada, atacar los focos de mortalidad y conservar el sistema de salud. Esos son los principios en los que debemos pensar durante la calma antes de la próxima tormenta. En nuestro campo lo llamamos “periodo interpandémico”.

SAAD OMER, DIRECTOR DEL INSTITUTO PARA LA SALUD GLOBAL DE YALE

No dejarlo en mano de los estados

Fuimos elegidos por votación como el país mejor preparado del mundo para una pandemia según Johns Hopkins. La lección que aprendimos es que también es muy importante cuál es la respuesta.

En un país con las características de Estados Unidos, conformado por 50 entidades individuales y más de 330 millones de habitantes —y cuando hay una pandemia que es altamente transmisible a la que no le interesan las fronteras entre un estado y otro— hay ciertas cosas en común que se necesitan, algo de colaboración, cooperación y sinergia entre el gobierno federal y los estados. Algunas entidades no prestaron atención a los lineamientos y simplemente los ignoraron, para hacer lo querían. Esa no es una receta del éxito.

ANTHONY S. FAUCI, DIRECTOR DEL INSTITUTO NACIONAL DE ALERGIAS Y ENFERMEDADES INFECCIOSAS

Alto a los mensajes contradictorios

Necesitamos una respuesta federal coordinada y basada en ciencia que lidere un plan nacional de tamizaje. Necesitamos guías de salud pública para los estados en lugar de dejarles a ellos la decisión. Tener lineamientos desiguales y diferentes de salud pública fue realmente poco útil y también enviaba el mensaje de que no sabíamos en realidad lo que pasaba o lo que iba a funcionar.

Lo obvio fue el asunto de los cubrebocas, contar con un mensaje unificado sobre los cubrebocas. El virus no elige preferencialmente contagiar a las personas según su partido político. Estamos todos juntos en esto.

LINSEY MARR, EXPERTA EN EL MOVIMIENTO AÉREO DE LOS VIRUS, VIRGINIA TECH

Invertir en los números

La falta de inversión en salud pública era una vulnerabilidad enorme para una respuesta eficaz. Necesitábamos realmente datos precisos para poder hacer previsiones; que nos permitieran dirigir la intervención que impulsara el impacto. Hay sistemas de datos muy sofisticados para la banca, los medios de comunicación, etc., y no hemos dado esos saltos en la salud pública.

ANNE SCHUCHAT, SUBDIRECTORA DE LOS CDC

Agilidad en el tratamiento

Los sistemas de salud más resistentes han sido los que realmente entienden cómo mantener la salud de las personas y asumir riesgos, en lugar de quedarse estancados en el entorno de pago por servicio. Es un entorno en el que realmente se puede aceptar la responsabilidad completa, tanto clínica como financiera, de una población. Y entonces puedes tomar todo tipo de decisiones superinteresantes, ágiles e innovadoras, como la telesalud y el hospital a domicilio, y todas esas otras grandes herramientas que los sistemas basados en el volumen no están realmente preparados para utilizar.

MARC HARRISON, MÉDICO Y DIRECTOR EJECUTIVO DE INTERMOUNTAIN HEALTHCARE, QUE GESTIONA HOSPITALES, CLÍNICAS Y UN PLAN DE SALUD

No dejemos que la raza y la clase social determinen quién vive y quién muere

Lo que hemos aprendido está relacionado específicamente con los determinantes sociales de la salud, que son las condiciones de los lugares donde la gente vive, aprende, trabaja y juega, y cómo estas pueden predeterminar los resultados en materia de salud. Se trata de un tema que solía ser muy académico. Antes, la gente decía: “Sí, sí, pobreza, pobreza, pobreza”, pero no entendían el concepto. El virus lo ha puesto realmente en primer plano, de forma muy gráfica, al afectar mucho más a las minorías raciales y étnicas. Ha quedado muy claro que la salud del país depende realmente de que se aborden estos determinantes sociales de la salud. Y veo la diferencia en el departamento de salud y la diferencia en el gobierno, e incluso en los medios de comunicación, lo que es un buen augurio para el futuro.

PABLO RODRIGUEZ, MÉDICO Y MIEMBRO DEL COMITÉ GUBERNAMENTAL QUE ORIENTA LA DISTRIBUCIÓN DE LA VACUNA CONTRA LA COVID EN RHODE ISLAND

Cuando el gobierno ignora el racismo sistémico —cuando no reconoce la desigualdad en el acceso a la atención médica y al empleo—, eso esencialmente condiciona la vida y las experiencias de las personas de color. El resultado son las profundas y terribles desigualdades en la salud que hemos visto en esta pandemia. Por lo tanto, si no se presta atención a las políticas de empleo, vivienda y educación, y al acceso a la atención a la salud, cuando se produce una pandemia, estas desigualdades empeoran en forma exponencial.

UCHÉ BLACKSTOCK, MÉDICA DE URGENCIAS Y FUNDADORA DE ADVANCING HEALTH EQUITY, UN GRUPO DE DEFENSA DE LA ATENCIÓN A LA SALUD

La pandemia puso de manifiesto los fallos del fragmentado sistema de salud estadounidense, orientado al lucro. Medicare for All nos permitía abordar los determinantes sociales de la salud centrándonos en la prevención, la atención primaria y la gestión de las enfermedades crónicas en lugar de la atención especializada. Un sistema robusto de salud pública nos permitiría implementar rápidamente el tipo de vigilancia, rastreo, seguimiento y recopilación de datos que es fundamental para responder a una pandemia o cualquier otra crisis de salud pública.

ZENEI TRIUNFO-CORTEZ, PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE ENFERMEROS DE CALIFORNIA Y DE NATIONAL NURSES UNITED

No discriminar por la edad

La lección más importante: esto es lo que ocurre cuando tratamos a las personas mayores como prescindibles. Definitivamente, hay un elemento de discriminación por edad en este caso, que realmente se coló en la forma en que el país tomó decisiones y promulgó políticas. Desde el principio de la pandemia, sabíamos que los adultos mayores y las personas con problemas de salud subyacentes eran los que corrían más riesgo y, sin embargo, decidimos ignorar el hecho de que podíamos mitigar parte de ese riesgo al proporcionar suficientes pruebas, personal y equipos de protección adecuados. Y no lo hicimos. No se dio la debida prioridad a los estadounidenses de edad avanzada y a sus cuidadores hasta hace muy poco, cuando las vacunas estuvieron disponibles. Y qué diferencia tan asombrosa ha habido.

