Murió el reconocido paleontólogo Jorge Calvo

Dedicó su vida al descubrimiento, excavación y estudio de la paleontología de vertebrados. Fue autor de numerosos descubrimientos de nuevas especies de dinosaurios en la región.

Este martes por la mañana murió en la ciudad de Neuquén a los 61 años el geólogo y paleontólogo Jorge Orlando Calvo, reconocido por sus importantes contribuciones al estudio de la paleontología de dinosaurios y director del Parque Geopaleontológico Proyecto Dino ubicado en Lago Barreales, el único sitio paleontológico donde los visitantes pueden ver el trabajo paleontológico en excavaciones de dinosaurios.about:blank

Nacido en Córdoba en abril de 1961, Calvo fue el primer paleontólogo en vivir y trabajar en la provincia de Neuquén. A fines de diciembre del año pasado había sido internado como consecuencia de una grave enfermedad.

Cursó sus estudios universitarios de Geología en la Universidad Nacional de Córdoba donde se recibió en 1986. Al año siguiente llegó a Neuquén donde se incorporó como docente e investigador en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) en Neuquén.

En la actualidad, Calvo era profesor en Geología y Paleontología en la UNCo y en la Universidad Nacional de La Pampa. Cabe señalar que en 1991 ganó una beca Fulbright para hacer un Máster en Ciencias de la Paleontología, en la Universidad de Illinois en Chicago, accediendo a su postgrado en 1994. En 2006, realizó la defensa de su tesis en la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Calvo dedicó su vida al descubrimiento, excavación y estudio de la paleontología de vertebrados. Además es autor y coautor de numerosos descubrimientos acerca de nuevas especies de dinosaurios, aves, cocodrilos, ranas, tortugas, huevos y huellas de dinosaurios. Dictó charlas y conferencias en Argentina, Brasil, Chile, Finlandia, Italia, Rumania, entre otros países. Son innumerables la cantidad de excavaciones paleontológicas que realizó a lo largo de su trayectoria como así también los trabajos de divulgación sobre dinosaurios.

En una entrevista Calvo contó que su acercamiento a la geología se dio porque desde chico le llamaban la atención los paisajes y las rocas, y luego se cruzó con la paleontología.

Sobre Proyecto Dino, Calvo señalaba que “es una ventana al pasado de nuestra historia que ocurrió 90 millones de años atrás” y destacaba que se en el lugar “se podía ver el trabajo desde la excavación de un dinosaurio hasta cuando está montado en un museo”. En el Parque Geopaleontológico “se difunden las actividades que se llevan a cabo para el estudio científico de los restos fósiles, en el mismo lugar donde son encontrados, rescatados, preparados y estudiados”, describía.

El descubrimiento del Futalognkosaurus, el más importante de su vida

A comienzos de febrero de 2000 un equipo de investigaciones paleontológicas de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), bajo la dirección de Jorge Calvo, se encontraba rescatando restos fósiles de dinosaurios en las proximidades de la toma de agua de la comunidad mapuche Paynemil en la costa norte del Lago Barreales, en la actualidad yacimiento Génesis. La zona, según Calvo, era pobre en restos fósiles en cuanto a calidad y cantidad, por eso decidieron hacer una exploración en los alrededores. “El 13 de febrero se inició la búsqueda y ese día la suerte nos acompañó”, contó Calvo a LMNeuquén. Cuando ya el grupo de investigadores había recorrido unos 800 metros, en un cerrito aislado, muy cerca de la costa del lago, encontraron indicios de restos fósiles. Allí, al pie del cerrito, una estudiante llamada Paulina Carabajal descubrió las primeras evidencias de lo que sería un dinosaurio saurópodo gigante. El gigante más completo del mundo: el Futalognkosaurus dukei.

A partir del descubrimiento de Carabajal, el equipo de investigadores comenzó la campaña de extracción que se extendió por unos diez días. El resultado fue de lo más exitoso: se rescataron tres gigantescas vértebras del cuello.

