DE ZAPALA A DECIDIR INVERSIONES EN LA CAPITAL FINANCIERA DE EUROPA

Virginia Bodernea tiene 36 años y vive en Londres donde dirige un equipo de consultoría de fusiones y adquisiciones de empresas para todo el continente europeo.De Zapala a decidir inversiones en la capital financiera de EuropaVivir, estudiar y trabajar en el exterior fueron los sueños que tejía desde muy chica Virginia Bodernea en su casa de Zapala. Ahora, a los 36 años confiesa que pudo concretar esos sueños en base a mucha dedicación y esfuerzo impulsada por el apoyo y los valores que les transmitieron sus padres.En agosto de 2019, Virginia se mudó a Londres para dirigir un equipo de due diligence financiero.

Es decir, ser la cabeza de un grupo de asesores externos que realizan un proceso de análisis de información para conocer las contingencias de una empresa objeto de adquisición, y tener así una foto cercana de la situación mercantil, contable, legal, laboral y fiscal de la empresa objeto de la venta. Desde hace más de tres años, la zapalina, que obtuvo su título de Contadora en la Universidad Nacional del Comahue, lidera el área de M&A –fusiones y adquisiciones de compañías, para Accenture, una consultora global en toda Europa.En agosto del 2022, Virginia, que hizo la primaria y secundaria en el ISFD 13 “República de Nicaragua” de Zapala, obtuvo un Máster Ejecutivo en Negocios de Impacto y Emprendedurismo en London School of Economics and Political Science (Escuela de Economía). Este programa fue cursado por 26 estudiantes de quince países, cuatro de ellos latinoamericanos. Virginia fue la única argentina del grupo, y la que logró la calificación más alta.Ni bien terminó el secundario, Virginia (Instagram:

Puede ser una imagen de 1 persona, de pie, la Torre de Londres, al aire libre y Puente de la Torre

@vir.bodernea) ya sabía que quería estudiar la carrera de Contadora. “Quería una carrera que estuviera relacionada a las ciencias económicas pero con un componente internacional porque de chiquita soñaba con irme a vivir al exterior y estudiar afuera. La contabilidad tiene esa cosa muy internacional, es lo mismo aprender contabilidad acá que en Estados Unidos o Europa, es algo que puede usarse en todos lados”, explica Virginia, quien por estos días disfruta de la tranquilidad de Zapala donde llegó para pasar las fiestas de fin de año con su mamá Adriana y su hermano.Mientras estudiaba en la universidad comenzó a trabajar en un estudio contable.

Se recibió con el mejor promedio, “mi padre estaba muy orgulloso de eso”, comentó. Un tiempo después le surgió la posibilidad de ir a trabajar a la ciudad de Buenos Aires en una consultora como auditora de OSDE lo que le permitió viajar por todo el país, pasar una semana en cada sucursal de distintas provincias.

“Al principio me fascinaba viajar todo el tiempo, pero después de un tiempo me di cuenta que hacerlo todos los días era mucho.

Entonces decidí cambiarme a una consultora internacional”, explicó. Para ella, trabajar en Buenos Aires era “como una escala” para irse al exterior.En la empresa Ernst&Young la joven zapalina comenzó como consultora en las adquisiciones de compañías más importantes del país. “Fue una época de muchísimo trabajo, incluso fines de semana y feriados, y también de muchos viajes por Latinoamérica porque servíamos a las transacciones que se realizaba en países latinoamericanos, Colombia, Ecuador, entre otros”, describió.Sobre la tarea específica que realizaba en la empresa, Virginia lo explicó de manera sencilla: “Cuando una empresa compra otra empresa tiene que analizar todos los riesgos y cómo mitigarlos, como integrarla, saber si el precio que está pagando por esa adquisición es el correcto, entre numerosos factores, y ese es el trabajo que llevo adelante”.Sus ganas de progresar y consolidarse en el mundo laboral, sin dejar de lado su gran objetivo, la llevó a poner en marcha la Maestría en Administración de Negocios (MBA) en la Universidad Torcuato Di Tella. “Me bajé un poco de la vorágine de la consultora internacional que demandaba mucho tiempo y esfuerzo para hacer una maestría y dar otro gran paso para ir construyendo mi futuro profesional”, contó.Apenas terminó de cursar la maestría, Accenture le ofreció un trabajo como gerente de finanzas corporativas para desarrollar y liderar un equipo en Buenos Aires. “Primero comenzamos a atender transacciones en Estados Unidos, México, Brasil, y como el equipo de Due Dilligence Financiero que encabezaba fue haciendo las cosas muy bien, nos convocaron para España y tuve la oportunidad de conocer a los líderes de Europa de mi área que me ofrecieron mudarme a Londres para replicar el equipo y liderarlo desde Europa”, explicó. Virginia estaba frente a la oportunidad que siempre había soñado. Hacía diez años que estaba viviendo en Buenos Aires, así que vendió los pocos muebles que tenía en su departamento, incluyendo su moto.