KATIE SMITH SLOAN, PRESIDENTA DE LEADINGAGE, QUE REPRESENTA A LOS ASILOS DE ANCIANOS SIN FINES DE LUCRO

Las comunidades también deben prepararse

Necesitamos tener una capacidad comunitaria permanente para hacer frente a la crisis. No podemos confiar únicamente en el gobierno y las instituciones. Los miembros de nuestra propia comunidad tienen que incorporarse sistemáticamente a las respuestas sistémicas a las crisis.

REVERENDO PAUL T. ABERNATHY, NEIGHBORHOOD RESILIENCE PROJECT, PITTSBURGH, QUE REALIZA ACTIVIDADES DE DIVULGACIÓN EN COMUNIDADES DE COLOR

Abandonar los tratamientos marginales

En los primeros meses había mucha incertidumbre sobre cómo tratar a los pacientes, pero nos hemos dado cuenta de que lo mejor es ceñirse a los principios básicos de la medicina de cuidados críticos, incluyendo la configuración del ventilador, la cantidad de sedación y los fluidos intravenosos. Tanto si se trata de COVID-19 como de la próxima pandemia vírica, confíen en lo que sabemos como base para el cuidado de los pacientes, y no se distraigan buscando intervenciones marginales o alternativas.

GREGORY S. MARTIN, MÉDICO ESPECIALISTA EN CUIDADOS CRÍTICOS DE LA UNIVERSIDAD DE EMORY

Dejar que los adolescentes sean adolescentes

Los chicos necesitan estar con chicos y necesitan tener una vida estructurada. El aislamiento social es especialmente difícil para los adolescentes y puede interferir en su maduración. Aquellos que se han visto en entornos sociales seguros y han tenido al menos una experiencia escolar híbrida han obtenido mejores resultados que los que no han podido hacerlo.

MARSHA LEVY-WARREN, PSICÓLOGA DE ADOLESCENTES, PROFESORA CLÍNICA ASOCIADA EN LA UNIVERSIDAD DE NUEVA YORK

Mirarse en el espejo y ver quiénes somos

Mucha gente se ha dado cuenta de quiénes son las personas que hacen que la sociedad siga adelante y a quienes en gran medida damos por sentado. Pero si puedes descartar al trabajador esencial —el afroestadounidense, el latino, el inmigrante chino que te entrega la comida—, piensa en lo fácil que puedes descartar cualquier otra vida humana.

Si eres una persona que piensa que tiene derecho a no llevar mascarilla, esa filosofía tiene un efecto dominó: me importan el cajero del supermercado o el chofer del tren porque no me importa nadie. Entraré en el bar y haré lo que haré.

Esta pandemia nos ha mostrado quiénes somos, a un nivel de claridad que resulta chocante para la mayoría de las personas. Es difícil imaginar que haya tanta gente en nuestro país que realmente no se preocupe por los demás. Eso es lo más aterrador, te deja sin aliento y desde esa perspectiva puedes diagnosticar todo lo demás que está ocurriendo en nuestra sociedad. Que se puedan toleran 500.000 muertes en menos de un año me resulta incomprensible, que seamos una nación tan insensible.

REED TUCKSON, MÉDICO Y COFUNDADOR, COALICIÓN NEGRA CONTRA LA COVID-19

Producido por Michael Beswetherick y Deanna Donnegan.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company

¿Le temes a las agujas? entonces sigue estas 4 recomendaciones para que no dejes de vacunarte

Sin embargo, para una cantidad significativa de personas, el temor a las agujas va más allá de solo causar ansiedad a un nivel más peligroso en el que el miedo evita que busquen la atención médica necesaria.

Además, ahora que la esperanza mundial de regresar a una normalidad después de la pandemia depende en buena parte de la voluntad de la gente para vacunarse contra la COVID-19, los expertos y los profesionales de la salud les están garantizando a esas personas que hay maneras de superar ese miedo.

“Sería una verdadera lástima que el temor a las agujas evite que la gente se vacune, porque se puede hacer algo por superar ese problema”, comentó Nipunie S. Rajapakse, experta en enfermedades infecciosas de la Clínica Mayo en Minnesota.

Un estudio de la Universidad de Míchigan reveló que el 16 por ciento de los adultos de varios países evitó ponerse la vacuna anual contra la influenza por el temor a las agujas y el 20 por ciento no se vacunó contra el tétanos.

Mary Rogers, profesora retirada de la Universidad de Míchigan y una de los autores del estudio, comentó que era demasiado pronto como para saber si habrá una cantidad similar de personas que se abstengan de vacunarse contra la COVID-19. No obstante, ese temor tiende a disminuir conforme la gente envejece, una situación preocupante porque los responsables del aumento en los casos de coronavirus han sido los jóvenes, quienes son más propensos a tener la fobia.

Según los expertos, es un problema que se puede superar, ya sea que el miedo te impida vacunarte o tan solo te provoque angustia. A continuación, sugerimos algunas medidas.

Busca ayuda profesional para conquistar la fobia.

Un terapeuta puede ayudar a la gente con los miedos más graves, por medio de técnicas para superar otros miedos que pudieran afectar sus vidas.

“Cuando de verdad nos preocupa un miedo, es porque se llega al punto en el que este interfiere con la atención médica apropiada de las personas o porque está causando tal angustia que, en efecto, se van a vacunar contra la influenza o la COVID, pero se sienten mal todo un mes pensando en ponérsela”, comentó Dianne Chambless, una profesora de Psicología retirada de la Universidad de Pensilvania.

Con otras fobias, los profesionales a menudo te recomiendan una lenta exposición al miedo, como alguien que le teme a las alturas y pasa cada vez un poco más de tiempo en un balcón. Sin embargo, es más difícil con las agujas, porque no es común inyectarse y es fácil de evitar.

Chambless sugirió trabajar en tus niveles de confort, primero viendo fotografías de agujas y jeringas, luego fotografías de alguien a quien están inyectando y de ahí pasar a los videos. Sin embargo, un terapeuta puede ofrecer un plan más completo.

Si no puedes ver a un terapeuta, los libros de autoayuda para superar fobias podrían ser una opción más inmediata, según Chambless.

Coméntale a la enfermera sobre tus temores antes de ser vacunado.

Según Rajapakse, tal vez pueda usar algunas técnicas, o productos disponibles, para reducir el dolor o ser más paciente.

Si de algo sirviera tener a alguien a tu lado para brindarte apoyo, algunos centros de vacunación podrían permitirlo, pero tienes que preguntar antes.

Los temores de algunas personas pueden ser tan graves que corren el riesgo de desmayarse. Si ese es el caso, la enfermera te puede administrar la vacuna mientras estás acostado o, si no, ayudarte a reducir el riesgo, comentó Rajapakse.

Si corres el riesgo de sufrir un desmayo y empiezas a sentirte mareado, Chambless sugirió tensar los músculos del cuerpo para que la presión sanguínea se vaya a la cabeza.