Un año después, el 14 de febrero de 2001, gracias a los aportes provenientes de la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología los especialistas pudieron continuar con la excavación a lo largo de treinta días. Con la ayuda de integrantes de la comunidad mapuche se logró extraer cinco vértebras más del cuello, una vértebra de la espalda y una vértebra de la cola. En marzo de ese año, la empresa Duke Energy Argentina aportó financiamiento para el rescate del gigante. Calvo y la empresa pusieron en marcha el proyecto de investigación Proyecto Dino que se presenta a la Fundación Duke de Estados Unidos de la universidad del mismo nombre que administra la United Way Internacional.

El 27 de enero de 2002, más de veinte argentinos, brasileños e italianos comenzaron los trabajos de excavación con una donación de la empresa Chevron y fondos de la Fundación Duke. “Teníamos como objetivo rescatar al saurópodo gigante más completo del mundo en cuatro meses. Sin embargo y para sorpresa de todos, el dinosaurio no estaba solo ya que todo su ecosistema de 90 millones de años de antigüedad estaba enterrado junto a él”, explicó el paleontólogo.

“El descubrimiento del Futalognkosaurus es uno de hechos más importantes en mis 35 años de trabajo excavando dinosaurios en la provincia de Neuquén y Río Negro”, confesó Calvo. En ese momento, Calvo decidió instalarse en Lago Barreales, a pesar del problema logístico y económico que conllevaría, para excavar y rescatar al gigante.

Su último trabajo

A mediados de diciembre del año pasado, a pesar de su delicado estado de salud, Jorge Calvo emprendió con gran esfuerzo y pasión un nuevo proyecto que lo tenía entusiasmado. Junto con otros paleontólogos y estudiantes de geología de la UNCo realizaron una recolección de fragmentos de huevos de dinosaurios saurópodos en la barda neuquina, más precisamente en el Monumento Natural Parque de los Dinosaurios ubicado en el barrio Melipal.

El autor de estas líneas fue testigo de las tareas que se extendieron durante varios días que tenían como objetivo la recolección de las muestras para ser remitidos a investigadores extranjeros para el análisis de aminoácidos y posterior clasificación y resguardo en un museo. Otra parte de la recolección se resguardará en un museo de la provincia del Neuquén.

A mediados de diciembre del año pasado, Jorge Calvo junto con estudiantes de geología de la UNCo realizaron una recolección de fragmentos de huevos de dinosaurios saurópodos en  en el Monumento Natural Parque de los Dinosaurios ubicado en el barrio Melipal.

A mediados de diciembre del año pasado, Jorge Calvo junto con estudiantes de geología de la UNCo realizaron una recolección de fragmentos de huevos de dinosaurios saurópodos en en el Monumento Natural Parque de los Dinosaurios ubicado en el barrio Melipal.

En 1994, el comisario Roberto Neira encontró los primeros restos y fue el paleontólogo Jorge Calvo, quien estuvo al frente de los trabajos, del estudio de los huevos de titanosaurios en tres niveles.

“En ese entonces, los restos se encontraron en tres niveles continuos de nidificación, los cuales pueden ser seguidos lateralmente por cientos de metros”, explicó Calvo en la nota realizada por LMNeuquén en una de las pausas durante el intenso trabajo junto al técnico paleontólogo Juan Mansilla, y estudiantes avanzados de la carrera de Geología de la Facultad de Ingeniería de la UNCo. “Estos huevos pertenecieron a dinosaurios del grupo de los saurópodos, de la familia Titanosaurio, una especie de cuello largo y gran tamaño, del período Cetracíco Superior que habitaron la zona hace 85 millones de años”, describió Calvo.

El especialista destacó la importancia del hallazgo porque constituye el primer registro de huevos de dinosaurios en una ciudad capital en el mundo y que fueron clasificados como una nueva ooespecie bautizada como Megaloolithus patagonicus, en un trabajo científico publicado en 1997.

El paleontólogo explicó que las cáscaras están en superficie, “se pueden ver y lo que tratamos de buscar es si está el nido o el huevo. Lo que hemos visto es que todos los huevos están rotos es decir que todos los animales eclosionaron, nacieron y rompieron las cáscaras, que son como láminas muy finas. De esta manera, hasta ahora todos están aplastados, fragmentados. Es cuestión que en un futuro se realicen campañas de prospección y excavaciones”.

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