Era su oportunidad, en la que, sin duda, era un gran salto en su carrera profesional, aun con mayor responsabilidad. “Desde que tengo uso de razón uno de mis sueños fue vivir, estudiar y trabajar en el exterior.

Fue la decisión más fácil de mi vida, de Argentina a la capital financiera de Europa sin escalas”, precisó.“Después de casi diez años de vivir en Buenos Aires se viene un desafío enorme por delante, otra cultura, otro clima, otro idioma y un nivel mucho más alto de responsabilidad. Otra aventura gigante para descubrir un mundo nuevo y conocerme más y solidificar mi capacidad”, escribió en su cuenta de Facebook cuando anunció su mudanza a Londres. Llegó en julio de 2019 en pleno verano y sus ojos disfrutaron “la ciudad más linda del mundo, hay flores por todo lados, gente de todo el mundo lo que no te hace sentir fuera del agua porque sos argentino pero el otro es alemán, la otra es belga, el otro es de la india”.Respecto al Máster Ejecutivo que obtuvo el año pasado, cuya entrega se realizó en diciembre en la que estuvieron presentes su madre y su hermano, Virginia contó que surgió después de los primeros dos años en Londres. “Pude ahorrar un dinero y se presentó la posibilidad de hacer este máster que está enfocado en una nueva forma de negocios que está surgiendo en Europa que son los negocios de impacto. Es decir no sólo la manera de cómo haces dinero sino también que sirva para contribuir a las soluciones que necesita el mundo.

En otras palabras, que exista una interacción entre los negocios y el impacto positivo con el planeta”, explicó. A pesar del esfuerzo que significó para Virginia realizar la maestría en forma paralela a su trabajo diario que le insume muchas horas, “valió la pena, fue como que me propuse dar un salto de fe porque estoy aprendiendo algo para contribuir al mundo”.Consideró que las capacidades que los profesionales argentinos llevan adelante con tantas dificultades, limitaciones y desafíos son muy importantes en el momento en que decide llevar adelante su vida profesional en el exterior.

“Mi formación y mis valores se forjaron en Argentina y hasta en las cosas más fáciles tenes que renegar y buscarle la vuelta. Ahí creas otro tipo de inteligencia y eso para mí fue una ventaja. Siempre digo que la Argentina es la mejor universidad para ser resiliente, flexible, adaptable e ingenioso”.“Me gustaría conocer al ‘Huevo’ Acuña”“Cuando vuelvo disfruto mucho la tranquilidad de Zapala, de estar en la casa con mi madre y mi hermano, de disfrutar las comidas que me prepara mi abuela, ver cómo evolucionan las vidas de mis amigas”, describió Virginia Bodernea. Regresó a su ciudad natal para pasar las fiestas de fin de año con su familia pero igualmente no descuida su trabajo al frente del equipo de due dilingence financiero. “Acá trabajo en el horario de Londres, de 6 de la mañana a 3 de la tarde, así me queda toda la tarde libre para dedicarle a mi familia y amigas.

Se define como una apasionada futbolera, hincha de Boca Juniors, y expresa su orgullo por la Copa del Mundo conquistada por la selección argentina, sobre todo porque uno de los jugadores del plantel campeón fue Marcos “Huevo” Acuña nacido en ciudad de Zapala. “No lo conozco porque es más chico que yo (Acuña tiene 31 años) pero me gustaría conocerlo alguna vez”, señala.

“Es un orgullo tener un campeón del mundo de mi ciudad”, agrega.Cuenta que una vez que regrese a Londres tiene previsto “ir a los estadios donde jueguen los jugadores argentinos campeones del mundo o al menos ir a los entrenamientos para agradecerles y felicitarlos por lo que conquistaron”.Virginia se encontraba en París cuando el domingo 18 de diciembre Argentina venció por penales a Francia en la final de la Copa del Mundo de Qatar. “Me junté con un grupo de argentinos en un bar en París para ver el partido y después nos fuimos a festejar el campeonato a la Plaza de la Concordia donde hay un obelisco”, explica.

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