Distráete.

Todo terminará en segundos y una distracción puede servirte para atravesar el proceso.

Puede ser un video de YouTube en tu teléfono o escuchar tu canción favorita. Puedes practicar técnicas de respiración profunda o meditación, mover los dedos de los pies u observar a tu alrededor y contar todas las cosas azules que puedas ver en la habitación.

Mucha gente elige no ver la aguja de manera directa. No tienes que verla.

“Aleja tu atención de lo que está ocurriendo”, opinó Rajapakse.

Enfócate en los beneficios.

Para algunas personas, los nervios de la expectativa previa a la inyección son casi tan malos como el piquete.

No obstante, en el caso de la vacuna para la COVID-19, hay mucha ilusión de que la vacuna permita un regreso a la normalidad. Rajapakse comentó que, cuando le pusieron la primera dosis, “en lo personal, me sentí optimista y emocionada en vez de nerviosa”.

“Si logras que ese sea tu principal pensamiento, podrías sentirte menos nervioso”, opinó Rajapakse.

Los medios pueden hacer su parte mostrando menos imágenes de gente que luce incómoda mientras una aguja le atraviesa la piel, lo cual puede agravar los sentimientos de ansiedad, mencionó Rajapakse.

Una buena contramedida es ver todas las fotografías positivas que se están publicando en redes sociales donde aparece gente mostrando su cartilla de vacunación, comentó Rajapakse (nada más ten cuidado con la cantidad de información que compartes). Mientras más selfis, calcomanías y publicaciones agradecidas vean las personas, hay mayor probabilidad de que asocien la vacuna con sentimientos positivos, explicó.

This article originally appeared in The New York Times.

Qué es la inmunidad híbrida contra COVID-19 y por qué es importante vacunarse para adquirirla

Cada vez más estudios científicos avalan el incremento de defensas que se obtiene al contraer la enfermedad y luego vacunarse.

Las personas previamente infectadas con el coronavirus pueden obtener un aumento significativo de la inmunidad contra el virus y sus variantes si luego de cursar la enfermedad se vacunaran con el esquema completo.

Enzo Russo, 14, receives the Pfizer-BioNTech vaccine against the coronavirus disease (COVID-19)  during a vaccination day for 14-year-old boys in Rio de Janeiro, Brazil, September 17, 2021. REUTERS/Ricardo Moraes

Así lo sugiere cada vez más evidencia científica que postula que la vacunación más la inmunidad natural conduce a una protección particularmente sólida, incluso contra variantes del virus. La llamada inmunidad híbrida, es decir, la inmunidad natural de una infección combinada con la inmunidad proporcionada por la vacuna, parece resultar en una protección más fuerte que la simple infección o la vacunación por separado.

En un estudio publicado en BioRxiv y revisado por pares, los investigadores de la Universidad Rockefeller en la ciudad de Nueva York analizaron cómo diferentes tipos de inmunidad protegerían contra posibles variantes. Para hacerlo, diseñaron una versión modificada de la proteína de pico de coronavirus con 20 mutaciones naturales para probar cómo funcionarían los anticuerpos contra ella. Estas proteínas de pico modificadas se probaron en placas de laboratorio contra anticuerpos de personas que se habían recuperado de COVID-19, de las que habían sido vacunadas y de las que tenían inmunidad híbrida. Las proteínas de pico pudieron evadir los anticuerpos de los dos primeros grupos, pero no los anticuerpos de las personas con inmunidad híbrida.

En otro estudio, de investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), encontraron que entre aquellos que habían sido previamente infectados, la vacunación redujo el riesgo de reinfección en más del doble, en comparación con la infección natural sola.

La ventaja inmunológica de la inmunidad híbrida, según Crotty, proviene en parte de las llamadas células B de memoria: células inmunes que producen los anticuerpos que luchan contra el virus. “Las células B de memoria son básicamente fábricas de anticuerpos con las luces apagadas. Si el virus pasa su primera línea de defensa, que son los anticuerpos circulantes, las células B de memoria pueden activarse y producir más anticuerpos“, explicó Crotty.

Estas células están entrenadas para producir anticuerpos contra amenazas específicas, como el coronavirus, después de que se exponen por primera vez a la amenaza. Pero las células B de memoria no solo producen anticuerpos que han funcionado en infecciones anteriores; estas células también están jugando constantemente con la fórmula, produciendo anticuerpos que podrían apuntar a variantes de virus que pueden no existir todavía.

FILE PHOTO: A healthcare worker administers the third dose of Pfizer's coronavirus disease (COVID-19) vaccine to a woman at Belgrade Fair vaccination center in Belgrade, Serbia, August 25, 2021. REUTERS/Zorana Jevtic./File PhotoFILE PHOTO: A healthcare worker administers the third dose of Pfizer’s coronavirus disease (COVID-19) vaccine to a woman at Belgrade Fair vaccination center in Belgrade, Serbia, August 25, 2021. REUTERS/Zorana Jevtic./File Photo

Tanto la inmunidad inducida por la vacuna como la infección natural activan la capacidad de generación de anticuerpos de las células B de memoria. Pero la investigación ha encontrado que los niveles de células B de memoria son, en promedio, más altos en personas con inmunidad híbrida en comparación con la infección natural o la vacunación sola. Eso podría contribuir a una mayor variedad de anticuerpos observados en personas con inmunidad híbrida.

Esos anticuerpos “reconocen todas estas cosas que otras personas simplemente no reconocen”, completó Crotty. Ese reconocimiento puede ir más allá de las variantes del virus que causa el COVID-19: los anticuerpos de la inmunidad híbrida también pueden reconocer el virus SARS original de 2003, según un estudio publicado en junio en la revista Science.

Los hallazgos hacen que Crotty tenga la esperanza de que una vacuna contra todos los coronavirus sea una posibilidad en el futuro. “Realmente se podría tener una vacuna que reconozca una variedad de coronavirus actuales y futuros, lo cual no es solo un sueño. El soporte de datos que realmente es posible”, concluyó el experto.

FUENTE INFOBAE

Mutaciones del coronavirus: ¿se volverá más transmisible y letal en el futuro?

Las mutaciones de los virus ocurren por errores al azar en la replicación de su genoma cuando se multiplican dentro de la célula. Esos errores generan la diversidad biológica necesaria para que sobre ella actúe la selección natural.

Los virus no tienen voluntad ni controlan sus mutaciones, pero el proceso evolutivo siempre da como resultado una mejor adaptación al medio. En este caso, a nosotros.

¿Cómo actúa la selección natural sobre el SARS-CoV-2? Básicamente de dos formas: o bien hace desaparecer mutaciones que son deletéreas o perjudiciales o bien selecciona mutaciones favorables porque tienen un valor adaptativo.

Conocer las mutaciones del coronavirus SARS-CoV-2 es interesante para realizar una vigilancia genómica de la pandemia, pero también para conocer el impacto que pueda tener la evolución del virus sobre ella.

Evolución del SARS-CoV-2 a lo largo de la pandemia

Desde que el SARS-CoV-2 realizó el salto a nuestra especie ha acumulado más de 12.700 mutaciones. La mayoría no tienen consecuencias biológicas. Otras han dado lugar a nuevas variantes. Algunas de ellas se denominan variante de interés (VOI) o de preocupación (VOC).

  • Variante de interés (VOI): variante del SARS-CoV-2 que porta cambios genéticos que pueden causar una enfermedad más severa, escapar al sistema inmune, afectar al diagnóstico de la enfermedad o a su transmisibilidad, provocando transmisión comunitaria en varios países, aumentando su prevalencia con un impacto notable sobre la salud pública.
  • Variante de preocupación (VOC): es una VOI que haya demostrado una mayor transmisibilidad, peor pronóstico, mayor virulencia o una menor eficacia de las medidas de salud pública, incluidos los tratamientos conocidos y las vacunas.

Al inicio de la pandemia (antes de febrero de 2020), cuando todavía no se tenía un control sobre la transmisión comunitaria del virus, hubo un periodo de rápida diversificación genética del virus coincidente con su transmisión en cada región geográfica.

A partir de marzo de 2020, con la llegada de los confinamientos en casi todo el mundo, ocurrió una extinción masiva y una homogeneización de mutaciones (variantes). Los confinamientos frenaron la expansión de algunas variantes.

Tras la relajación de las restricciones, se produjo una nueva diversificación, esta vez de forma más progresiva. Esta fase de la evolución del coronavirus tuvo un importante componente geográfico, donde la aparición de mutaciones y variantes se agruparon por regiones geográficas.

¿Qué hubiese pasado sin confinamientos? No lo sabemos, pero posiblemente habría ocasionado una mayor y más rápida diversificación de las mutaciones.

Y, por tanto, la aparición de un mayor número de variantes. La evolución del virus se habría acelerado y con ella su adaptación al ser humano. Esto hubiera sucedido con un alto coste en vidas y pérdida de salud para millones de personas.

Selección convergente

Hasta la fecha han aparecido más de 100 mutaciones que dan lugar a cambios en la secuencia de aminoácidos de las proteínas del virus.

Científico

Algo a tener en cuenta es que algunas de estas mutaciones han surgido recurrentemente durante la pandemia en diferentes variantes o linajes a lo largo de todo el planeta de una manera completamente independiente.

Esto indica que hay una fuerte presión selectiva actuando sobre dichas posiciones: es lo que se conoce como convergencia evolutiva. El virus encuentra una y otra vez las mismas soluciones (mutaciones) para adaptarse mejor al ser humano y asegurar su supervivencia.

También pueden ocurrir mutaciones que suponen una desventaja para la supervivencia o replicación del virus. Esto es una selección purificante.

Por ejemplo, una mutación que sea reconocida por determinado tipo de anticuerpo muy prevalente en una población hará que esa variante desaparezca en favor de otras que no la tengan. Esos casos son difíciles de detectar sin una secuenciación de todos los casos de la población.

Hay tres posiciones en el genoma que han sufrido mutaciones claves en la evolución de la pandemia hasta la fecha. La primera es la mutación D614G en la proteína de la espícula. Las otras dos son la R203K y la G204R, que han ocurrido en la proteína de la nucleocápside del virus.

Mutaciones relevantes en la espícula

La espícula del virus es la llave que abre la entrada a la célula humana. Así que no es de extrañar que haya habido una selección positiva en el sitio de unión al receptor, favorecida por aquellas mutaciones que son más eficientes en la infección.

La mutación D614G apareció hacia febrero de 2020. Esta mutación se ha detectado en la variante alfa, contribuyendo a su expansión a otras zonas geográficas, principalmente europeas en su inicio. Pero también surgió en prácticamente todas las variantes de interés como la beta y la delta.

Virus
Pie de foto,La mutación D614G se sitúa dentro de la proteína espiga, la que el virus utiliza para penetrar en nuestras células.

Curiosamente, este sitio es más propenso a cambios, y la mutación podría ser debida a múltiples ganancias del aminoácido ácido aspártico, para una posterior pérdida y substitución por la glicina.

Algunas regiones del genoma son más susceptibles a mutaciones que otras. Por ejemplo, en el sitio de unión de la espícula han aparecido otras 31 mutaciones.

Las diferentes variantes se determinan en función de estas mutaciones. Son una huella de selección que aparecen en los diferentes linajes del virus.

Otras mutaciones de la espícula que han aparecido en las VOC son la N501Y y la E484K, que se ha asociado con una disminución de la respuesta de los anticuerpos neutralizantes.

Estas mutaciones indican una rápida adaptación del virus a los humanos, permaneciendo aquellas que facilitan el contagio entre personas, y su entrada en las células humanas.

Mutaciones en la nucleocápside

Si la espícula es la llave de entrada a la célula, la nucleocápside es la armadura que protege su información dentro de la célula y asegura su transcripción.

La región que codifica para la proteína de la nucleocápside parece acumular la mayor proporción de mutaciones positivas en el genoma del SARS-CoV-2, como la R203K y la G204R. Las mutaciones que ayudan a proteger este material genético del virus proporcionan una ventaja evolutiva.

Aunque la nucleocápside ha recibido menos atención que la proteína de la espícula, parece desempeñar un papel fundamental en la evolución del virus y su adaptación para sobrevivir en las células humanas.

Es previsible que se sigan acumulando mutaciones en esta región del genoma a lo largo de la pandemia. Estas mutaciones tendrán como resultado una replicación más eficiente en nuestras células.

Futuro de la evolución del SARS-CoV-2

En el año y medio que ha pasado de pandemia, el SARS-CoV-2 está adaptándose a los humanos, así como a diferentes especies animales. Las principales mutaciones están favoreciendo la transmisibilidad, sobre todo en su rapidez (selección positiva). En menor medida están favoreciendo la resistencia a la inmunidad (selección negativa).

Científicas

La transmisibilidad del virus es alta en comparación con otros virus respiratorios, lo que juega a favor de su supervivencia, al igual que su ventana de contagio relativamente amplia en algunos infectados asintomáticos o presintomáticos. Aunque la mortalidad es relativamente baja en el conjunto global de la población, el virus es capaz de saturar el sistema sanitario y tener una alta letalidad en grupos de edades avanzadas.

Las tasas de letalidad globales del virus no son determinantes en la supervivencia del SARS-CoV-2, ya que las principales tasas de ataque ocurren en estadios menos graves de la enfermedad. Esta circunstancia hace que la evolución del coronavirus no esté determinada por lo que ocurre tras el proceso de infección, en el curso de la enfermedad y la subsiguiente convalecencia en el hospedador.

Por tanto, es poco probable que ocurran mutaciones en el virus que supongan un cambio drástico en su letalidad (mayor o menor). Será cuestión de azar que algunas mutaciones acaben siendo más o menos letales.

Sí que es esperable que surjan nuevas mutaciones que aumenten la capacidad de transmisión del virus. También son posibles las mutaciones que supongan una menor eficacia de las vacunas. Su éxito dependerá de lo rápido que se consiga inmunizar a un elevado porcentaje de la población mundial.

Cortar las cadenas de contagio con las medidas preventivas que conocemos y las vacunas siguen siendo las medidas principales para acabar con la pandemia.

Aunque es pronto para saberlo, no se puede descartar que haya que variar la composición de las vacunas en un futuro para incluir variantes nuevas que puedan inducir una respuesta inmune más eficaz.

*Óscar González-Recio es genetista e investigador Científico del INIA-CSIC, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

María de Toro es responsable Plataforma de Genómica y Bioinformática, Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR)

Miguel Ángel Jiménez Clavero es virólogo y profesor de Investigación, Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA)

**Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons.Haz clic aquí para leer la versión original.

Lo que los epidemiólogos han aprendido del coronavirus después de un año y medio de pandemia

Más de 600 especialistas en salud pública han participado en la reunión anual de la Sociedad Española de Epidemiología, cuyo eje conductor han sido los aprendizajes sobre la covid-19.

Mundo: Durante los primeros años de la pandemia de sida, quienes lo padecían morían sin saber muy bien por qué. Lo que se llegó a conocer como el “cáncer gay” afectaba sobre todo a esta comunidad, sin que nadie lograra averiguar por qué, cómo se transmitía ni se curaba: su diagnóstico era una sentencia de muerte. Fue un tiempo de miedo, estigma y desconcierto.

En la actual pandemia de covid, los científicos habían identificado el virus que la causaba antes incluso de que la enfermedad tuviera nombre. Antes de que la gran mayoría de la población hubiera oído hablar siquiera de ella. Transcurrieron unos meses de dudas, de palos de ciego y de “matar moscas a cañonazos”, en palabras de Fernando Simón, que ha sido protagonista en la respuesta a la epidemia en España. Todavía queda mucho por aprender, pero ya se sabe mucho de lo fundamental. Pese a los recelos de parte de la población por supuestos cambios de criterio en las medidas, estos realmente han sido el reflejo del avance de la ciencia en los 40 años que separan el inicio de ambas pandemias.

Simón se refirió a ello en la reunión anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), celebrada la pasada semana en León. Ha sido presencial. Después de un año y medio de teleconferencias, muchos de los especialistas volvían a verse las caras, o lo hacían por primera vez. Identificaban tras las mascarillas a colegas y periodistas con los que habían mantenido largas charlas o intercambio de pareceres en las redes sociales. Porque este ha sido precisamente uno de los aprendizajes desde que el 11 de marzo de 2020, hace justo un año y medio, la Organización Mundial de la Salud calificase la covid como una pandemia: pese a que el contacto social es lo que propaga el virus, se puede producir de forma bastante segura si se toman ciertas medidas.

Estas son algunas de las lecciones que los epidemiólogos han puesto en común en un congreso al que han asistido más de 600 especialistas y se han presentado más de 800 ponencias.

La presencialidad es segura (en determinadas circunstancias)

Lo primero que Elena Vanessa Martínez, presidenta de la SEE, pidió al comité organizador del congreso es que fuera, en la medida de lo posible, presencial. “Hemos descubierto que se pueden hacer muchas cosas a distancia, pero la forma de compartir conocimiento y experiencias de un encuentro así es mucho más rico en persona”, cuenta. En un contexto de bajada de la incidencia, con la práctica totalidad de los asistentes vacunados, se ha aplicado un protocolo riguroso de seguridad: aforo limitado en las aulas de las charlas, con al menos dos plazas de separación entre los asistentes, ventilación cruzada, gel de manos y, por supuesto, mascarillas. “Había un plan de contingencia por si los datos eran muy malos poder hacerlo de forma telemática, pero no ha sido necesario”, asegura Martínez. La presidenta del comité organizador, Tania Fernández Villa, argumenta que las medidas se basan en las que ya tuvieron éxito en el curso pasado en la Universidad de León, que fue mayoritariamente presencial. También lo consiguieron los colegios. Como recordó Simón, “España ha sido el único país de Europa y de los pocos del mundo” en mantener la asistencia casi al 100% sin que se dispararan los casos en las aulas.

El virus está en el aire y el mayor peligro, en interiores

Seguramente, el mayor cambio de paradigma desde el comienzo de la pandemia fue conocer la forma en la que el coronavirus puede transmitirse. Al principio se creía que el contagio se producía casi exclusivamente por fomites, pequeñas gotitas de saliva que quedan en las superficies y que, si proceden de una persona infectada, pueden llevar el virus a otras si entran en contacto con las gotitas y luego se llevan la mano a las mucosidades (boca, nariz, ojos). “No se ha demostrado ni un solo contagio así”, asegura José Luis Jiménez, uno de lo investigadores que insistió en su día en que el virus se podía transmitir por el aire. Hoy esto está claro y las imágenes que se veían durante el confinamiento de supermercados donde las personas se paseaban con guantes y sin mascarillas resultan hoy algo esperpénticas. La presidenta de la SEE cree que, por esta razón, hay que insistir en mantener más precaución donde “se sabe que el virus más se transmite”: interiores donde las personas tienden a estar sin mascarillas, como son los lugares cerrados en los que se come y se bebe.

Los confinamientos domiciliarios fueron muy útiles, los cierres perimetrales no está claro

El confinamiento de la primavera de 2020 en prácticamente todo el mundo fue una medida muy drástica, pero también útil para reducir la transmisión de un virus por entonces mucho más desconocido y que circulaba de forma descontrolada. Es la medida no farmacológica que más clara y radicalmente consigue reducir los contagios, pero a la vez la menos pragmática y la que más condiciona la vida de la sociedad y su economía. Para no tener que recurrir a una decisión tan draconiana, conforme pasaron los meses, las autoridades sanitarias fueron recurriendo a cierres perimetrales de zonas más concretas. Y la utilidad de esto está menos clara.

Adrián Hugo Aginagalde, que coordinó una mesa de medidas no farmacológicas contra la covid, explica que muchas de ellas se aplicaron con evidencia “muy limitada” y que su evaluación tiene “enormes dificultades”. “Algunas de las restricciones que afectan a la movilidad no siempre obtienen el resultado esperado. Ha habido experiencias aparentemente de éxito y otras donde es muy difícil medir”. Un ejemplo son los confinamientos de zonas básicas de salud que aplicó la comunidad de Madrid. Se presentaron dos estudios al respecto. Uno sobre las primeras, que comenzaron en septiembre de 2020, que muestra que esta medida no tuvo impacto en la reducción de la transmisión, que ya venía de antes de aplicarlos. Otro, de los que le siguieron, con unos resultados mucho más ambiguos, en los que algunas restricciones en zonas de muy alta incidencia parecen tener algún efecto y en otras sin tanta transmisión, mucho menos. Carlos Fernández, autor de uno de estos estudios, resume que la utilidad de esta medida es “muy limitada” y que cree que no son las óptimas.

Uno de los problemas, argumenta Aginagalde, es que en lugares donde se permite la movilidad laboral, cuando son zonas en las que este es precisamente el motor de los desplazamientos, hacer cierres perimetrales pierde casi toda su efectividad. Tampoco hay evidencia para afirmar, dice este experto en salud pública, que sea útil cortar el paso entre comunidades autónomas, tal y como se hizo durante meses en España.

Las mascarillas sirven para frenar el contagio, pero no se sabe cuánto

Es muy difícil cuantificar la cantidad de contagios que son capaces de frenar las mascarillas. Como en todas las intervenciones no farmacológicas, existen tantos factores que influyen en las relaciones sociales que es prácticamente imposible aislar cada uno para saber qué papel tiene. En uno de los mayores estudios hasta la fecha (todavía preliminar), realizado con cientos de miles de personas en Bangladesh, se mostró que en poblaciones donde se aumentó el uso de cubrebocas el riesgo de contagio bajaba de un 8,6% a un 7,6%. Pero la investigación está plagada de limitaciones: no se evaluaba si el uso era correcto, no se midieron dos grupos en el que uno no llevase en absoluto cubrebocas y otro sí, solo se contaron los casos sintomáticos… Entre personas mayores, la disminución del riesgo fue mayor, de un 34,7%, frente al 9,3% de la población general. Probablemente porque se detectaron más casos al haber más síntomas. En definitiva, se sabe que las mascarillas son útiles, pero es muy difícil ajustar cuánto.

La edad es el mayor factor de riesgo

Una de las conclusiones que quedaron claras desde los primeros casos de covid es que las personas mayores son las más vulnerables. La edad es el factor que está más correlacionado con el riesgo de morir a causa del coronavirus, con mucha diferencia sobre los demás. Pero si se profundiza en los datos se comprueba que más que la edad, el problema parece ser la fragilidad (aunque muy frecuentemente van de la mano). Un estudio preliminar hecho en Cataluña y presentado en el congreso de la SEE apunta a que, en mayores de 65 años, el riesgo de morir es cuatro veces mayor (un 40% de los infectados) entre personas con fragilidad severa que en personas cuya salud es considerada robusta, según un índice basado en déficits registrados en la historia clínica de atención primaria.

La probabilidad de contagio está determinada por condicionantes sociales

Si el riesgo de muerte por covid está determinado por la edad, el de contagio viene mediado por unos condicionantes sociales que “no se han estudiado lo suficiente”, en opinión de Carmen Vives, catedrática de Salud Pública de la Universidad de Alicante. Es lo que los expertos llaman sindemia: personas que necesitan salir a trabajar y no pueden hacerlo desde casa, los que viven más hacinados, los que están en situaciones más vulnerables tienen mucho más riesgo que los que cuentan con mejores condiciones socioeconómicas. Otro estudio preliminar realizado también en Cataluña comprobó como a medida que las residencias de ancianos eran más ricas, el riesgo de fallecer decrecía. Desde hace décadas en epidemiología se sabe que el código postal influye más en la salud que el genético. Y esto se sigue cumpliendo con la covid.

Es necesario mejorar los sistemas de salud pública

Si en algo es unánime la opinión de los miembros de la SEE es en que hay que mejorar los sistemas de salud pública. Manuel Franco, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas), mira desesperanzado cómo los equipos de los hospitales que tienen esta especialidad están exhaustos, “No han aumentado plantillas, no se han mejorado suficientemente las tecnologías. Hemos tenido la mayor crisis sanitaria en un siglo y no vemos que se esté invirtiendo dinero en esto. Parece increíble”, lamenta.

Miguel Hernán, catedrático de epidemiología de la Universidad de Harvard, hizo en la charla inaugural del congreso de la SEE un repaso por las carencias y las virtudes que ha tenido España durante la pandemia. Uno de los grandes déficits que señalaba es carecer de una gran agencia de salud pública, que el Gobierno se ha comprometido a poner en marcha. “Es el modelo de otros países como Alemania o Estados Unidos, una institución líder dirigidapor científicos respetados y que aporte de forma independiente recomendaciones al poder político. Ellos son los decisores, pero si no siguen los consejos [de los expertos] tendrán que explicar por qué”. En opinión de Hernán, España cuenta con un gran músculo en recopilación de datos, pero es incapaz de poner en marcha un sistema que los utilice, les dé valor y los convierta en recomendaciones para los políticos.

Hay que seguir aprendiendo, y para eso hace falta evaluar

Los asistentes del congreso esperaban casi con morbo una mesa que se celebró el jueves. En ella estaban sentados Fernando Simón y Helena Legido, firmante junto a otros 19 científicos de una carta en la revista The Lancet que reclamaba una revisión independiente de la gestión de la pandemia en España y miembro de un panel de expertos que evaluó la respuesta internacional a la covid. Un formato algo rígido no dio pie a que confrontaran ideas, para decepción de parte del público. Pero Legido siguió defendiendo la necesidad de evaluar todo lo sucedido para poder tomar mejores decisiones en el futuro. “A pesar de todas las lecciones que habíamos aprendido en anteriores crisis sanitarias, el mundo no estaba preparado para afrontar esta. Y en España nos falta cultura crítica de la evaluación. Ya me sucedió cuando estudié el impacto de las medidas de austeridad, es muy complicado que los gobernantes escuchen y reaccionen”, aseguró. Simón, sin querer confrontar, se defendió: “Es difícil que haya habido una revisión independiente porque todos los que conocen mejor lo que pasó han estado trabajando sin parar para hacer frente a la pandemia”.

Y, sin una evaluación independiente y rigurosa, será difícil tomar medidas para paliar los efectos de una futura pandemia. Que llegará.

Un estudio confirma la eficacia de combinar vacunas AstraZeneca y Sputnik V contra el coronavirus

“El análisis intermedio de los datos evidencia altos indicadores de seguridad para el uso combinado de los fármacos, con ausencia de efectos secundarios así como de casos de infección del coronavirus después de la vacunación”, indicó el Fondo Ruso de Inversión Directa.

Resultados preliminares de un estudio sobre el uso combinado de la vacuna de AstraZeneca y la primera dosis de Sputnik V demostraron eficacia contra la infección por coronavirus y ausencia de efectos secundarios en las personas inmunizadas, informó el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF, por sus siglas en inglés).

“El análisis intermedio de los datos demuestra altos índices de seguridad para el uso combinado: no hay efectos adversos graves, ni tampoco casos de coronavirus después de la vacunación”, indicó un comunicado del RDIF.

Se trata de un ensayo para verificar la seguridad e inmunogenicidad de la combinación de los dos inmunizantes realizado en la República de Azerbaiyán, que se inició en febrero pasado y los primeros datos serán publicados en agosto.

El RDIF indicó que “hasta la fecha se ha vacunado a 50 voluntarios y el reclutamiento para los ensayos clínicos continúa” con la admisión de más participantes.

Argentina estudia la combinación de las vacunas Sputnik V, AstraZeneca, Sinopharm y Moderna.

Asimismo, subrayó que el estudio clínico de la combinación de las vacunas se realiza en el marco de un programa global que abarca también los Emiratos Árabes, donde ya se inmunizó a voluntarios, así como Rusia y Bielorrusia, países en los que fue autorizado por los reguladores locales pero aún no comenzaron los ensayos.

El Ministerio de Salud de Argentina convocó a grupos de investigación para realizar un estudio federal sobre la combinación de dosis de las vacunas que se aplican en el país, que son la Sputnik V, AstraZeneca, Sinopharm y Moderna.

El objetivo de ese trabajo es contar con evidencia nacional para la toma de decisiones a partir del análisis de inmunogenicidad y seguridad de la utilización de diferentes dosis en un mismo esquema de las vacunas disponibles, indicó la cartera sanitaria.

Los estudios comenzaron en Azerbaiyán en febrero pasado, donde fueron vacunadas 50 personas aunque continúa aún la admisión de voluntarios.

Con respecto al ensayo en Azerbaiyán, el jefe del RDIF, Kiril Dmítriev, citado en el comunicado, dijo que “en condiciones de surgimiento de nuevas variantes de coronavirus la cooperación de los productores de vacunas y la combinación de diferentes inmunizantes tiene un rol crucial para lograr el éxito en la lucha contra la pandemia”.

“Partiendo de la alta eficacia del estímulo heterogéneo o cóctel de vacunas, RDIF fue el primero en el mundo en hacer una propuesta de cooperación a otros productores de vacunas anticovid”, señaló y agregó que “la primera colaboración de este tipo fueron los ensayos clínicos conjuntos con la empresa AstraZeneca” que desarrolló la vacuna contra la Covid-19 con la Universidad de Oxford.

En diciembre pasado, el RDIF, junto con el Centro de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya, desarrollador de la vacuna Sputnik V, y el grupo de empresas R-Farm firmaron con AstraZeneca un memorando de cooperación para el desarrollo de vacunas contra el coronavirus.

“Esperamos su éxito en Azerbaiyán y otros países, lo que permitirá una implementación más eficaz de los programas de vacunación y protegerá la salud de las personas en todo el mundo”, destacó el jefe del RDIF, quien remarcó también la importancia de “llevar a cabo una investigación conjunta sobre la combinación del primer componente de Sputnik V con medicamentos de otros fabricantes para una lucha más eficaz contra las nuevas cepas”.

El comunicado del RDIF explicó los beneficios de la primera dosis de Sputnik V, cuyo índice de eficacia “es de aproximadamente el 80%” y “supera el de muchas vacunas que requieren dos inyecciones” y reiteró que “es eficaz contra todas las nuevas cepas de coronavirus, según los resultados de los estudios de laboratorio del Centro Gamaleya”.

Asimismo, reiteró como dato positivo que “no requiere condiciones especiales de almacenamiento y logística”.

“Esperamos su éxito. Permitirá una implementación más eficaz de los programas de vacunación y protegerá la salud de las personas en todo el mundo”KIRIL DMÍTRIEV
El director general de R-Farm, Vasili Ignátiev, destacó por su parte la importancia de que los primeros resultados de los ensayos se obtuvieron en el momento de propagación de la variante Delta, originada en India y que se caracteriza por ser de mayor transmisibilidad.

“Continuaremos investigando y analizando los datos con la perspectiva de su publicación en una revista internacional”, añadió.

En tanto, la directora general de AstraZeneca en Rusia y Eurasia, Irina Panarina, afirmó que “el refuerzo primario heterogéneo, en el que se administran componentes de diferentes vacunas a un paciente, es uno de los esquemas de vacunación a estudiar más prometedores”.

“Se está volviendo especialmente relevante ahora, cuando la cuestión de prevenir la propagación de nuevas cepas de infección por coronavirus es vital y además se está gestando la necesidad de una revacunación de la población”, apuntó.

Panarina sostuvo que los resultados del estudio de combinación de las dos vacunas “pueden tener una gran relevancia para aquellos países donde están registradas tanto la desarrollada por AstraZeneca en cooperación con la Universidad de Oxford, como la vacuna Sputnik V”, como el caso de la Argentina.

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El RDIF recordó que la Sputnik V fue la primera vacuna contra el coronavirus registrada en el mundo con “el enfoque de refuerzo heterogéneo” ya que utiliza el serotipo 26 de adenovirus humano como primer componente y el serotipo 5 como segundo componente.

Las vacunas desarrolladas contra el coronavirus utilizan diferentes plataformas (tecnología); algunas son a virus inactivado (como la de Sinopharm), otras son de vectores virales no replicativos (como Sputnik V o AstraZeneca) y otras de ARN mensajero (como Pfizer y Moderna).

FUENTE TELAM


EN TODO EL PAÍS: Distribuyen la vacuna Moderna para adolescentes

Las 901.040 vacunas destinadas a adolescentes con factores de riesgo están siendo distribuidas entre las provincias de acuerdo con la población de cada distrito, en sintonía con los establecido en el programa nacional de inmunización.

El Gobierno comenzó a distribuir en todas las jurisdicciones del país más de 900 mil dosis de la vacuna Moderna, destinadas a adolescentes con factores de riesgo, del total de 3.500.000 que fueron donadas a la Argentina por Estados Unidos, informaron fuentes oficiales.

De esta manera se inicia el esquema de inoculaciones contra el coronavirus de la franja poblacional de adolescentes 12 a 17 años con condiciones priorizadas, en el marco del Plan Estratégico de Vacunación.

La distribución
Las 901.040 vacunas serán distribuidas desde este miércoles entre las provincias de acuerdo con la población de cada distrito, en sintonía con los establecido en el programa nacional de inmunización.

Del total, a la provincia de Buenos Aires le corresponderán 347.760; a la ciudad de Buenos Aires, 60.480; a Catamarca, 8.400; a Chaco, 23.520; a Chubut, 12.180; a Córdoba, 74.760; a Corrientes, 21.840; a Entre Ríos, 27.300; a Formosa, 11.760, y a Jujuy, 15.120.

En tanto, se destinarán a La Pampa, 7.140 dosis; a La Rioja, 8.400; a Mendoza, 39.480; a Misiones, 25.200; a Neuquén, 13.440; a Río Negro, 15.120; a Salta, 28.560; a San Juan, 15.540; a San Luis, 10.080; a Santa Cruz, 7.140; a Santa Fe, 70.280; a Santiago del Estero, 20.160; a Tierra del Fuego, 3.640, y a Tucumán, 33.740.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, destacó que “hay que valorar el logro de la Argentina de estar demorando el ingreso de la variante Delta” de coronavirus y remarcó que el país se encuentra “dentro de los 20 que más vacunas recibieron”.

Las dosis se distribuyen de acuerdo con la población de cada distrito.Las dosis se distribuyen de acuerdo con la población de cada distrito.

“Los países que tienen circulación predominante de variante Delta con cobertura de vacunación alta y con esquemas completos, tienen un aumento del número de casos, pero ello no se traduce en internaciones ni en muertes. El Reino Unido nunca superó los 100 muertos por día cuando antes tenían 2.000 y eso es por la vacuna”, explicó la ministra.

“No tenemos Delta predominante. Esperamos que ingrese lo más tarde posible y que, cuando ello pase, nos encuentre mejor preparados”, remarcó.

Además, al referirse a la vacunación contra la Covid-19 para adolescentes de entre 12 y 17 años, señaló que “estamos planificando que las jurisdicciones arranquen con la mayoría de los registros de adolescentes priorizados y el lunes que viene, en el Consejo Federal de Salud, hacer el lanzamiento”, explicó.

Estas dosis son parte de un total de 3.500.000 que fueron donadas a la Argentina por Estados Unidos.Estas dosis son parte de un total de 3.500.000 que fueron donadas a la Argentina por Estados Unidos.

Posteriormente, contó que se trabaja junto al Ministerio del Interior y las provincias de cara a las elecciones PASO del 12 de septiembre, mediante la elaboración de protocolos y en base a experiencias de otros países.

En tanto, Pfizer anunció que una tercera dosis de su vacuna contra el coronavirus administrada al menos 6 meses después de la segunda dosis “provoca títulos neutralizantes contra la variante Delta (B.1.617.2), que es más de cinco veces mayor en personas más jóvenes y más de 11 veces mayor en personas mayores que después de dos dosis”.

En un comunicado, Pfizer y BioNTech brindaron una actualización sobre la prueba de refuerzo de fase 1/2/3 en curso de una tercera dosis de la vacuna BNT162b2 actual.

En el comunicado dado a conocer hoy, las empresas aseguran que “esperan publicar datos más definitivos” en las próximas semanas y que toda la información se compartirá con la FDA, EMA y otras autoridades reguladoras.

Este mes Pfizer y BioNTech iniciaron la parte global de la Fase 3 del estudio clínico para evaluar la eficacia, seguridad y tolerabilidad de una tercera dosis de BNT162b2 en comparación con placebo, incluida la evaluación de la eficacia del refuerzo para continuar previniendo la infección por Covid-19.

El estudio de Fase 3 inscribirá a 10.000 personas que participaron en el ensayo de Fase 3 original.

Las empresas también señalaron que en junio iniciaron un estudio de Fase 2/3 para evaluar más a fondo la seguridad, tolerabilidad e inmunogenicidad de BNT162b2 en la prevención de Covid-19 en niños sanos entre las edades de 6 meses a 11 años y que esperan tener los datos que respaldarían una autorización de uso de emergencia a finales de septiembre.

El martes pasado, Vizzotti, anunció que firmó un “acuerdo vinculante” con el laboratorio Pfizer para la provisión de 20 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus, que llegarían al país durante este año.

BioNTech y Pfizer prevén producir 3.000 millones de dosis hasta fin de año, según el reporte difundido este miércoles.

Las vacunas tendrán como fin "iniciar el esquema de inoculaciones de la franja poblacional de 12 a 17 años con condiciones priorizadas".Las vacunas tendrán como fin “iniciar el esquema de inoculaciones de la franja poblacional de 12 a 17 años con condiciones priorizadas”.

¿A quiénes estarán destinadas?
Las vacunas tendrán como fin “iniciar el esquema de inoculaciones de la franja poblacional de 12 a 17 años con condiciones priorizadas”, se informó.

Entre las condiciones incluidas en el grupo objetivo se encuentran:

• Diabetes tipo 1 o 2.
• Obesidad grado 2 (IMC > 35) y grado 3 (IMC > 40).
• Enfermedad cardiovascular crónica: Insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, valvulopatías, miocardiopatías, hipertensión pulmonar, cardiopatías congénitas.
• Enfermedad renal crónica (incluidos pacientes en diálisis crónica y trasplantes) y síndrome nefrótico.
• Enfermedad respiratoria crónica: Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fibrosis quística, enfermedad intersticial pulmonar, asma grave; requerimiento de oxígeno terapia; enfermedad grave de la vía aérea; hospitalizaciones por asma.
• Enfermedad hepática: Cirrosis, hepatitis autoinmune.
• Personas que viven con VIH independientemente del CD4 y CV.
• Pacientes en lista de espera para trasplantes de órganos sólidos y trasplantes de células hematopoyéticas.
• Pacientes oncológicos y oncohematológicos con diagnóstico reciente o “activa”.
• Personas con tuberculosis activa.
• Personas con discapacidad intelectual y del desarrollo.
• Síndrome de Down.
• Personas con enfermedades autoinmunes y/o tratamientos inmunosupresores, inmunomoduladores o biológicos.
• Adolescentes que viven en lugares de larga estancia.
• Personas gestantes de 12 a 17 años con indicación individual.
• Personas con carnet único de discapacidad (CUD) vigente.
• Personas con pensión de ANSES por invalidez aunque no tengan CUD.
• Personas con pensión de ANSES por trasplantes aunque no tengan CUD.